EL PAN APOSTÓ A EPN… Y AHORA JUNTA LAS “MIGAJAS”: JAVIER CORRAL

6 Jul

En medio de una crisis de liderazgos y de la guerra declarada entre los distintos grupos de cara a la elección del nuevo líder de la fuerza política, Javier Corral Jurado se destapa como uno de los contendientes a la presidencia del Partido Acción Nacional (PAN).

En entrevista con SinEmbargo, Corral Jurado hace fuertes críticas a los dirigentes de su partido, a los que acusa de tener una relación cercana con el Presidente Enrique Peña Nieto, algo que ha influido negativamente en la imagen del albiazul, al que el electorado asocia con la corrupción que se ha hecho pública dentro de la administración federal.

Esto, asegura, influyó para que el pasado 7 de junio el PAN obtuviera su peor resultado electoral en tres décadas al rebasar apenas los 8 millones de votos. Corral afirma que es necesario recuperar al partido y arrebatarlo al “consorcio” que se adueñó de él.

  
Cuando se le pregunta al Senador Javier Corral Jurado por qué quiere ser presidente del Partido Acción Nacional (PAN), responde de manera sencilla: para devolver al blanquiazul la decencia política y la ética que ha perdido en los últimos años.

A su juicio, regresar la dignidad a su partido significa devolver a los mexicanos una opción política que sea una verdadera oposición a la regresión autoritaria que representa la Presidencia del priista Enrique Peña Nieto.

Para lograr su propósito, el político chihuahuense dice estar consciente de que deberá arrebatar el partido al consorcio que lo ha controlado los últimos años: la asociación de los grupos políticos afines al actual dirigente nacional Gustavo Madero Muñoz y el grupo del Gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle Rosas.

Entrevistado por SinEmbargo en su oficina en el piso sexto del edificio del hemiciclo del Senado de la República, Javier Corral reconoce que no será tarea fácil recuperar al PAN para devolverlo al servicio de la ciudadanía. No cuenta con un grupo político que lo respalde ni con dinero sacado a hurtadillas del erario para financiar una campaña nacional.

Sin embargo tiene la convicción de poder entusiasmar a la militancia que se siente excluida, que está inconforme con la manera en que se conduce al partido y que está harta de que el blanquiazul se haya convertido en una fuerza política clientelar y corporativista, más interesado en regatear “migajas” del poder que en elevar la democracia del país.

Con 49 años de edad, de los cuales 33 ha vivido dentro de Acción Nacional, Corral Jurado disputará la presidencia nacional albiazul con Ricardo Anaya Cortés, de 36 años de edad, quien reúne la mayor parte de los apoyos anunciados por integrantes de diversos grupos al interior, incluso algunos calderonistas.

Bajo los colores panistas, el político de Chihuahua ha sido representante de casilla, representante de órganos municipales y distritales; ha pintado bardas, repartido volantes, cerrado calles, cerrado puentes, para defender el voto y sus convicciones; ha sido miembro del Comité Ejecutivo nacional (CEN), del Consejo Nacional, Diputado local, federal y Senador de la República.

Aunque critica el acercamiento del PAN de Gustavo Madero Muñoz con el Presidente Enrique Peña Nieto, Javier Corral anuncia que no enfocará sus baterías contra Anaya Cortés o contra Madero. Asegura que hará una campaña basada en redes sociales en donde buscará acercarse a los panistas y contagiarlos del entusiasmo de que no todo está perdido en el partido fundado en 1939 por Manuel Gómez Morín.

LA DIFERENCIA ENTRE SOBREVIVIR O NO

–¿Por qué decidió en este momento buscar la presidencia nacional del PAN?

–He tenido la aspiración de dirigir al PAN en distintos momentos de mi vida. Abracé la idea de ser el dirigente nacional porque siempre he considerado que esa responsabilidad es uno de los mayores privilegios que un militante puede tener en relación a la institución que lo formó a la que yo en mucho le debo lo que soy, porque yo soy hechura del PAN. Abandoné esa idea cuando vi la dinámica que empezaron a tomar las competencias internas y retomé la idea bajo un diagnostico que yo tengo: Llegó el momento en el que se va a decidir si el PAN sobrevive o no. Porque lo que está en medio de esta elección es la sobrevivencia del PAN. Entre ese PAN que nos convocó hace muchos años, un PAN con valores que llegó para democratizar la vida de México e imprimir una ética a la política o el PAN se va a la marginalidad.

–¿Qué otros factores lo impulsaron?

–Participo porque veo el momento difícil que vive el PAN, porque a mi parecer hay una demolición ética y política del partido. Y cuándo si no ahora es cuando uno tiene que tomar una decisión así. El PAN se ha convertido un partido donde grupos de poder se disputan migajas de la representación proporcional, se reparten cargos directivos, administran las prerrogativas públicas y se diputan la relación con el Presidente de la República para ver qué grupo le sirve mejor. Yo tomo la decisión de participar en la elección interna del partido en el momento más difícil y obviamente tras la declinación de Margarita Zavala [Gómez del Campo], yo la volví a pensar. Digo que es difícil no sólo por la pérdida de confianza que el PAN tiene con el electorado y por el desprestigio creciente. También porque es cuando está más enquistada la dinámica grupal: las fracciones que manejan como propiedad miles de miembros afiliados al PAN. Y entonces frente a esa circunstancia decidí participar.

–¿Vale la pena participar?

–Le medí el agua a los camotes. Encontré un entusiasmo, encontré una esperanza, veo un ambiente creciente porque hay mucha inconformidad en el PAN, porque también hay mucha gente que está harta, está cansada, está hastiada, de cómo se enquistó en el partido la onda grupera que vela más por sus intereses y les vale sombrilla el PAN y el país.

–¿Cuál es su visión del PAN, en caso de ganar la presidencia del partido?

–Yo creo que hay que recuperar al PAN para el país, es una tragedia lo que le ha pasado a Acción Nacional y por eso yo lo he planteado como un rescate, como una ‘Cruzada por su Recuperación’. Una cruzada que recupere las más puras esencias del PAN. Es un asunto estratégico para la democracia en México, para el combate a la corrupción, para la rendición de cuentas y el verdadero desarrollo del país que el PAN tenga un cambio profundo. De lo contrario la regresión autoritaria que vive el país seguirá sin contrapesos.

LO QUE SE PUEDE RECUPERAR

–¿Qué quiere recuperar del PAN?

–Su decencia en la política.

–¿En 33 años de militancia, había visto una dirigencia que tuviera tanto control de los órganos internos como de los militantes?

–No, porque ha sido una evolución hacia lo peor. Yo nunca había visto lo que hoy se ve en muchos estados del país, en donde actores políticos hablan de los militantes como si fueran de su propiedad y los ponen sobre la mesa de las negociaciones: ‘Yo tengo mil 400 militantes, yo tengo 300, yo tengo 600’. Ese corporativismo-clientelismo es verdaderamente estrujante, pero ha sido una evolución. No es un problema localizado esencialmente en la dirigencia nacional, hay que decirlo con franqueza. El problema está muy extendido en comités estatales y municipales del país. Hay incluso una parte de la militancia que está muy desdibujada, que entró en un pragmatismo que ha contaminado la vida del partido.

–¿Cuáles son las grandes incógnitas hacia la elección?

–La gran interrogante de esta elección es si es mayoritario ese panismo emergente, clientelar, corporativista, con el que se ha inflado de nueva cuenta el padrón de militantes del partido o es mayoritaria la militancia panista que es reserva moral en México. Y si esta militancia que quiere que las cosas se hagan de distinta manera va a salir realmente de su desánimo y de su decepción porque muchos de ellos están alejados del partido, están decepcionados con el partido. Si podemos entusiasmarlos, contagiarlos, podremos hacerle mucho bien a México.

–¿El PAN se ha convertido en un partido de tribus en donde cada uno tiene su coto de poder y combate entre sí?

–Por supuesto que hay grupos que son reales y hacen activismo. En el partido hubo dos grandes alineamientos: el calderonismo que aglutinó a seguidores del Presidente, colaboradores, ex colaboradores, etcétera. Y luego una alianza disímbola de distintas expresiones en el partido que aglutinó Gustavo Madero. Que es la alianza con la que ganó la presidencial del PAN. Para el segundo periodo de Madero, esa alianza se convirtió en un consorcio de intereses políticos y económicos en donde están varios de los operadores más corporativistas y clientelares que tiene el partido. En ese consorcio las dos principales expresiones obviamente son la del Gobernador Moreno Valle y la de Gustavo Madero, con una serie de pequeñas coaliciones locales que ha hecho Madero, en donde está el grupo del Estado de México, el grupo de Nuevo León, el grupo de Veracruz. Madero aglutina los cacicazgos locales que manejan la vida del partido. Ese consorcio es el que revuelve llevar un presidente del partido y tratar de presentarlo como un candidato de unidad, porque ellos creen que las decisiones que toma el consorcio representa la unidad del partido. Ese consorcio comete un error en esta elección: creer que el intermediario que decide para administrar la probable disputa entre facciones para el 2018 va a ser visto como el candidato de la unidad, pero lo único que se ve es como el candidato del consorcio. Nunca como ahora se había visto esto en la historia del PAN de forma tan ostensible, tan abierto, la forma de operar de los grupos e intereses.

–¿Busca arrebatarle a Madero el PAN que ha construido a partir de ese consorcio?

–Ni siquiera puedo plantearlo en términos personales porque el consorcio no está en torno a Madero. Él ha sido un articulador de muchos de esos intereses bajo una lógica o dinámica de que puede ser candidato a la Presidencial de la República, pero cuando esa percepción se desvanezca, van a transitar hacia otros lados muchos de los que lo acompañan en consorcio. Por lo tanto no se trata de quitarle el control a Madero, de lo que se trata es de recuperar el PAN para los ciudadanos. Es rescatar un partido que sea árbitro de las contiendas internas y no un actor más. Un liderazgo que siente las bases de competencia equitativa y de transparencia entre quienes quieren y pueden ser candidatos a la Presidencia de la República porque lo que envenena las contiendas y al final de cuentas el resultado en las urnas, son los dados cargados.

LOS INDEPENDIENTES Y LOS EXCLUIDOS

  
–¿Qué imagen venderás a los panistas? ¿La del candidato independiente de los intereses cupulares o el candidato de los panistas excluidos e inconformes con esos grupos?

–Yo voy a buscar a todos los panistas del país y voy a llamar a participar a todos y a apoyar mi proyecto. Yo no tengo un grupo, pero hay una corriente natural que se ha venido formando en torno de varias de mis posiciones, actitudes y participaciones. Obviamente tengo un caldo de cultivo en el PAN de muchos años. Voy a intentar aglutinar a este panismo que está inconforme con cómo se hacen las cosas. Yo quiero ser presidente de todos los panistas, no solo del panismo excluido o del emergente, no yo quiero ser presidente de todo el partido y seré incluyente. Pero la unidad del PAN no puede ser el fruto de un repartidero de cuotas. La verdadera unidad se hace en torno de principios, de valores, de programas y de estatutos. Yo no busco la unidad de la fotografía. Posar juntos para vernos juntos. Busco la unidad de hacer cosas juntos, porque tenemos un propósito común, porque tenemos una meta común, porque entre todos reconocemos nuestras reglas, nuestros principios y nuestros valores. Esa es la verdadera unidad. No hay otra.

–¿Al recuperar el PAN se podrá recuperar la oposición que representó durante décadas?

–El PAN está desdibujado de su papel opositor porque se fue de bruces con Peña Nieto. Hay un acercamiento con el Presidente de la República que produce escalofríos. El partido ha soslayado la corrupción que enloda al Presidente y a buena parte de su gabinete. Y ha dejado de ser un contrapeso al abuso, al exceso, a la regresión autoritaria bajo el gobierno de Peña Nieto. La principal pregunta que tenemos que hacernos es: ¿cómo pudimos obtener el peor resultado electoral en 30 años, cuando teníamos las condiciones para volvernos a vincular con la gente? ¿Cómo es posible que en la mayor crisis de legitimidad del Gobierno de Peña Nieto y su enorme déficit de confianza, el PAN obtenga su peor resultado electoral en términos de porcentaje de votación? Esto es porque la gente no nos ha visto como contrapeso sino solo como acompañantes de Peña Nieto en los actos promulgatorios. Fuimos muy solidarios con el Pacto por México y con las reformas estructurales, pero a nosotros no nos tocó el mérito, nos embarró el desprestigio de la corrupción que enloda a Peña Nieto.

–Tiene un mes para hacer campaña, ¿cuál será la estrategia para llegar a los panistas?

–Reformaron el reglamento en marzo y se los dieron a conocer al INE en mayo para adelantar los tiempos y recortar la campaña. De una campaña de 60 días ahora va a ser una de 30 días para visitar 32 estados. Es imposible que usted en 30 días pueda visitar todo el país. Estoy formando un equipo de colaboradores básico de apoyo, haré reuniones estatales en cada una de las entidades. No voy a comprar ni un solo voto, no tengo dinero para eso ni voy a poner dinero para eso. Eso es justamente una de las dinámicas que quiero empezar a combatir. No voy a contratar operadores políticos, tampoco. Quiero convencer a la gente. Tendré acceso a la radio y la televisión mediante los tiempos oficiales, voy a aprovecharlos para plantear cosas al partido. Pero obviamente será una campaña fundamentalmente de redes. Será el Twitter, Facebook, Internet, mi herramienta fundamental para llegar al panismo. Lo he hecho desde que di a conocer mi decisión. Coloqué un video en Facebook que en mis dos portales de esa red social, más las veces que ha sido compartido por otros, es un video que tiene más de 200 mil reproducciones en menos de 24 horas. Es un cañón las redes sociales. Además es el instrumento de comunicación que yo necesito porque es con el que puedo interactuar, contestar, discutir, dialogar.

–¿Cómo espera que sea el debate con Ricardo Anaya?

–Quiero que el debate que tengamos Anaya y yo sea un momento importante de esta campaña y sea un momento que pueda ser seguido por todos los militantes del partido y no un debate que se transmita en Internet allá por las 10 de la noche. Quiero cuidar mucho eso. Quiero plantearle incluso a Ricardo Anaya que pudiéramos celebrar dos o tres debates, que pudiéramos dividir distintos temas para hacer una evaluación del partido con altura de miras, porque yo no tomaría el debate como una disputa verbal donde uno quiere imponer argumentos sobre el otro.
–¿Buscará que el PAN regrese a sus orígenes ideológicos de Manuel Gómez Morín y de los ideólogos que le dieron forma al partido?

–No se trata de traernos todos los documentos y las posiciones y posturas que el PAN ha tenido desde el principio de su historia. De hecho el PAN tiene que renovar también el enfoque de sus ideas, tiene que ser capaz de renovar sus programas, tiene que hacer una afirmación de sus principios a partir de una nueva proyección frente a la realidad que vivimos. Hay una misión esencial en la constitución del PAN que es la creación de ciudadanía. La democracia termina siendo una imposibilidad cuando no tiene frente a sí a ciudadanos, capaces de optar por su propio destino. Y el PAN tuvo como misión no solamente civilizar la política sino imprimirle un valor de carácter ético. Ese es el talante que hay que recuperar del PAN, su cauce democrático y su deber de construcción de ciudadanía.

–¿Margarita Zavala claudicó al ver que el apoyo se centraba en Ricardo Anaya?

–Yo no creo que Margarita claudicó de ese interés de rescatar al PAN, yo creo que lo mantiene, pero pienso que midió que podía ser arrollada con el aparato y la estructura. Y que en ese tránsito se afectaría también su aspiración a la Presidencia de la República. Decidió no correr el riesgo para mantener vigente su aspiración a la Presidencia de la República. Yo no estoy pensando en el 2018. Yo estoy pensando en el PAN

–¿Lo puede arrollar también ese aparato en torno a Anaya?

–A la mejor sí. Pero yo no les voy a dejar pasar una sola y ellos lo saben. Creo que tengo más posibilidades al estar al margen de estos grupos como el calderonismo o como este consorcio Madero-Moreno Valle.

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