Archivo | noviembre, 2014

De encapuchados a encapuchados

30 Nov

He visto, en las marchas por los 43 desaparecidos de Ayotzinapa, cómo muchos de los que van en el contingente rechazan a los que, casi siempre en la retaguardia, pintan inmobiliario público, paredes, vidrios, negocios. Y no son las leyendas lo que les molesta; lo que ellos dicen con pintura muchos lo piensan y por eso marchan: que se trata de un crimen de Estado; que el gobierno no tiene madre; que la relación entre las autoridades y los criminales nos tiene hasta la chingada; que ya basta y que hay un pueblo que ya se cansó. No, no es lo que dicen. Es cómo lo hacen. Es cómo convierten un movimiento civil pacífico en una fiesta de radicales.

He visto madres jalar a los hijos a un lado; gente de clase media, baja y alta que se da la media vuelta o les da la espalda. He escuchado los gritos de los organizadores (por megáfono) y de los que marchan (a viva voz) exigir que paren los actos de violencia. Nadie me lo ha contado: he estado allí cuando, frente a la puerta de Palacio Nacional, una inmensa mayoría le pide a los que lanzan piedras o provocan a los policías que le paren. Y no le paran.

No me molesta que alguien ande encapuchado; lo dejo claro. No coincido con ellos: yo escribo con mi nombre y mi apellido y mi carota y eso me ha costado que me ataquen desde el anonimato de la manera más soez. Y ni modo. Prefiero eso a ponerme una capucha. Y no me molesta que lleguen encapuchados a una marcha, en lo absoluto.

Lo que me parece poco valiente es que se pongan una capucha para sacar una botella de gasolina con mecha, en medio de familias y gente que quiere protestar, que quiere decirle al gobierno que ya está cansada; personas que nunca salen a la calle y que ahora se han unido en el reclamo justo por los 43 normalistas desaparecidos, haciendo uso de su legítimo derecho.

Se que muchos reclaman el derecho que tiene alguien a marchar con capuchas. Está bien. No coincido pero está bien: defenderé ese derecho. En lo que no creo es en que esos encapuchados tomen la decisión de convertir una movilización ciudadana mayoritariamente pacífica en un zafarrancho que permite al gobierno y a los medios oficiales esquivar las respuestas.

Este fin de semana, por ejemplo, mientras The Wall Street Journal decía que agentes de Estados Unidos han usado uniformes y armas de la Marina para realizar operativos ilegales en México, el Secretario de la Armada hablaba de “los violentos”. Qué cómodo. Como cuando, en plena escapada a China, mientras se daba a conocer lo de la “casa blanca”, el Presidente “condenaba a los violentos” que quemaron la puerta.

Ahora todos hablan de “los violentos”, esa minoría. Dejaron de dar respuestas, para “condenar la violencia”. Todo por un puñado. Muy mal. Muy sospechoso, también.

***

Ahora, que si se trata de quitarnos la capucha, nos la quitamos todos. Si quieren que empiecen los de las marchas, pero que se sigan los del gobierno. Que digan, por ejemplo, cómo fue que en sólo dos años de administración federal, los más beneficiados con obras y concesiones son los amigos del PRI. Empezando con OHL, siguiendo con los del tren Querétaro-México y con los Vázquez Raña, amigos del Presidente de México, que ahora se quedarán con las cadenas de televisión.

Para capuchas, esas: simular una apertura, un “Mexican Moment”, sólo para repartir los recursos de los mexicanos entre los cuates.

Hay de capuchas a capuchas, pues.

***

–No es culpable de ser guapo –me dijo un colega periodista hace tiempo–. De lo que es culpable, es de usarla para posicionarse en este país telenovelero, donde los feos son malos y los bonitos frívolos se quedan con la guapa. Como él.

Era 2012. Hablábamos de la capucha que, con ayuda de la televisión, usaba el candidato presidencial del PRI.

–¿Tonto? Hacen mal los que lo menosprecian. Tonto no es. El problema es de dónde viene su inteligencia y hacia dónde la encamina. Pero tonto, tonto no es –me respondió un ex precandidato presidencial en una conversación informal.

Y así, sin pedirlo, muchos de nosotros hemos estado armando, con los años, el perfil de Enrique Peña Nieto. Su sudor incontrolable en la agitación (política o emotiva), por ejemplo; su debilidad por las mujeres; su amor por la oscuridad.

Y su soledad. En eso coincidíamos varios en una conversación: que debe ser un hombre solo. “Un hombre codicioso, entre más solitario, más posibilidades de éxito tiene”, dijo uno entre nosotros. “Sólo así, en soledad, puede construir mentiras para alcanzar objetivos; sólo así acota el acoso moral, si es que lo hay”, dijo otro.

¿Cuáles son los pecados del Presidente? Unos corresponden al del ser humano, y se valen: sus amantes y su vida privada; ignorar la importancia de la lectura, su frivolidad. Pero otros errores son los de un Jefe del Ejecutivo. Y allí es donde hay consecuencias.

Las amantes son de la vida privada pero cuando se habla de bienes y declaraciones patrimoniales, corresponden a la vida pública. No leer es un tema de cada quién, pero si diriges una Nación –¡y qué nación!– necesitas las fuentes de primera mano para entender a los gobernados: la verdad es polifónica, no se construye a susurros de Palacio ni en resúmenes ejecutivos.

La frivolidad de un hombre cualquiera (uno que ha vivido en la burbuja de las élites) se transforma en insensibilidad cuando atañe a un gobernante.

¿Quién es, realmente, el hombre detrás de la capucha? Lo vamos entendiendo poco a poco; lo estamos desenmascarando.

Han pasado apenas dos años, y vean quién es aquél candidato guapo “llamado a salvar a México”.

Y lo que nos falta por ver.

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DEL “MOMENTO MEXICANO” A LA TRAGEDIA

30 Nov

Hace dos años, cualquier comentario sobre México en la prensa extranjera iba acompañado de esperanza en el contexto de “The Mexican Moment”. Ese epíteto consistía en un voto de optimismo para el nuevo gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto y su impulso por las reformas estructurales. ¿Alguien creyó en ese concepto? Corresponsales de medios internacionales en México, que lo mismo han acudido a las conferencias del Presidente como recorrido las fosas en Guerrero, coinciden en que las tragedias de Ayotzinapa y Tlatlaya han desnudado aquel instante y lo han puesto ante el mundo como lo que siempre fue: un espejismo.

Hace dos años, cualquier comentario sobre México en la prensa extranjera iba acompañado de esperanza en el contexto de “The Mexican Moment”. Ese epíteto consistía en un voto de optimismo para el nuevo gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto y su impulso por las reformas estructurales. ¿Alguien creyó en ese concepto? Corresponsales de medios internacionales en México, que lo mismo han acudido a las conferencias del Presidente como recorrido las fosas en Guerrero, coinciden en que las tragedias de Ayotzinapa y Tlatlaya han desnudado aquel instante y lo han puesto ante el mundo como lo que siempre fue: un espejismo.

Pero el presente es otro. Y los corresponsales extranjeros que accedieron hablar para este texto describen que en estos días hay un nuevo momento mexicano. En este predominan las ganas de tomar las calles, las ganas de cambiar a las instituciones y los partidos, las ganas de protestar. Resaltan que las tragedias que ahora se padecen son resultado de la omisión de un sistema que más temprano que tarde, iba a crispar. Destacan el hartazgo que brota de cada entrevista que realizan ya sea en la provincia o en la capital del país, con autoridades, empresarios o ciudadanos.

¿Qué pasó? “Que el problema que brotó es mucho más grave que lo que muchos se imaginaron”, exclama David Agren, corresponsal de Canadá en México para USA Today, Catholic News Service, Maclean’s, CTV y The Toronto Star. “Y no sé cuál será la solución para esta crisis. La gente que yo entrevisto habla mal de sus gobernantes, habla mal de los partidos políticos. Hace dos años, las personas pensaban más en su cartera, en la economía personal. Hoy, todos están involucrados en la protesta. Ayotzinapa ha logrado cambiarlo todo. Y no fue una sorpresa, fue la gota que derramó el vaso”.

Jan Albert Hooton, un corresponsal de Holanda (Los Países Bajos) en México para medios como Vocativ y Trouw, describe cómo México se incluyó de nuevo en la esencia informativa en su país. “Mis editores ya no me pedían notas de México. No más artículos de la guerra contra el narcotráfico porque tenemos seis años con ese tema, me dijeron. Pero surgió la crisis de Ayotzinapa. Todos se conmovieron. Eran estudiantes que no traían armas, que no tenían lazos con la delincuencia organizada, el mismo Procurador General de la República, Jesús Murillo Karam lo confirmó. Era algo de tal magnitud que no podía ignorarse la crisis de derechos humanos y de inseguridad en México. Entonces, me pidieron más artículos de ese grupo de jóvenes que sufrieron una increíble injusticia”.

Desde el 24 de octubre, el periodista Francisco Goldman había vaticinado una crisis de imagen del Presidente Enrique Peña Nieto en la prensa. En su artículo “Crisis in México: la desaparición de los 43”, publicado en The New Yorker, expuso que en el país no había otro debate posible: los periódicos nacionales contaban los días acumulados desde que 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecieron en un camino de Iguala.

Goldman expresa en entrevista: “Lo que más llama la atención es que los mexicanos parecen estar hartos del coctel de impunidad, corrupción, violencia e inseguridad en el que han estado hundidos por muchos años. El hartazgo es por la aparente indiferencia de las élites políticas. Al Presidente Peña Nieto le toca enfrentarse con este gran hartazgo, enojo y aparente despertar del pueblo mexicano. ¿Cómo le va a hacer? Ahora mismo está bajo la lupa. ¿Cómo va a reaccionar la sociedad civil? Esas son las grandes preguntas”.

¿EL RENACER O LA DECADENCIA?
Jacobo García es un hombre que pasó a la Historia reciente como “incómodo”. El adjetivo, el reportero español lo conserva mientras viaja de Iguala al DF en medio de la crisis por la desaparición de los 43. Fue quien, en la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara de 2012, como corresponsal del periódico El Mundo de España, le preguntó a Enrique Peña Nieto, entonces candidato a la Presidencia de la República, por los tres libros que le habían marcado la vida. Entonces, ocurrió el traspié que perseguiría al entonces candidato: dijo que la Biblia era uno de ellos; de los otros no se acordó y confundió a algunos autores.

García expresa que jamás creyó en el llamado “Mexican Moment” que parece “más salido de una estrategia de comunicación política muy dirigida” que el reflejo de lo que es un país. Pero dice que ese título periodístico ha servido para que los ojos del mundo volteen hacia un México, muy diferente, el de las fosas de donde se extraen huesos triturados que a veces son reclamados, pero otras no.

Las tragedias de Ayotzinapa y Tlatlaya para este periodista con 15 años en México, fue el colmo de una sistemática violación a los derechos humanos a través de un vínculo de tres grupos de poder: los gobiernos locales, el federal y los narcotraficantes. Pese a ello, exclama: “México no está en decadencia. Tiene problemas como otros países; pero la grandiosidad del país no se ha desmoronado y ahora le toca hacer quizá el reclamo más estricto de su Historia”. En cuanto al gobierno, Jacobo García expone que le corresponde “un trabajo de fontanería” que llegue hasta el drenaje profundo.

Para María O´Connor, es evidente que no se puede hablar ahora mismo de un renacer mexicano; pero tal vez, ello puede ocurrir en estos tristes días. “México tiene un pueblo noble, trabajador y valiente. No se merece lo que ahora vive. Parece un cliché, pero sin ese pueblo tan estable, el país sería un caos, con la migración de todo el poder al Narcotráfico”.

Autora de extensos reportajes sobre los Arellano Félix, piensa que Enrique Peña Nieto heredó “una situación muy difícil en un país donde buena parte del territorio es dominado por narcotraficantes y por autoridades vinculadas con ellos. Ahora, con la masacre en Ayotzinapa y las ejecuciones de Tlatlaya, él tiene que mostrar que es parte de la solución y no del problema”.

Con O´Connor coincide Jan Albert Hooton, corresponsal holandés: “Falta mucho para considerar que México esté en decadencia. Basta ver la Asamblea Universitaria. Ahí hay gente de la UNAM, UAM, el Poli; pero también de la Ibero. Todos tienen el pensamiento en la misma dirección. Todos quieren democracia, justicia. Todos quieren un México mejor. Es un pueblo que se ha cansado de su violencia y que siente que hay una relación muy complicada con el gobierno. El desafío es para el gobierno. Las preguntas están sobre el gobierno”.

NI BOB WOODWARD VIVIRÍA TRANQUILO AQUÍ
Pese a todos los pesares, el 9 de noviembre, el Presidente mexicano decidió viajar a China y Australia. Al tiempo que él viajaba, aquel Mexican Moment se transformó. The Economist –la misma publicación que antes colmó a México de buenos augurios– publicó el editorial “cuando la Crisis se Sale de Control” en el que exhibe las matanzas de Tlatlaya e Iguala. El diario Los Angeles Times puso en duda a través de un editorial si el primer mandatario cuenta con “el impulso” necesario para su programa de reformas. The New York Times publicó en sus páginas de opinión que “esto es mucho más que la historia de un pequeño pueblo, o incluso un país, esclavo de las bandas del narcotráfico”.

En la ausencia del primer mandatario, una investigación periodística realizada por el equipo Aristegui Noticias develó que Enrique Peña Nieto y su familia posee una mansión de unos 86 millones de pesos en el Distrito Federal que no incluyó en su declaración patrimonial y que está a nombre de la empresa Ingeniería Inmobiliaria del Centro –de Grupo Higa– contratista ganadora de la licitación del Tren México-Querétaro –un proyecto de más de 50 mil millones de pesos– que fue revocada por dudas.

La reportera Anne Marie O´Connor opina que la falta de mecanismos de Transparencia en México ha abonado con la crisis social. El hecho de que el Jefe del Ejecutivo no haya presentado al principio de su gobierno una declaración patrimonial detallada es síntoma de una estructura de gobierno muy opaca. “México debería estudiar las leyes de Transparencia para información pública de otros lugares, y presionar para que se adopten. Va a ser difícil después de generaciones autoritarias. Pero es posible. Hasta Florida, uno de los Estados más corruptos en Estados Unidos, adoptó una ley de Transparencia, como un esfuerzo para el progreso. Y es por eso que el papel de los periodistas mexicanos es tan importante”.

–Con todo, ¿es México el país más peligroso para reportear, como señala Amnistía Internacional?

Jacobo García, corresponsal español, indica que por lo pronto, el territorio mexicano está lleno de héroes encarnados en los periodistas de provincia, donde cada día, cada minuto, la vida se pone en riesgo por el simple hecho de salir a hacer preguntas. “Hay muchos Gregorios Jiménez [periodista desaparecido y asesinado en Veracruz] cuyo trabajo de alto riesgo es pagado en cuatro mil pesos al mes”.

“El asesinato de un periodista debiera ser como el de un diplomático, algo muy escandaloso”, dice la periodista estadounidense Anne Marie O´Connor. “Pero si puedes matar a un Manuel Buendía sin consecuencias, puedes matar fácilmente a los periodistas jóvenes de la provincia donde los narcos actúan como si fuera su casa. Aquí, ni Bob Woodward podría vivir con tranquilidad. Cada vez que matan a un periodista en México, las autoridades empiecen rumores sobre su vida personal o conflictos profesionales, en vez de investigaciones serias”.

Jan Albert Hooton, un corresponsal que ha recorrido Iguala desde que se conoció la desaparición de los 43 estudiantes, refiere que el ejercicio del Periodismo en México es muy peligroso todavía, pese a sus instituciones y sus leyes. “El riesgo lo corren los corresponsales de provincia”.

El próximo 1 de diciembre, el Presidente Enrique Peña Nieto cumplirá dos años en el cargo. Tiene un ramillete de reformas en las manos, pero una crisis social enfrente cuyas soluciones cada día, se intrincan. En noviembre, en China, asistió al foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico. En Australia, se reunió con el Grupo de los 20. A ellos les dijo que para alcanzar la meta del dos por ciento de crecimiento económico es necesario que “sociedades y gobiernos se atrevan a hacer cambios estructurales para quitar viejos obstáculos que limitan nuestras economías”. Peña Nieto sostuvo que el ejemplo de México demuestra que sí es posible “transformarse a fondo”. Mientras, La prensa internacional le hacía una pregunta: ¿Qué va a hacer con la crisis interna de su país, Señor Presidente?

El país de unos cuates

30 Nov

Primero fue el caso de la constructora española OHL Después, la repentina cancelación de la licitación del tren rápido a Querétaro por las sospechas generadas y, ahora, la licitación de los dos nuevos canales abiertos de televisión.

Visto de golpe por cualquier extranjero, pareciera que el nuevo gobierno de México tenía mucha prisa por repartir el país entre los cuates.

La cancelación del tren Querétaro-México es quizás el más ruidoso de estos affaires. Fue anunciada a través de un comunicado de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) emitido casi a medianoche el pasado del pasado 6 de noviembre. El contrato había sido entregado a un conjunto de empresas encabezado por China Rail y entre el que se encontraban también Construction Corporation, Prodemex, Grupo GIA, Constructora TEYA, China South Rolling Stock Corporation y GHP Infraestructura Mexicana.

Este consorcio no sólo presentó una oferta 21 por ciento más cara de lo presupuestado, sino que también estaba conformado por empresas mexicanas cercanas al Presidente Enrique Peña Nieto y al ex Presidente Carlos Salinas de Gortari.

Grupo GIA es propiedad de Hipólito Gerard, quien es hermano de Ana Paula Gerard, esposa del ex Presidente Salinas de Gortari. Mientras, la Constructora Teya está vinculada a la empresa Eolo, que arrendó los aviones de la campaña presidencial de Peña Nieto. En tanto que Prodemex, es propiedad de Olegario Vázquez Aldir, hijo de Olegario Vázquez Raña, de Grupo Ángeles e Imagen.

De acuerdo con la explicación oficial, la licitación se canceló ante las suspicacias que había despertado. La revocación fue un escándalo internacional, que abonó al desprestigio del que ya goza el gobierno federal entre los medios internacionales.

Pero este sólo fue el inicio de un escándalo mayor, el 9 de noviembre, una investigación del sitio de Aristegui Noticias reveló que Constructora Teya pertenecía a Grupo Higa, que edificó obras millonarias para el Estado de México cuando Enrique Peña Nieto fue su Gobernador. Grupo Higa, propiedad del empresario Juan Armando Hinojosa Cantú, también alquiló aeronaves al Partido Revolucionario Institucional (PRI) para la campaña presidencial de 2012, a través de su filial Eolo Plus.

Grupo Higa también resultó involucrado en el llamado “affair casablanca”, luego de que la investigación en mención descubriera que este grupo empresarial era el propietario de una residencia con un valor aproximado a los 86 millones de pesos, que se encuentra entre los bienes de la Primera Dama de México, Angélica Rivera Hurtado.

Días después, una vez que la pareja presidencial regresó de una gira de 10 días por China y Australia, Rivera Hurtado explicó, a través de un video y con rostro de indignación, que la propiedad era producto de más de dos décadas de su trabajo como actriz y anunció que vendería los derechos del contrato de compra-venta para terminar con el tema.

Pero la nube de dudas que empieza a envolver las licitaciones de gobierno no termina ahí: el pasado 20 de noviembre por la tarde-noche, en medio de la jornada de protestas por la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, Guerrero, el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) emitió un boletín de prensa en el que anunciaba que sólo tres de los ocho interesados, habían enviado sus propuestas para concursas por los nuevos canales de televisión.

Estos tres grupos son el Centro Nacional de Información de Estudios Tepeyac, S.A. de C.V, propiedad de Mario Vázquez Raña; Cadena Tres, que pertenece a Olegario Vázquez Aldir, y Grupo Radio Centro, de Francisco Aguirre Gómez.

Los tres, a juicio de analistas del sector consultados por SinEmbargo, tienen algo en común: son dueños de medios acríticos, dependientes del PRI, por lo que han mantenido una línea editorial apegada al partido político que hoy está en el poder y en consecuencia, al Presidente.

Con este antecedente, nuevamente se cierne un halo de duda sobre una de las licitaciones más importantes que se realizarán durante el actual gobierno, sin contar con la serie de contratos que se otorgarán durante la construcción del nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México, catalogada como una de las obras públicas más importantes del mundo.

Ante este panorama y con estos antecedentes, sólo falta que se cumplan todos los pronósticos y uno de los grandes ganadores de las obras de la Reforma Energética sea Pedro Aspe Armella, ex funcionario salinista y mentor del actual Secretario de Hacienda, Luis Videgaray Caso, y que, por cierto, fue también uno de los primeros en decir públicamente que la explotación de gas shale en México, a través del fracking, representaba un negocio millonario para el país.

Demasiada ambición, demasiado desaseo, demasiadas sospechas confirmadas en sólo dos años de gobierno, ¿no creen?

Las cuentas falsas de Angélica Rivera

30 Nov

Por Sanjuana Martinez

Inverosímil. Esa es la palabra que define el discurso en video de Angélica Rivera, la Primera Dama, presidenta del DIF, actriz y esposa de Enrique Peña Nieto, para explicar el origen de sus propiedades.

Sencillamente no es creíble lo que dice. Los números no cuadran. Tampoco los tiempos, ni la naturaleza de su riqueza. O tiene muy malos asesores o definitivamente, es tan soberbia, que no se deja asesorar. El mensaje difundido en su página fue un duro revés a su imagen. Su tono, su postura, sus palabras no convencieron. Al contrario, dejaron en claro la clase de persona que es: soberbia, arrogante, vanidosa, altanera, fingida; un poco déspota y clasista… son tantos los adjetivos que definen a La Gaviota, que sería sumamente difícil mencionarlos todos.

Si Peña Nieto pretendía calmar las críticas por su súbito enriquecimiento exhibido a través de su casa o casas, logró lo contrario. Ante la opinión pública su esposa ha quedado primero como una mala actriz y segundo como una mentirosa.

¿Quién puede creer que sus cuentas están basadas en la verdad? Más bien, nos queda claro que lo suyo, lo suyo, no son las matemáticas, tampoco la actuación, o mejor dicho la actuación de calidad. Su soliloquio, lo único que demostró, fue precisamente que es una mala actriz, tan mala, que parece imposible que una televisora pueda pagar 172 millones de pesos en un año por concepto de contrato y exclusividad. Y 88 millones por indemnización, más aparte el pago de una casa. ¿Todo eso fue por su trabajo como actriz o por haberse convertido en esposa de Peña Nieto?

Las dudas están allí: ¿Cuántos años tiene que laborar un mexicano que gana un sueldo promedio de 8 mil pesos mensuales para tener la casa de Angélica Rivera? Pues alrededor de mil 800 años. Y el que gana un poco más del minímo, es decir, el trabajador que obtiene 2 mil pesos mensuales tendría que trabajar 7 mil 167 años.

El discurso de Angélica Rivera confirma que el mayor problema de México es la desigualdad, la abismal, profunda y endémica desigualdad. En este país hay más de 50 millones de pobres, de los cuales, 28 millones son pobres alimenticios, gente que no tiene para comer, personas que pasan hambre con los sueldos de miseria que persisten.

¿Cuándo habló de su próspera vida pensó Angélica Rivera en los pobres de México? ¿En algún momento consideró que para muchas personas, las cantidades que manejaría, serían un insulto, una ofensa para las condiciones de miseria en las que viven?

Su frío, calculador y actuado discurso, no solo no convenció, sino que ofendió a aquellos mexicanos que estamos hartos de tantas mentiras, de las simulaciones, de tanta corrupción.

El hartazgo es tal, que después del discurso de Angélica Rivera, las críticas no se hicieron esperar. En cuestión de minutos, las redes sociales se llenaron de reprobación generalizada, de memes, videos, comentarios satíricos. Por lo menos, los mexicanos no hemos perdido el sentido del humor a pesar de tanta desgracia.

La señora Rivera, ofendida, en un acto de despecho, dijo que venderá los derechos derivados de la compraventa de la casa ubicada en Sierra Gorda número 150, la cual dice, pagó con 25 años de trabajo: “En esa fecha se me dio formalmente la posesión, el total del precio de la compra-venta fue de 54 millones de pesos a un plazo de ocho años con un interés del 9 por ciento, al día de hoy he pagado un total de 14 millones 343 mil 555 pesos, monto que equivale casi a un 30 por ciento del total del precio pactado”, dijo en el video.

Para entender esta historia, hay que remitirse a mayo de 2013, cuando Angélica Rivera, ofreció una entrevista a la revista Hola para presumir su residencia familiar en las Lomas de Chapultepec: “Les he hecho saber que Los Pinos nos será prestado sólo por seis años y mi verdadera casa, mi hogar es ésta donde hemos hecho este reportaje”.

Nunca se imaginó que aquel acto de frivolidad muy frecuente en ella, particularmente por su preferencia hacia las revistas del corazón, se fuera a convertir en un escándalo.

En aquel entonces, Rivera no especificó a nombre de quien estaba la casa, pero una entrevista que sostuve con Maritza Díaz publicada en SinEmbargo.mx en junio del año pasado, dejo en claro que la casa había sido un regalo de Televisa, según las propias palabras de Enrique Peña Nieto a través de una grabación que sostiene vía telefónica con Maritza, su entonces relación extramarital, una historia que cuento en mi libro ‘Las Amantes del poder’ (Editorial Temas de Hoy).

El conflicto de intereses no se centra solamente con Televisa, sino también con la Inmobiliaria del Centro del Grupo Higa, propiedad de Juan Armando Hinojosa Cantú, amigo de Peña Nieto y beneficiario de contratos multimillonarios otorgados por el Estado, en especial la construcción del tren México-Querétaro, contrato que después fue cancelado.

Pero Angélica Rivera no fue lanzada por delante por su marido para que explicara esto, sino para que mintiera y maquillara todo lo posible las operaciones oscuras que cubren a la pareja presidencial.

Peña Nieto puede estar satisfecho. Pero queda en entredicho su capacidad para ofrecer explicaciones necesarias a los ciudadanos. Y en cambio, queda claro que le importa muy poco su esposa a la que exhibe tendenciosamente en la peor de sus facetas, la de actriz.

No contento con el papel peor escenificado por la Primera Dama, el Ejecutivo reveló que sus bienes y propiedades son de 45 millones de pesos, casi una tercera parte que lo reportado por su esposa.

Según él, tiene cuatro casas, un departamento y cuatro terrenos por un valor de 21 millones 420 mil 659 pesos. Su declaración patrimonial en la página de la Secretaría de la Función Pública, explica el valor de sus casas, una de 924 mil viejos pesos; otra de 5 millones 611 mil 195 pesos; y otras dos, donaciones de su madre, una por un costo de 611 mil 253 pesos y la otra por 455 mil 600 pesos. Además tiene un departamento por herencia de cónyuge, con un valor de 2 millones 660 mil 288 pesos. De ingresos anuales netos por el cargo de Presidente obtiene dos millones 909 mil 455 pesos, más 211 mil 359 por “actividad financiera”. En inversiones, tiene 16 millones 856 mil 523 pesos; en arte, joyas y muebles, suma seis millones 900 mil pesos.

Después de exhibir sus finanzas, está claro que la familia Peña Rivera, es rica, o mejor dicho, multimillonaria. Esa es la mejor muestra del fracaso de un modelo de país. Funcionarios millonarios, ciudadanos pobres o clase media.

Los números no mienten. Sobre todo, cuando se trata de contabilizar la credibilidad que los mexicanos le dan a la esposa de Peña Nieto. Un 71 por ciento cree que existe conflicto de intereses en la actual riqueza personal de los inquilinos de Los Pinos.

“Haz feliz a alguien”: 24,100 muertes al año

30 Nov

Ayotzinapa es más que Ayotzinapa y el gobierno no lo quiere ver. Se derramó el vaso y no hay marcha atrás. Apuestan a que pase el tiempo, que venga el fin del año, pero Televisa y TV Azteca ya no tienen el control de la comunicación, ahora existen las redes sociales. También existen medios impresos y estaciones de radio que sobreviven con valor a las presiones del gobierno, y los medios digitales que sufren frecuentes hackeos pero vuelven y están como medio de comunicación entre los ciudadanos. Ayotzinapa es la gota que derramó el vaso y no se trata del vaso únicamente de la inseguridad, se trata del vaso de un sistema profundamente corrompido.

Las estadísticas del país hablan por sí solas sobre un gobierno dominado por la corrupción y cimentado en la impunidad, de un gobierno que abandonó el interés público y su política social. El contubernio con los poderes fácticos ilegales, con el crimen organizado, ha sido una extensión del contubernio con los poderes fácticos legales, con diversas empresas.

Las cifras de asesinados, de desaparecidos, de secuestrados tienen un paralelo con las cifras alarmantes de morbilidad y mortalidad generadas por la complicidad de las autoridades con los intereses económicos legales. Amplias regiones contaminadas por la industria, la justicia al servicio de los grandes monopolios, las comunidades sufriendo los impactos de la minería, regulaciones a modo de las grandes corporaciones y una epidemia desbordada generada por la entrega de la alimentación a la gran industria de alimentos y bebidas que deja decenas de miles de muertos al año. Unas cifras y otras, las que son resultado de los poderes fácticos ilegales como las de los poderes fácticos legales, llevan a México a ocupar los primeros lugares en el planeta en muertes que podrían ser evitadas, muertes causadas por acción u omisión del Estado.

Uno de los más importantes indicadores internacionales que exhibe la efectividad de las políticas en salud de los gobiernos y que, por lo tanto, exhibe el desastre de la política en salud del gobierno mexicano, es el estudio Global Burden of Diseases en el que colaboran cientos de expertos internacionales, incluyendo investigadores de la Organización Mundial de la Salud, la Escuela de Salud Pública de Harvard, la Universidad de Auckland y el propio Banco Mundial. El estudio evalúa el impacto de diversos determinantes de la salud.

El Dr. Dariush Mozaffarian dirige el estudio Global Burden of Diseases sobre el impacto del consumo de las bebidas azucaradas en la mortalidad de la población. El estudio parte del análisis de la información proveniente de encuestas alimentarias desarrolladas en 63 países y de las hojas de balance de alimentos de FAO de 187 países con una cobertura del 99% de la población mundial.

El estudio indica que México ocupa el primer lugar a escala planetaria en muertes asociadas al consumo de bebidas azucaradas: 24,100 decesos al año. Se parte del dato de que ocurren alrededor de 200 mil muertes anuales en México asociadas al deterioro de los hábitos alimentarios. Esto es 1 de cada 8 (12.1%) de las muertes a causa de diabetes, enfermedades cardiovasculares y cánceres relacionadas con la obesidad en México está asociada al consumo de bebidas azucaradas. Entre mujeres y hombres jóvenes menores de 45 años, las bebidas azucaradas son la causa de 22% y 33% respectivamente de todas las muertes por diabetes, enfermedades cardiovasculares y otras enfermedades relacionadas con la obesidad.

Si partimos del hecho de que existe un gran número de personas en este país que consumen dos o más refrescos de 600 mililitros al día, es decir, 26 cucharadas cafeteras o más de azúcar, no nos debe extrañar que se presenten 80 mil muertes y 75 mil amputaciones por diabetes al año. Es muy común encontrar entre las personas con diabetes avanzada, con amputaciones, perdida de vista o requiriendo diálisis, que fueron consumidores asiduas de refrescos. Más bien, es extraño recibir el testimonio de alguna de estas personas en el sentido de que no consumía refrescos.

No podemos pensar en la muerte de 24,100 personas al año por consumo de bebidas azucaradas en México sin la complicidad de las autoridades a muchos niveles que han convertido al territorio nacional en un espacio coca-colinizado, como lo describió el Relator Especial de Naciones Unidas por el Derecho a la Alimentación, Oliver de Schutter. La entrega de los mejores recursos de agua a las refresqueras, la desaparición del acceso a agua para beber en escuelas y espacios públicos, la falta de regulación sobre la publicidad y omnipresencia de estos productos desde hospitales hasta edificios públicos, el patrocinio desregulado de todo tipo de actividades, incluso, junto con las instituciones públicas, son algunas de las políticas que han permitido esta tragedia. El ambiente se ha coca-colizado a partir de la coca-colinización que esta empresa ha logrado de la mano de las autoridades. Desde los poblados indígenas que dan la bienvenida a los visitantes con su nombre dentro de un anuncio de Coca-Cola, hasta el árbol de navidad de Coca Cola en el Zócalo, en la plaza central del país, son testimonios de un país tomado por la refresquera. En cualquier colonia popular del país, en un radio de 100 metros podemos encontrar cientos, miles de logos de esta bebida. Un niño mexicano antes de hablar ya reconoce esta marca.

No podemos pensar en la muerte de 24,100 personas al año en México asociadas al consumo de bebidas azucaradas sin el engaño del etiquetado de estos productos, sin la ignorancia sobre el alto contenido de azúcar en estas bebidas y sus impactos en la salud, sin la complicidad de las autoridades de salud para mantener esta situación. El hecho de que la COFEPRIS, en contubernio con las empresas, y con el beneplácito de la Secretaría de Salud, establezca el etiquetado que estas mismas empresas han diseñado para mantener en la ignorancia a los consumidores, es un acto criminal. El hecho de que se niegue a establecer un etiquetado de alerta sobre el alto contenido de azúcar contribuye a esta cifra. El hecho de que la comisión federal que, supuestamente, tiene la obligación de proteger a la población sobre riesgos sanitarios establezca un etiquetado que induce a la población al consumo de altas concentraciones de azúcar, retomando estos criterios de las propias refresqueras, habla de un contubernio con los intereses de los poderes fácticos que estas representan.

Hay muchas maneras de hacerse de beneficios, de dádivas, de favores a cobrar en las carreras políticas de los funcionarios. En Europa las empresas de alimentos y bebidas invirtieron mil millones de dólares para evitar un etiquetado que realmente fuera orientador para los consumidores y que advirtiera del alto contenido de azúcar, grasas y/o sal en los productos. ¿Con cuánto y cómo estarían dispuestas a beneficiar a los funcionarios mexicanos las empresas de bebidas y comida chatarra para que se estableciera su etiquetado engañoso como obligatorio? Existen muchas maneras de entregar a los poderes fácticos la vida y la salud de las personas, con el fin de congraciarse con los poderes fácticos y beneficiarse de ello, COFEPRIS sabe cómo hacerlo, contribuyendo a la muerte de 24,100 personas al año.

Una y otra vez, cuando les mostramos a las personas gravemente afectadas por la diabetes, ya sea en el norte, en el sur o en el centro del país, la cantidad de azúcar que contienen los refrescos y los alimentos que consumen diariamente, expresan la indignación: nadie les ha dado esta información, ni las empresas a través del etiquetado de sus productos, ni el gobierno en sus programas de prevención. Don Gonzalo, protagonista del documental “Dulce Agonía”, unos meses antes de morir por diabetes, pudo ver la cantidad de cucharadas de azúcar que consumía cada día en refrescos y comida chatarra, se sorprendió y comentó que el gobierno debería hacer algo, que nadie le había informado, que deberían prohibir la publicidad de los refrescos como lo han hecho con el tabaco, que si él hubiera tenido la información no hubiera consumido esos productos en esa cantidad. COFEPRIS no le permitió a Don Gonzalo tener esa información, ni está dispuesta a permitirnos a nosotros y a los que vienen tener acceso a esa información, todo lo contrario, contribuye a que 24,100 personas mueran al año.

Mientras tanto, Coca Cola inunda el país con su campaña de Santa Claus diciendo “Haz feliz a alguien” ofreciendo una botella de Coca Cola. Y la empresa Coca Cola dice no hacer publicidad a menores de 12 años y la COFEPRIS dice que protege a los menores de 12 años de publicidad de refrescos y comida chatarra. Tras la simulación: 24,100 muertes asociadas al consumo de bebidas azucaradas en el país.

El gasto desmedido de los gobernadores

30 Nov

A la par de la crispación social en el país, el tema de la deuda publica de estados y municipios se ha convertido en una bola de nieve que amenaza a altos funcionarios, principalmente estatales, si no se encuentra un mecanismo para detener su crecimiento y transparentar su uso.

En su conjunto, de acuerdo con información de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) las 32 entidades federativas en el país deben 489 mil 877 millones de pesos, lo que equivale al 3 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).

De cada 100 pesos que reciben los estados de participaciones federales, 85 se destinan al pago de sus obligaciones financieras.

El problema no sólo radica en que el 85 por ciento de estas participaciones se destine al pago de deuda, sino que esto impide una mayor realización de obra pública y al mismo tiempo golpea a los bolsillos de sus habitantes en la forma de nuevos impuestos.

El último informa trimestral de la SHCP muestra que el crecimiento de la deuda de los estados, en relación con el mismo periodo del año pasado, va desde el cero por ciento hasta el 20, 50 y 122 por ciento, es decir, que en lugar de disminuir su deuda, crece como una bola de nieve.

Nunca como ahora se hace necesario que los gobernadores y los alcaldes informen con precisión en qué se gasta ese dinero y para qué endeudan a sus ciudadanos, pues de poco sirve que muchas entidades cuenten con páginas de transparencia cuando sólo informan el monto real de la deuda, más no el número de años a los que están contratados los créditos, con qué instituciones y las tasas de interés que se pagan.

Cierto es que algunos estados han hecho un esfuerzo por dar información clara y oportuna, pero lo cierto es que la mayoría, en lo que a deuda se refiere, son unas cajas negras en las que entra mucho dinero, pero no de sabe cuándo ni a dónde se va.

Los gobernantes en México huyen de la transparencia y la rendición de cuentas. El tema es que el dinero no es de ellos, ¿por qué habrían de gastarlo a su antojo?

La riqueza de César Duarte, Gobernador de Chihuahua, crece y crece –de acuerdo con las distintas denuncias– mientras la deuda también se abulta. Es un ejemplo. ¿Por qué no pensar, si los gastos no se transparentan, que hay una relación entre una cosa y otra?

El dinero no es de los gobernadores, ni de los alcaldes; no es de los secretarios o de los legisladores. ¿Por qué esconden las cuentas?

LAS FIESTAS DE SOFÍA, EL LUTO DE LOS OTROS

30 Nov

El dolor de las familias de los 43 muchachos desaparecidos de Ayotzinapa pareció tocar el 29 de octubre pasado al Presidente Peña. Con los ojos enrojecidos y el ceño fruncido, el mexiquense se dijo solidario. En los siguientes días, hubo una fiesta en Los Pinos: el cumpleaños Sofía Castro, su hijastra.

La fiesta debía ser grande pues la celebración era por partida doble: su cumpleaños y la Noche de Brujas, nombre con el que poca, muy poca gente se refirió al Halloween con que Sofía Castro, hija de la Primera Dama de México, arribó a la mayoría de edad al día siguiente de la reunión, el 30 de octubre.

Pero la fiesta no ha sido una o, si lo ha sido, ha sido interminable: la joven Sofía, quien ha estado en los ojos de la prensa internacional –sobre todo en Estados Unidos– no ha parado con los bailes de disfraces y los viajes por el mundo, mientras el país padece la peor crisis de seguridad de su historia moderna…

Ciudad de México, 25 de noviembre (SinEmbargo).– Nunca nadie le ha hablado a Enrique Peña Nieto como lo hizo Felipe de la Cruz Sandoval, uno de los padres de los muchachos de Ayotzinapa:

“No confío, porque son más de 30 días sin resultados con todos los esfuerzos que dicen ustedes que hacen. Pero, la verdad, es que ahí están los rostros de los pobres desaparecidos”.

Evocó a los 43 muchachos, cuyas imágenes han dado la vuelta al mundo y han producido un cambio de actitud en la prensa internacional halagüeña hacia con el gobierno del priista.

“Nosotros, definitivamente, ya llegamos al límite de la tolerancia y la paciencia. Estamos con la última instancia, como mexicanos, exigiéndole a usted, como Presidente, respuesta inmediata a la presentación inmediata de los 43 jóvenes desaparecidos.”

Era la tarde del 29 de octubre y alguien logró utilizar una cámara de video, muy posiblemente de un teléfono celular, en el salón de Los Pinos en que el gobierno federal ha recibido, luego de un mes y tres días del asesinato y el secuestro de los jóvenes normalistas, a sus padres.

Peña Nieto y los demás miembros de su gabinete, entre éstos el Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, y el jefe de la Oficina de la Presidencia, Aurelio Nuño, se han despojado de las corbatas para así mostrarse más cercanos e iguales a los padres de los alumnos, muchachos que anhelaban el destino de caminar por horas hasta una escuela existente bajo la sombra de un árbol en la sierra de Guerrero o en las playas de Oaxaca.

“Nuestros muchachos están vivos y vivos los queremos […]. Si en verdad usted siente la responsabilidad de su parte y de este pueblo que lo nombró a usted, respóndale a la gente que votó por usted confiando en que iban a tener un Presidente de México real. La agonía es larga. Si usted ya escuchó en cada uno de los padres la desesperación no creo que a partir de este día usted pueda dormir tranquilo.”

La reunión concluyó y Peña Nieto se mostró. Con los ojos rojos, las ojeras negras y el ceño fruncido, era difícil pensar en un hombre más agobiado.

Y esa misma noche Sofía Castro, una joven de la misma edad que los muchachos normalistas ausentes pero diferente de todas las maneras posibles a los estudiantes de Guerrero, se vistió de hada. La hija de Angélica Rivera posó para una foto junto a una mujer que, de espaldas, se revela con un atuendo a la Maléfica, interpretada para Disney por Angelina Jolie.

Desde entonces, los rumores desbordan los muros de la mansión de Constituyentes: en medio de la tragedia de Ayotzinapa, Los Pinos sirvió como salón de una gran fiesta de disfraces.

LA FIESTA DE DISFRACES
La fiesta debía ser grande, pues la celebración era por partida doble: su cumpleaños y la Noche de Brujas, nombre con el que poca, muy poca gente se refirió al Halloween con que Sofía Castro, hija de la Primera Dama de México, arribó a la mayoría de edad al día siguiente de la reunión, el 30 de octubre.

El día siguiente de la fiesta de disfraces y de la reunión con los padres doloridos, 30 de octubre, Sofía escuchó tres veces Las Mañanitas. El primer coro se entonó en el Colegio Miraflores, institución fundada por los Legionarios de Cristo para la educación católica de las señoritas de la Ciudad de México. La segunda ocasión fue en la residencia oficial de Los Pinos con el Presidente Enrique Peña Nieto a su lado quien, sonriente, posó para la fotografía justo cuando los fuegos artificiales emergían del pastel. En un tercer festejo, vestida de noche, sopló las velas de un pastel de cinco pisos.

Sería el último de esa víspera del Día de Todos los Santos o de los Niños Muertos.

La fiesta no paraba. El 1 de noviembre, Sofía lució un ajustado diseño de terciopelo rojo rematado, en los bordes de la falda y la abertura de las piernas, con flores de cempasúchil en ascenso hasta el amplio escote. La piel del pecho se mostró pintada de blanco al igual que los brazos, las manos y el rostro, éste con los ojos sombreados con tonos negros y azules para simular un cráneo y evidenciar el disfraz: “La Catrina”, imagen creada por el ilustrador José Guadalupe Posada con el nombre de “La Calavera Garbancera”.

Garbancero o garbancera era, a fines del siglo XIX y principios del XX, la manera de descalificar a los indígenas que rehuían de su condición y pretendían pasar como españoles o franceses.

Años más tarde, el pintor Diego Rivera recuperó al personaje para su mural “Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central” en una pose pretensiosa y alusiva a la original de Posada.

Luego vino la fiesta de disfraces. Sofía tocó su cabeza con un sombrero francés de plumas rosas adornado, en las orillas por arriba, con velas y, por debajo, con calaveras de alfeñique. Papel picado de china caía sobre el redondel.

La intérprete de la telenovela “La Malquerida” cruzó su mano derecha sobre el abdomen y sujetó su cintura con la izquierda. Levantó la cabeza y, altiva, se dejó fotografiar.

La hijastra mayor del Presidente de México publicó las fotos de la familia y de ella misma, a imagen y semejanza de “La Catrina”, nombre con que la rebautizara el pintor Rivera.

LA FIESTA DE LAS BALAS
Habla uno de los muchachos que salvaron la vida la noche del 26 de septiembre y la madrugada del 27 de septiembre:

“El 26 de septiembre salimos de la Normal Ayotzinapa hacia Iguala. Necesitábamos dos camiones y fuimos por ellos a la central camionera. Son camiones que en ocasiones ocupamos para nuestras prácticas docentes. Salimos de la Normal a las seis de la tarde y llegamos a Iguala una hora y media después.

“Habíamos hablado con los dos choferes y ellos sabían que iríamos por los camiones. Salimos de la terminal sin ningún problema, hasta que nos toparon dos patrullas de la policía municipal de Iguala. De inmediato, nos dispararon. Creímos que eran ráfagas al aire. Cuando nos bajamos, me percaté que disparaban directamente contra nosotros, contra los autobuses. En respuesta, aventamos piedras. Algunos subimos al autobús y los camiones siguieron por la calle Juan Álvarez. Rumbo a Periférico, nos salieron más patrullas. Los disparos siguieron, eran continuos. No cesaban.

“Nos atravesaron una patrulla en el camino. Tomamos la decisión de bajarnos y quitar la patrulla del camino a empujones. Mi compañero Aldo fue el primero en llegar. La empujamos y empezaron a disparar nuevamente. Algunos compañeros se tiraron al piso y otros nos cubrimos en el autobús. Las balas pegaban cerca de donde estábamos.

“Aldo siguió empujando la patrulla y, cuando alguien lo vio de nuevo, descubrió su cabeza bajo un charco de sangre. Grité a mis compañeros: ‘Le dieron a uno’. Yo estoy seguro que la intención de los policías era quitarnos la vida, asesinarnos.

“Llegaron algunos medios de comunicación. Los llevé a los autobuses y a los casquillos de las balas que quedaron ahí. Estábamos en eso. Los medios de comunicación recibían la información cuando, del lado de Periférico, se oyó un estruendo enorme, mayor que la primera rafagueada. Un reportero de Televisa se echó a correr. Le pedí que grabara y me dijo que no, que ahí nos asesinarían.”

***

Los muchachos movieron los cuerpos inertes, buscaron el aliento de los caídos. Contaron tres muertos, los tres estudiantes de primer grado.

A las 11 de la noche, los estudiantes escucharon más ráfagas de arma de fuego. En la oscuridad, oían el tiroteo, pero no distinguían quiénes disparaban. Algunos corrieron rumbo a la calle donde estaban los autobuses para cubrirse. Otros huyeron con dirección al campo.

Édgar Andrés Vargas cayó herido en la boca. Veinte o 25 de sus compañeros lo recogieron y, corriendo, lo llevaron a una clínica particular que encontraron en el camino.

–Necesita atención urgente –pidió uno de los estudiantes.

–La herida necesita ser atendida por un cirujano y no tenemos –respondió alguien del personal del hospital.

–Por lo menos atiéndanlo para que no se desangre. Dejen que los demás nos escondamos aquí –suplicó un compañero del herido.

–No podemos atenderlo, llamen a una ambulancia o a un taxi.

Unos estudiantes volvieron a la calle, pero ningún taxi detenía la marcha. A los 10 minutos llegaron elementos del ejército e ingresaron a la clínica y los revisaron en busca de armas.

–Deben salir aquí, este es un lugar privado –ordenó un militar a los jóvenes.

–Un compañero está herido.

Los soldados llamaron a una ambulancia y los jóvenes volvieron a las calles de Iguala. Dieron con una casa en que se guarecieron hasta la mañana siguiente.

Otro documento, este elaborado por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, también en poder de este medio, da cuenta del mismo hecho:

“Entre las 00.00 y las 00.30 horas del día 27 de septiembre de 2014, de acuerdo a lo señalado por los testigos arribaron al hospital particular elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional. Dichos servidores públicos, les retiraron sus teléfonos celulares y playeras; además, les pidieron sus datos generales y les tomaron fotografías; al observar que había un estudiante herido solicitaron una ambulancia y les ofrecieron una disculpa, bajo el argumento de que los habían confundido; por lo cual, les regresaron sus pertenencias y se retiraron del lugar.

“Momentos después, los estudiantes comenzaron a solicitar servicio a los taxistas que circulaban por el lugar a fin de trasladar a Edgar Andrés Vargas a otro nosocomio para que se le proporcionara atención médica, negándose algunos de ellos, bajo el argumento de que tenían órdenes de no apoyar a los normalistas”.

***

Los soldados continuaron por la brecha de terracería conocida como Camino del Andariego, una terracería arriba de la Coca Cola, en la Ciudad Industrial de Iguala. Eran las 9.30 de la mañana cuando vieron el cuerpo de Julio César Mondragón Fontes: playera roja, pantalones de mezclilla azul.

Caminaron al bulto y descubrieron su cabeza sin rostro, con los ojos arrebatados de las cuencas.

“Se le apreciaron múltiples contusiones en distintas partes del cuerpo (…) se determinó como causa de muerte edema cerebral por múltiples fracturas de cráneo producidas por agente contundente”.

Habla el mismo muchacho que sobrevivió a la fiesta de alas balas de Iguala:

“A las ocho de la mañana, nos brindaron la información a un grupo de personas. Nos mostraron las fotos de un compañero a quien le habían quitado la piel de la cara y los ojos. Lo reconocí de inmediato por la bufanda roja; habíamos estado juntos durante parte de la balacera. Era el compañero Julio César. Tiene esposa y una bebé de dos meses de nacida”.

LA FIESTA DE LOS VIAJES
Durante el sexenio, Angélica Rivera ha realizado al menos 33 viajes oficiales de la Presidencia, la mayor parte junto al Presidente Peña Nieto y, por lo menos en tres ocasiones, acompañada de sus hijas Fernanda, Sofía y Regina.

Fue el caso de la vista al Vaticano que realizó en abril, cuando acudió a la canonización del Papa Juan Pablo II en representación del Presidente acompañada, según ella, por dos de sus hijas.

La revista Proceso publicó que la primera dama asistió con una delegación de más de 15 personas entre familiares y amigos. Oficialmente, se dio a conocer mediante la Ley de Transparencia que tan sólo el Estado Mayor Presidencial gastó 91 mil dólares (1.1 millones de pesos) por asistirla en la Santa Sede.

Con sus hijas también ha viajado a Brasil para presenciar un partido de la Selección Nacional en el Mundial de Futbol y, más recientemente, lo hizo a Madrid, donde Fernanda, Sofía y Regina disfrutaron en primera fila del concierto de Alejandro Fernández. En la capital española se habla de la recurrente presencia de Rivera y sus hijos en sitios de diversión.

En su paso por al menos 25 países, Rivera ha conocido a los principales líderes mundiales y ha compartido conversaciones con los reyes de España en los majestuosos salones del Palacio de la Zarzuela y con los emperadores de Japón en su Palacio Imperial.

Algunas veces, Angélica no viaja en él avión presidencial que tiene 30 años de llevar y traer presidentes, lo hace por separado y alcanza en el destino a su marido. Hasta ahora no se sabe si lo hace en aviones oficiales o vuelos comerciales, aunque nadie ha presumido haber tenido como compañera de vuelo a la primera dama de México.

Tal vez, la incomodidad de los asientos del avión explica que Rivera viaje aparte, pero eso ya no será problema. El próximo año, el nuevo avión presidencial de 9 mil millones de pesos [adquirido en la administración de Felipe Calderón] podrá trasladar al presidente y su comitiva en asientos ejecutivos y sin necesidad de hacer escalas.

Fuentes cercanas a la Presidencia refieren que la Primera Dama viaja con sus tres fotógrafos o alguno de ellos, un camarógrafo, su maquillista personal y un staff de seguridad.

En los viajes, la pareja presidencial se da tiempo para tomarse fotos en lugares emblemáticos para su álbum personal y salir a cenar juntos. Así lo hicieron en su visita a Londres, donde festejaron el Día del Padre en un restaurante chino.

Durante la visita oficial a Turquía, la familia presidencial disfrutó las ruinas de la ciudad jónica de Éfeso, esta vez con la compañía de Alejandro, el hijo mayor de Enrique y Mónica Pretelini.

Sólo una vez se ha acercado a la veintena de periodista que viaja de planta con el Presidente. En abril de 2013, al regreso de la primera gira por China y Japón, la Primera Dama visitó la parte trasera del avión presidencial TP-01, ocupado por los periodistas asignados a cubrir las giras presidenciales, el cuerpo de seguridad y el equipo de logística.

Acompañada de Peña Nieto, la primera dama obsequió panquecitos comprados en una famosa y tradicional pastelería de Japón. Mientras los comían, Angélica contó lo feliz que era por haber platicado con la emperatriz Michiko.

“¡La emperatriz me dijo que me veía como a su hija por lo joven y que le gustaba mi vestido!”, contó brevemente y a propósito de un diseño en azul rey de encaje de Benito Santos.

En el último viaje de Peña a China y Australia, en medio de la crisis política y social generada por las desapariciones de los jóvenes de Ayotzinapa, el sitio Aristegui Online hizo pública la existencia de la mansión de Rivera en Las Lomas. A la vez, los medios australianos destacaron la presencia de Rivera en un bar de Sidney.

LA FIESTA DE DISFRACES II
Los últimos días de octubre fueron de llanto para 43 familias de campesinos y maestros rurales y de fiesta para la familia del Presidente de México.

No sólo Sofía se disfrazó para el Halloween. Alejandro Peña Pretelini, el hijo varón del Presidente, y su pareja se presentaron como los protagonistas del filme animado El Cadáver de la Novia (Tim Burton y Mike Johnson, 2005).

Nicole Peña Pretelini, la tercera hija del primer matrimonio del Presidente, utilizó un elaborado maquillaje en que la mitad de su rostro lució como una calavera y, la otra mitad, con un retoque natural.

La imagen de Sofía disfrazada causó cierto debate en sus cuentas de Twitter e Instagram. Entre quienes defendieron a “La Catrina” hubo quien llamó “indios” a los críticos. Otra escribió: “No seas naca, ella no tiene la culpa de la vida que gracias a Dios le tocó vivir. Si ustedes son pobres y les va mal, qué pena, ella es hermosa, luchona y excelente mujer.”

El viernes 7 de noviembre, el Procurador General de la República, Jesús Murillo Karam, se reunió nuevamente con los padres de los 43 normalistas ausentes. Les dijo que los muchachos fueron entregados por la policía de Iguala a sicarios del minicártel Guerreros Unidos y qu estos los habían asesinado y prendido fuego. Que mantuvieron la hoguera durante horas y luego molieron sus restos. Que con sus cenizas llenaron seis bolsas de plástico negro.

Murillo Karam ofreció una conferencia de prensa en donde señaló algunos detalles y que terminó de un manotazo:

“Ya me cansé”, dijo y no habló más del asunto que ha descarrilado el gobierno al que pertenece.

Cuarenta y ocho horas después, a una semana de su larga fiesta de cumpleaños, la hijastra mayor del Presidente Peña tenía nuevas razones para celebrar. Ese día, en la Ciudad de México, la joven Sofía recibió un galardón a su trayectoria artística.

En la alfombra roja, alguna reportera se atrevió a pedirle su opinión de los muchachos de Ayotzinapa. La hija de la primera dama de México respondió:

“Creo que ahora no es momento de hablar de ese tema. Todo México está en duelo por lo que está pasando, pero creo que ahorita no es momento, ahorita venimos a disfrutar y a recibir mi premio”.

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