Archive | mayo, 2015

Y SI EL PRD SE HUNDE EN EL DF, ¿QUIÉN PAGARÁ EL COSTO POLÍTICO?

29 May

El Movimiento Regeneración Nacional (Morena) se convirtió en las últimas semanas en una amenaza para el Partido de la Revolución Democrática (PRD), que desde 1997 conduce en forma prácticamente hegemónica los destinos de la capital del país. Las últimas encuestas le dan ventaja a Morena en zonas estratégicas para el bastión perredita como la Delegación Cuauhtémoc. Mientras que en la lucha por la Asamblea Legislativa se presenta un empate técnico.

En lo que se prevé será una gran derrota para el perredismo, sobresale un nombre: el de Héctor Serrano Cortés, el actual Secretario de Gobierno de Miguel Ángel Mancera Espinosa, a quien se le atribuyen vínculos con aspirantes del PRD considerados “clave”.

Analistas prevén que el PRD podría perder al menos cinco delegaciones en la capital, entre ellas Iztapalapa, donde se encuentra el mayor número de votantes de la ciudad. Si los pronósticos se cumplen, adelantan, alguien tendrá que asumir el costo político: primero, por la inconformidad con el desempeño de la administración del actual Jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, y segundo, por la mala elección del operador político.

  Ciudad de México, 28 de mayo (SinEmbargo).– La hegemonía que el Partido de la Revolución Democrática (PRD) ha mantenido en el Distrito Federal desde 1997 podría resquebrajarse el próximo 7 de junio, cuando por primera vez tenga que disputar los votos de los electores de izquierda con otra fuerza política de izquierda, el partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena).

Una encuesta reciente del diario Reforma situó a Morena –partido fundado en 2014 por el dos veces ex candidato presidencial y fundador del PRD, Andrés Manuel López Obrador– como la segunda fuerza política en la capital del país, no obstante que es la primera vez que participará en una contienda electoral. La medición, publicada el pasado 7 de abril, fijó en empate entre el PRD y Morena la preferencia en la elección de los 66 Diputados integrantes de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF).

Ejercicios posteriores del medio han mostrado que el avance de Morena sobre el resto de los partidos, y particularmente sobre el PRD, también ocurre en delegaciones clave: Iztapalapa, la joya de la corona por agrupar a la mayor parte del electorado de la Ciudad de México, y Cuauhtémoc, que concentra el mayor poder económico de la capital del país.

En ambos casos, según las encuestas de Reforma, la preferencia de los votantes por los candidatos de Morena está al menos 15 puntos por encima de los del PRD.

En el caso de la Delegación Benito Juárez, bastión del panismo capitalino, llama la atención que el segundo lugar en preferencia electoral –por detrás del panista Christian Von Roehrich– figure el candidato de Morena, Jesús González Schmal, por encima de la candidata perredista Dinorah Pizano, rezagada a un cuarto lugar.

Hasta ahora en la capital del país los otros partidos políticos han tenido una injerencia menor frente a la supremacía del Sol Azteca. Bastan algunos de datos para ilustrar esa preponderancia: desde 1997 el PRD ha ganado todas las elecciones de Jefe de Gobierno, más del 80 por ciento de las jefaturas delegacionales y ha mantenido a la mayoría de los Diputados integrantes de la ALDF, excepto en el periodo de 2000 a 2003, de acuerdo con datos oficiales.

Sin embargo, la división de votos de la izquierda en el Distrito Federal –provocada por la incursión de Morena– podría beneficiar no sólo al nuevo partido sino también a las otras fuerzas políticas, hasta ahora reducidas. El perdedor, bajo cualquier circunstancia que implique que otro partido gane, será inevitablemente el PRD.

La batalla electoral del próximo 7 de junio se peleará en dos frentes: las 16 delegaciones y las 66 diputaciones de la ALDF, 26 de las cuales se designarán por el principio de representación proporcional.

En este escenario, un partido con un gran nivel de votación –como se anticipa que Morena sea– podría obtener espacios en la Asamblea Legislativa aun sin conseguir una jefatura delegacional, cobijado por el principio de representación proporcional. La misma vía podría abrirse para los otros partidos, aun con menos espacios.

¿Qué implicaría para el PRD un escenario semejante?

Podría tratarse, como sugiere el investigador Nicolás Loza Otero, del principio de un declive del PRD que lo lleve a convertirse en un partido con una representación menor y que finca su sobrevivencia en alianzas. O también podría ser, como el mismo investigador plantea, la oportunidad para el PRD de redefinirse como un partido de izquierda reformista.

En el ínter, sin embargo, hay mucho en juego para el principal partido considerado de izquierda. Y no sólo para la estructura partidista (para la que sin duda pesará la pérdida de electores en su principal bastión político), también para el Jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera Espinosa, y para quien ha sido señalado por los opositores e incluso por militantes perredistas como el operador político de las campañas del Sol Azteca –amén del poder que mantiene dentro de la administración capitalina–, el Secretario de Gobierno Héctor Serrano Cortés.

SERRANO, EL OPERADOR

  
A mediados de mayo, López Obrador acusó al Secretario de Gobierno de ser quien opera la entrega de recursos para las campañas electorales del PRD e incluso de actuar como el coordinador de la campaña perredista en el Distrito Federal. El candidato de Morena a la jefatura delegacional en Cuauhtémoc, Ricardo Monreal Ávila, y el vocero de su campaña, Agustín Guerrero Castillo, han hecho eco de esos señalamientos.

El pasado 14 de mayo, tras anunciar la suspensión temporal de la entrega de la mayoría de los programas sociales –debido a las denuncias que se habían hecho sobre su uso electoral por parte de los candidatos perredistas–, Serrano Cortés contestó a esas acusaciones diciendo que más que hablar de un actor en particular, la respuesta del gobierno eran acciones para mostrar “que va a actuar siempre en el marco de la norma, de la legalidad”.

Este martes, Guerrero Castillo pasó de las acusaciones a una exigencia formal al Jefe de Gobierno de remover a Serrano Cortés, a quien responsabilizó de supuestamente espiar y emprender una campaña sucia contra el candidato Monreal Ávila.

“Desde la Secretaría de Gobierno se practica espionaje contra la oposición. Desde la Secretaría de Gobierno se establecen estrategias de campaña de lodo en contra de los candidatos de Morena […] Se lo decimos claro: Héctor Serrano es un simulador que perturba peligrosamente las elecciones”, acusaron los morenistas en un oficio dirigido a Mancera Espinosa.

Ese mismo día, López Obrador dijo tener información sobre que el Secretario de Gobierno se comprometió con Mancera Espinosa a lograr el “carro completo” para el PRD en el Distrito Federal en los comicios del 7 de junio, e hizo un último llamado al Jefe de Gobierno para que en los 12 días que quedan de contienda electoral “ponga orden y evite la compra del voto”.

Los señalamientos de Morena contra Serrano Cortés han subido de tono al compás de las denuncias que los partidos políticos opositores al PRD han hecho sobre irregularidades en las campañas, que han ido de señalamientos sobre entrega de enseres con recursos públicos, intimidaciones a brigadistas o de plano a candidatos, agresiones, y ahora, a decir de Morena, actos de espionaje para desprestigiar a un candidato.

Pero la influencia del Secretario de Gobierno en la contienda electoral no se explicaría sólo por su supuesta intervención en las campañas del PRD, sino también por el peso de la corriente perredista que opera, Vanguardia Progresista, una de las más beneficiadas con candidaturas en la elección interna del PRD, realizada en octubre del año pasado.

Muestra de ello es que los candidatos de las dos delegaciones clave en esta elección, Iztapalapa y Cuauhtémoc, mantienen vínculos con la corriente de Serrano Cortés.

En Iztapalapa, la joya de la corona de esta elección, la candidatura de Dione Anguiano Flores a jefa delegacional estuvo en manos de Vanguardia Progresista, mientras que en Cuauhtémoc la corriente de Serrano Cortés consiguió arrebatarle la designación de candidato a Izquierda Democrática Nacional (IDN), la “tribu” dirigida por el defenestrado René Bejarano Martínez.

Eso fue posible gracias a que el entonces jefe delegacional de Cuauhtémoc, Alejandro Fernández Ramírez, y el ex jefe delegacional y hoy candidato al mismo cargo, José Luis Muñoz Soria, renunciaron a IDN para adherirse a Vanguardia Progresista.

En esa elección interna, en la que IDN fue la “tribu” más rezagada, la corriente del Secretario de Gobierno también salió fortalecida con la designación de la candidatura a jefe delegacional de Magdalena Contreras, que quedó en manos de Beatriz Garza Ramos Monroy, y de al menos una decena de nominaciones para Diputados locales por el principio de mayoría relativa. Nada mal si se considera que en total se barajaban 40 designaciones.

Entre quienes resultaron favorecidos por Vanguardia Progresista están los ex jefes delegacionales de Cuauhtémoc y Magdalena Contreras, Alejandro Fernández Ramírez y Leticia Quezada, respectivamente; Agustín Torres; el Diputado federal Roberto López; Cristina Bravo, ex asesora de Serrano Cortés; Manuel Granados, presidente de la Comisión de Gobierno en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal; Juan Ayala, líder del Sindicato de Trabajadores del Gobierno del Distrito Federal; Fernando Cravioto, coordinador de Enlace Delegacional del Gobierno capitalino, y Sulma Eunice Campos, subprocuradora de Atención a Víctimas del Delito de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal.

¿FUSIBLE QUEMADO?

Para Loza Otero, especialista en comportamiento electoral y procesos políticos adscrito a la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) México, no hay duda: las elecciones del próximo 7 de junio en la capital del país serán una derrota del PRD. Lo que queda por definir, dice, es qué dimensión tendrá esa derrota.

Considera que la ecuación estará en función de cuántos espacios logre ganar su principal rival, Morena.

Si por ahora, plantea, el PRD tiene el control de 14 delegaciones, “cuántas de esas delegaciones pierda y qué tan importantes [son], será el tamaño de su derrota”.

Expertos en el sistema político mexicano consultados por SinEmbargo coinciden en que las delegaciones más relevantes, y por tanto las más ambicionadas en la pugna electoral, son Iztapalapa y Cuauhtémoc. Es en ellas donde Morena ha enfocado sus fuerzas y donde, desde el PRD, quien lleva la batuta es la corriente de Serrano Cortés.

Iztapalapa es la delegación más poblada de la capital del país y por tanto la que acumula la mayor proporción del electorado capitalino, así como una proporción mayor del presupuesto que reciben las delegaciones.

Cuauhtémoc, por su parte, concentra el poder económico de la capital del país.

Según las recientes encuestas del diario Reforma, en ambas quienes encabezan las preferencias electorales son los candidatos de Morena: Clara Brugada Molina en Iztapalapa aventaja con 41 por ciento de la intención de voto a Anguiano Flores, quien obtuvo 28 por ciento en el ejercicio de medición; mientras que Monreal Ávila lleva la delantera con 37 por ciento de intención de voto en Cuauhtémoc, por encima del 22 por ciento de Muñoz Soria.

Empero, otra encuesta ha situado por encima a los candidatos del PRD en esas dos demarcaciones. Se trata de la realizada por la encuestadora Demotecnia-De las Heras, de acuerdo con la cual Anguiano Flores tiene el 45 por ciento de la preferencia electoral, mientras que Brugada Molina tiene 35 por ciento; al tiempo que Muñoz Soria aventaja con 39 por ciento a Monreal Ávila, quien tiene 27 por ciento de la preferencia del electorado.

Otra delegación en la que Morena también parece aventajar a los perredistas es Tlalpan, donde contiende como candidata a jefa delegacional Claudia Sheinbaum Pardo, quien fuera Secretaria del Medio Ambiente en la gestión de Andrés Manuel López Obrador como Jefe de Gobierno.

Más allá de las encuestas, lo que sí está claro es que será una elección muy reñida entre ambos partidos, concluye Loza Otero.

El experto en la izquierda mexicana y profesor de la Universidad Autónoma de México (UAM), unidad Iztapalapa, Telésforo Nava Vázquez, anticipa que una eventual derrota electoral será un “desastre” para el PRD, pero también para el Jefe de Gobierno y para su Secretario de Gobierno.

“Él es el operador [Serrano Cortés] pero las consecuencias, el desastre sería para el Jefe de Gobierno”, considera, no sólo por el cambio de fuerzas políticas que implicaría la pérdida de poder del PRD en la capital, sino por cómo afectará la aspiración de Mancera Espinosa de ser candidato presidencial en 2018.

“Él aunque diga que por el momento no le interesa, él quiere ser candidato a la Presidencia, apunta a eso. Y una derrota va a ser que aunque sigan teniendo la mayoría de las delegaciones, pierdan varias, y no solamente a manos de Morena, igualmente pierdan el control de la Asamblea Legislativa. Es un serio revés para el Jefe de Gobierno, y su operador Serrano”.

Si para Mancera Espinosa la derrota electoral del PRD –partido en el que no milita, pero que lo llevó a la Jefatura de Gobierno– podría significarle un efecto negativo en sus aspiraciones políticas para 2018, para el Secretario de Gobierno el riesgo está en cómo se vería minado el poder que por ahora se le reconoce en la capital del país.

“Ante todo, ante todos, ante la oposición ya no se le vería ese gran poder, entonces sí se va a ver descalabrado”, advierte el politólogo. Se trataría de un escenario en el que incluso su permanencia en el gobierno capitalino estaría en juego, a decir de Nava, quien propone un símil de la situación en que estaría el funcionario con un fusible quemado.

“Un fusible ya deteriorado no da el mismo servicio. Ahí va a tener que evaluar Miguel Ángel Mancera si todavía se arriesga a mantener a Serrano, y eso va a depender si logra tener a otro operador político, lo cual querría decir que necesita cambiar al Secretario de Gobierno”, plantea.

Sin embargo, el especialista también observa la otra cara de la moneda y se pregunta si Mancera podría prescindir de la habilidad política de Serrano Cortés, que él como Jefe de Gobierno no tiene. Esa incapacidad, agrega Nava, ha servido para el empoderamiento del Secretario de Gobierno.

Si la aspiración de Mancera Espinosa es convertirse en candidato presidencial en 2018, requerirá de un operador político como lo ha sido Serrano Cortés para lo que le resta de su gestión, máxime si se considera que en la composición de la próxima legislatura en la ALDF es previsible que el PRD no tendrá el control absoluto y requerirá negociar con los otros partidos políticos, entre ellos Morena, explica el académico de la UAM.

Loza Otero dimensiona la relevancia que esta elección tendrá para el partido en el poder, para el Jefe de Gobierno y para el Secretario de Gobierno al decir que “en este momento, la suerte de la elección es un poco la suerte de Serrano Cortés y la suerte de Mancera. Y la suerte del PRD. Están todos en el mismo paquete, aunque en realidad tengan intereses diferentes”.

Sobre el considerado operador político de la campaña perredista, subraya que lo que está en juego es su futuro político. Eso no necesariamente significa su puesto en la administración capitalina, sino su credibilidad como fuerza dentro del PRD.

Por los vínculos que tiene con candidatos clave, Serrano Cortés pareciera sujeto a una dicotomía, conforme con el investigador de la Flacso, quien explica que si el PRD ganara en delegaciones fuertes, una primera razón que se aduciría sería la operación política de Serrano. “Daría cuenta de la perspicacia política, de la capacidad de operación de Miguel Ángel Mancera. Y en caso contrario sería un poco como ‘No pudieron’”, expone.

En una entrevista concedida a la reportera de este medio Shaila Rosagel, el candidato de Morena por Cuauhtémoc, Monreal Ávila, planteó que la derrota del candidato perredista en esa demarcación sería, ante todo, una derrota para Serrano Cortés. El ex perredista aducía la adhesión de Muñoz Soria a la corriente del funcionario, pero también a lo que, según él, es un interés “desmedido” de Serrano Cortés por la Delegación Cuauhtémoc.

Si Muñoz Soria pierde, dijo el candidato, “no perderá el partido ni tampoco Miguel Ángel Mancera Espinosa, Jefe del Gobierno del Distrito Federal. Perderá Serrano, un enemigo peligroso y con mucho poder”.

MORENA Y MANCERA, NUEVA CORRELACIÓN DE FUERZAS

Al analizar un eventual triunfo de Morena, Loza Otero plantea dos niveles. Uno es el triunfo institucional, que está en función de los espacios en las jefaturas delegacionales y diputaciones que consiga; el otro es el triunfo sociológico, para el cual no importa si el nuevo partido gana o no algún cargo, sino la fuerza electoral que logre acaparar.

Si Morena consigue un tercio de los votos, pero aún así pierde en la elección para jefaturas delegacionales clave, ejemplifica el investigador, “no cambia en nada que Morena representaría una fuerza importantísima en la Ciudad de México y que quebraría electoralmente al PRD”.

Para Nava el mayor peligro de derrota para el PRD está en las diputaciones locales, más que en las jefaturas delegacionales. El control cuasi monopólico que ha mantenido sobre la ALDF, dice, ha sido clave para el PRD como partido gobernante en la capital del país. De modo que perder los escaños que le den una mayoría absoluta significará también prescindir de la posibilidad de tener el control.

“Si Morena gane dos, tres delegaciones y una buena camada de diputados locales, aunque no sea la mayoría, para ellos va a ser un gran triunfo, es la primera elección a la que se presentan”, agrega.

Loza Otero no duda que Morena esté en posibilidad de conseguir varias curules en la ALDF, pues por un lado tiene las candidaturas de los postulados por mayoría relativa, pero una amplia votación también podría darle ventaja en la elección de candidatos por el principio de representación proporcional.

En ese escenario, que para el investigador se antoja previsible, Morena incluso podría ser una de las dos bancadas más importantes de la ALDF, lo que obligaría al PRD a negociar necesariamente con él.

Ello pondría al PRD ante una nueva correlación de fuerzas en el Congreso local, continúa el académico de la Flacso, e ilustra: “El PRD acepta negociar con Morena o decide irse con el PRI, con el PAN, con Nueva Alianza, y hace una mayoría de centro izquierda o una mayoría de izquierda. Ese va a ser el gran dilema del PRD en la Asamblea: ser una coalición de izquierda o ser una coalición de centro o centro-izquierda”.

La eventual llegada de Diputados locales de Morena y la necesidad del PRD de negociar con otros partidos para tener mayoría podría servir para frenar el uso discrecional de políticas públicas, considera Silvia Gómez Tagle, antropóloga y especialista en procesos políticos del Colegio de México (Colmex).

“Una derrota del PRD definitivamente deja un juego político más amplio y siempre donde hay un juego más amplio los que son minoritarios, como son el PRI y el PAN en la ciudad, tienen más oportunidad de accionar”, señala. Sin embargo, apunta que esa posibilidad de acción también está limitada por la preponderancia de esos partidos, que al menos en lo referente a las delegaciones es menor y es probable que así se mantenga.

Actualmente, de las 16 delegaciones sólo dos no están gobernadas por el PRD: Cuajimalpa y Benito Juárez.

Gómez Tagle prevé que el PAN mantendrá la delegación Benito Juárez, que ha sido su bastión político en la capital, y recuperará Miguel Hidalgo, hoy en manos del PRD, mientras que el PRI sólo conseguirá mantener Cuajimalpa.

Si Morena consiguiera arrebatarle las delegaciones Iztapalapa, Cuauhtémoc y Tlalpan, sumarían cinco las delegaciones fuera del control perredista, prácticamente la tercera parte de las demarcaciones que hay en la capital del país.

Pero si en la ALDF la diversidad política podría ser benéfica, en las delegaciones la llegada de partidos diferentes podría llevar a dificultades con el Gobierno central en las asignaciones presupuestales, dada la falta de afinidad con él, advierte Gómez Tagle.

Otro aspecto de análisis es el efecto que una eventual derrota del PRD tenga para el partido en el Distrito Federal. A propósito, Nava plantea que la pérdida de poder en el PRD afectará a la corriente Nueva Izquierda, conocida como “Los Chuchos”, que actualmente mantiene el control interno del partido.

“Los Chuchos”, recuerda el politólogo, operaron en la elección interna del PRD del año pasado para disminuir al grupo de Bejarano.

Ahora el defenestrado profesor –quien fue exhibido en un video en 2004, cuando era coordinador del PRD en la ALDF, recibiendo dinero del empresario Carlos Ahumada Kurtz– estaría operando para favorecer a los candidatos de Morena, de acuerdo con Nava. La intención de Bejarano sería ayudar a la derrota del PRD para debilitar a “Los Chuchos” y recuperar la fuerza del grupo que dirige.

PAN AUGURA TRIUNFOS EN ESTADOS DONDE NO PINTA

29 May

desgaste que desde el año pasado ha tenido el Partido Acción Nacional (PAN) por escándalos como el de las bailarinas en Puerto Vallarta, Jalisco, y los llamados “moches”,no le afectará en las elecciones intermedias de este 7 de junio, dicen sus líderes y militantes.

De hecho, el panismo augura que va a refrendar en los gobiernos de Sonora y Baja California Sur, e incluso que arrebatará al Revolucionario Institucional (PRI) cinco gubernaturas. Ese es el discurso triunfalista, pero fuera de grabadoras, los albiazules son pesimistas en los casos de Guerrero y Campeche.

En cuanto a las jefaturas delegacionales en el Distrito Federal, al inicio de la contienda electoral el líder panista en la capital del país detalló que el sentimiento de hartazgo por 18 años de gobierno perredista abrirá al blanquiazul la posibilidad de competir en cinco delegaciones y en varios distritos para diputaciones locales.

En una encuesta sobre tres delegaciones en donde el PAN podría llevarse la jefatura delegacional, se observa que la competencia no será fácil, pues a 11 días de los comicios sus candidatos pelean codo con codo y en una contienda que se antoja será muy cerrada en las urnas.

  
En el Comité Ejecutivo Nacional del Partido Acción Nacional (PAN) se piensa que siete de las nueve gubernaturas que están en juego la contienda será muy reñida y sólo frente al Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Los panistas consideran que refrendarán los gobiernos de Sonora y Baja California Sur. Asimismo, pronostican que le arrebatará al PRI los estados de Michoacán, Nuevo León, Colima, San Luis Potosí y Querétaro.

Fuera de grabadoras, los panistas consultados solo fueron pesimistas respecto a los procesos electorales de Guerrero y Campeche, en donde sus candidatos están muy lejos de los punteros.

Entrevistado en la sede ubicada sobre avenida Coyoacán al sur de la Ciudad de México, el secretario general del Partido Acción Nacional, José Isabel Trejo Reyes, consideró que el PAN y el PRI serán los principales protagonistas en las elecciones gubernamentales.

  
“Es la primera vez que tenemos en nueve estados una posición competitiva. No está mal que yo te mencione Sonora y Baja California Sur que son dos estados que gobernamos en donde evidentemente hay una línea de éxito y de triunfo que no tengo duda que vamos a conservar”, dijo a SinEmbargo el segundo al mando panista.

El también Diputado federal del blanquiazul consideró que Acción Nacional incrementará el número de curules para la próxima legislatura de la Cámara de Diputados.

Consideró que en tercer plano estarían el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), de la Revolución Democrática (PRD) y Movimiento Regeneración Nacional (Morena).

El secretario general del PAN consideró que el 7 de junio ya está a la vuelta de la esquina, por lo que es muy corto el tiempo para evaluar el impacto de la presente campaña electoral panista, la cual incluyó una serie de spots para evidenciar la corrupción del gobierno federal.

“El último estudio que hicimos de cómo debería ser nuestra estrategia nos arrojó que debíamos cerrar con nuestras propuestas, cerrar con lo que queremos que la ciudadanía se quede el partido, quedarnos allí y esperaremos el resultado en las urnas”, dijo el panista.

Por su parte, el líder nacional panista Gustavo Madero Muñoz, en su más reciente gira por Jalisco, llamó a la ciudadanía a votar por Acción Nacional, con lo cual se mandaría el mensaje al Presidente Enrique Peña Nieto que la sociedad está en desacuerdo con su política económica y de seguridad.

A continuación se presenta un mapa de los estados en dónde el PAN considera que tendrá candidatos ganadores a las gubernaturas estatales, así como las delegaciones del Distrito Federal en donde sus candidatos podrían recuperar el gobierno que alguna vez perdieron por sus propios yerros.

DISTRITO FEDERAL

En cuanto a las jefaturas delegacionales, al inicio de la contienda electoral el líder panista en el capital detalló que el sentimiento de hartazgo por 18 años de gobierno perredista abrirá al blanquiazul la posibilidad de competir en cinco delegaciones y en varios distritos para diputaciones locales.

“Por ejemplo estamos muy claros en refrendar Benito Juárez; vamos a ganar Miguel Hidalgo, no hay duda; Cuajimalpa; hay muchas posibilidades en Coyoacán, Azcapotzalco, Álvaro Obregón y Tlalpan, allí hemos ya recibido mucha aceptación de los ciudadanos”, sostuvo Mauricio Tabe Echartea.

En citada encuesta sobre tres delegaciones en donde el PAN podría llevarse la jefatura delegacional, se observa que la competencia no será fácil, pues a menos de 20 días de los comicios sus candidatos pelean codo con codo.

En la Delegación Benito Juárez prácticamente es un hecho que el PAN refrendará el gobierno, pese a los constantes escándalos de corrupción durante el gobierno del panista Jorge Romero Herrera, quien solicitó licencia para buscar una diputación local plurinominal. 

 

En la Delegación Miguel Hidalgo el PAN podría recuperar el gobierno tras perderlo en 2012.

Durante 12 años esta demarcación al poniente de la Ciudad de México fue gobernada por un panista; sin embargo, la crisis del blanquiazul del 2012 y el fallido trienio de Demetrio Sodi cobró factura en esta demarcación que fue gobernada durante dos años y medio por el perredista Víctor Romo. 

 

En la Delegación Cuajimalpa el PAN podría regresar al gobierno, el cual perdió en 2012 tras el trienio de Carlos Orvañanos Rea.

Según la encuesta de Reforma el candidato panista no está muy lejos de la pelea electoral con Miguel Ángel Salazar, el “delfín” del actual jefe delegacional Adrián Rubalcava Suárez. 

 

UNA IZQUIERDA DÉBIL SE AFERRA A SUS POCOS BASTIONES

29 May

En las elecciones intermedias de 2015, la izquierda mexicana juega un papel importante en seis de los 17 estados en donde habrá elecciones, dicen expertos. En tres de esas entidades se votarán gobernadores y en el resto diputados y alcaldes. En el Distrito Federal, además, se renovarán jefes delegaciones y asambleístas.

Aunque la izquierda gobierna en cuatro estados en donde aparentemente es una competencia real para el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y para el Partido Acción Nacional (PAN), está en peligro de perder posiciones, incluso la gubernatura que busca refrendar, Guerrero, debido a su división interna, su mala imagen frente a la sociedad y al surgimiento del Movimiento Regeneración Nacional (Morena).

En este contexto, afirman politólogos consultados por SinEmbargo, el PRI y el PAN tienen ventaja sobre los partidos de izquierda. En este mapa, Movimiento Ciudadano (MC) y el Partido del Trabajo (PT) apenas y si aspiran a conservar el registro y sobrevivir a los comicios que están en puerta. 

En el proceso electoral de este año, la izquierda mexicana está en desventaja frente al resto de los partidos: se encuentra dividida y está plagada de escándalos, el más fuerte es el caso Ayotzinapa.

En dos de los estados que gobierna y donde habrá elecciones: Guerrero y Morelos, el descontento social por las administraciones del hoy ex Gobernador Ángel Heladio Aguirre Rivero y el Gobernador Graco Ramírez Garrido Abreu, postulados por el Partido de la Revolución Democrática (PRD), va en aumento y sin que se vislumbre un cambio en la tendencia.

“A nivel nacional la izquierda es preocupante. En los estados más importantes como Guerrero y Morelos, donde se elegirá un Gobernador, alcaldías y diputaciones, además de Michoacán que fue gobernado por el PRD, la izquierda ha tenido una historia en el pasado plagada de escándalos, incertidumbres, en donde el común denominador es el tema de la inseguridad que afecta a la fortaleza que logró la izquierda y la pone en desventaja con sus adversarios”, explica José Antonio Sosa Plata, consultor en Comunicación Política y coordinador del Diplomado en Redes Sociales 2.0 en la Universidad Iberoamericana.

Para Sosa Plata, el PRD puede perder Guerrero. Es una realidad. Hay evidencias del descontento de la población por la administración de Aguirre.

“Lo de Ayotzinapa tendrá un impacto directo en el voto de la izquierda”, dice.

Antonio de la Cuesta, director de Análisis Político del Centro de Investigación para el Desarrollo (CIDAC), detalla que en el caso de Guerrero, el PRD apostó por una candidata de bajo perfil en Beatriz Mojica Morga, secretaria de Desarrollo Social del Gobernador con licencia, Ángel Aguirre, y la entidad realmente está en posibilidades de ser retomada por el PRI.

Es decir, ni el candidato de MC Luis Walton Aburto y Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros, de Morena, son contrincantes reales para el PRI, debido a que dividieron los votos de la izquierda en la entidad.

“El PRI tiene buenas posibilidades de arrebatarle Guerrero al PRD por el contexto que estamos viviendo. Morena no es un contrapeso. La división de la izquierda le dará una ventaja al PRI”, explica.

Gustavo López Montiel, profesor de Ciencia Política del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), coincide con Antonio de la Cuesta al afirmar que “es posible que el PRD no genere los suficientes votos para ganarle al PRI”, en esa entidad.

  
Antonio de la Cuesta agrega que en Michoacán, el candidato de la coalición PRD-PANAL-PT Silvano Aureoles Conejo, tiene más posibilidades que Beatriz Mojica en Guerrero, de ganarle la gubernatura al PAN.

En Baja California Sur, gobernada actualmente por el PAN y donde también se votará por un nuevo Gobernador, la izquierda tiene probabilidades de lograr resultados, debido a que es un estado que ya fue gobernado por tres partidos distintos.

Sin embargo en el resto de las entidades, como Nuevo León, Sonora, San Luis Potosí, Campeche y Colima, la izquierda está lejos de ser una opción para una mayoría de los electores.

En cuanto a los estados en donde se elegirán alcaldes y diputados locales solamente, y que son gobernados por las alianzas del PRD con MC y PT, también habrá sorpresas.

Entre esas entidades destaca Morelos que renovará 33 alcaldías y 30 diputaciones. Entre ellas, la del municipio de Cuernavaca.

Aunque actualmente el PRD gobierna 13 municipios, la administración de Graco Ramírez jugará un papel importante en la intención del voto.

“Hay gente que está enojada con Graco. No veo una que haya una estructura sólida del PRD para decir que está inmune al resurgimiento del PAN y del PRI. En Morelos también ya gobernaron los tres partidos políticos más importantes. En estas elecciones además está ya la presencia de Morena y será importante ver qué partido avanzará en estas elecciones”, explica.

RECOMPOSICIÓN EN CÁMARA DE DIPUTADOS

Las proyecciones de Antonio de la Cuesta apuntan a que habrá una recomposición en la Cámara de Diputados. El PRI seguirá siendo la principal fuerza política, seguida del PAN. El PRD, Morena y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) se disputarán el tercer lugar.

“El PRD podría ser arrastrado hasta un cuarto piso. Esta elección va a desnudar al partido y a la estrategia que siguieron de no preferir la unificación y la conciliación con otras fracciones del PRD, que al final encontraron cobijo en otras opciones, como Morena”, expone.

En cuanto a Morena, José Antonio Sosa Plata explica que su interés principal está concentrado en ganar espacios en el poder legislativo a nivel federal y en el Distrito Federal, así como algunas delegaciones de la capital del país.

El partido que lidera Andrés Manuel López Obrador, en realidad no compite con miras a ganar alguna de las gubernaturas en juego en los comicios del 7 de junio.

“La fuerza de Morena viene más en el Poder Legislativo. El punto principal es subir. Para Morena las elecciones de 2015 son coyunturales, la de 2018 es la verdadera. Quiere superar el nivel de votación que tiene el PRD, no creo que lo logre en esta elección, pero se está preparando para crecer”, explica.

El panorama para MC y PT, es distinto.

 
 A finales de 2014 Dante Delgado Rannauro, dirigente nacional de MC, declaró que su partido será el de mayor crecimiento en las elecciones de este año, como lo fue en 2013, aunque le “regatearon”.

“Para qué adelantamos resultados, pero le podemos garantizar que otra vez seremos la fuerza con mayor crecimiento, como ya lo fuimos en 2013 aunque nos regatearon, esto es de resultados electorales, mientras el PRD perdió Cancún, nosotros ganamos Huatulco, pero no se trata de vanagloriarse, ha llegado la hora de los ciudadanos”, dijo en esa ocasión.

Pero los analistas políticos no coinciden con el dirigente. La crisis del PRD, tocará al resto de los partidos de izquierda, principalmente a sus aliados electorales.

En junio Movimiento Ciudadano podría enfrentarse a una crisis, debido a que se caracteriza por la carencia de liderazgos propios, y que ha sobrevivido en las elecciones federales donde ha participado gracias al cobijo de otros partidos como el PRD y las alianzas con el PT, pero que cuando compitió sólo en 2003 como Convergencia, apenas obtuvo 2.58 por ciento de los votos, alcanzando sólo conservar su registro.

Sergio Bárcena Juárez, investigador del Departamento de Estudios Jurídicos y Sociales del Tecnológico de Monterrey, campus Ciudad de México, opina que “entre los partidos que están en en principal riesgo en 2015 es MC. Si sobrepasa el umbral de tres por ciento que pide la ley ahora, será una hazaña, porque cuando compitió sólo no lo hizo. Hay que ver si logra sobrevivir pues la forma en la que se van a votar las alianzas con la nueva Reforma Político-Electoral es muy distinta, los votos contarán por separado”.

En las elecciones de este año dice Sosa Plata, partidos como MC y PT, pueden tener algún rol importante en elecciones cerradas entre el PRD y Morena.

“Es un juego matemático, en la medida que puedan aportar algo será su sobrevivencia. Son figuras comparsa que se mueven en sus intereses”, explica.

LA IZQUIERDA DISPUTA SU PRINCIPAL BASTIÓN

Los expertos coinciden: al partido de nueva creación Morena, en los comicios de este año, no hay nada que le importe más que ganar en el Distrito Federal.

Ese será el atractivo de las elecciones de la ciudad: PRD y Morena medirán fuerzas y se sabrá “quién acabará con la estafeta de la izquierda”.

“Quien salga mejor, tendrá la punta de lanza en la conformación de las izquierda en 2018”, indica Antonio de la Cuesta.

El 14 de abril y después de arremeter en contra de Andrés Manuel López Obrador, el dirigente del PRD Carlos Navarrete Ruiz, dijo que en las elecciones del 7 de junio, los electores decidirán “quién es el hermano mayor”.

“Esperemos a junio, para que los electores pongan a cada quien en su lugar, para que se sepa quién es la fuerza mayor, quién es el hermano mayor y lo platicamos. Por eso no es bueno agarrar pleitos, como los que Morena trae con nosotros”, subrayó Navarrete.

A pesar de que Morena podrá todas sus baterías en el DF, no logrará desplazar por completo al PRD, opina Gustavo López Montiel.

“Morena obtendrá alguna delegación, pero a pesar de todo el PRD tendría cierta mayoría”, plantea.

Algunos analistas detallan que Morena disputa con especial interés las delegaciones Iztapalapa y Cuauhtémoc.

En realidad quien gane esas dos delegaciones, se llevará “la joya de la corona”, afirman.

En este contexto la imagen del Jefe de Gobierno del Distrito Federal (GDF), Miguel Ángel Mancera Espinosa, jugará un papel para algunos determinante y en algunos casos será un aderezo más que se agregará a una izquierda dividida y fracturada en todas sus estructuras.

De acuerdo con un artículo publicado por el Centro de Investigación para el Desarrollo (CIDAC), Mancera “echó a perder” su capital político que logró al llegar a la jefatura del DF en 2012. Fueron 45 puntos de ventaja sobre su rival más cercano y su popularidad cayó considerablemente en las encuentras desde que llegó al poder a la fecha.

“Morena aprovechará las críticas a la gestión de Mancera, el debilitamiento estructural del PRD, y pondrá la mayoría de sus recursos en la obtención de triunfos en las principales [y económicamente más redituables] delegaciones del DF. Esto será clave a fin de forjar el camino hacia un 2018 exitoso. Iztapalapa con la ex Delegada Clara Brugada [protagonista de la telenovela de 2009 con el caso ‘Juanito’] y Cuauhtémoc con el Diputado y ex Gobernador de Zacatecas, Ricardo Monreal Ávila, pueden darle al partido de Andrés Manuel López Obrador un significativo avance electoral, aunque para ganar ésta última, Morena tendrá que luchar contra el grupo de Bejarano que, aunque molesto, sigue dentro del PRD”, dice el artículo de CIDAC.

Fernando Gutiérrez, director del Departamento de Comunicación del Tecnológico de Monterrey Campus Estado de México, explica que es la cercanía del Mancera Espinosa con el PRI y el Presidente de la República Enrique Peña Nieto, lo que influirá en las elecciones de este año.

“No ha sido bien visto. Tiene mayor peso el hecho de que en algunas acciones ha coincido más con la postura del Gobierno federal, que con su propio partido. Es una de las cuestiones que difícilmente le puede perdonar el voto duro, los electores”, afirma.

Gutiérrez recuerda que desde que inició su Gobierno en la capital del país, Mancera se ha mantenido muy poco ligado al partido que lo llevó al poder.

Instituciones opacas, sin credibilidad, impunes

28 May

Conforme se acumulan los hechos de violencia y sangre marcados por las armas largas en manos de narcotraficantes y criminales organizados, los mexicanos observadores y atentos, tienen más dudas que normalmente fomentan los prejuicios y no la falta de información.
Las instituciones mexicanas, enmarcadas en cualquiera de los tres Poderes del Estado, no cuentan con credibilidad, su desgaste se incrementa al ritmo en que esos entornos concentradores de poder e información, se vuelven más opacos, menos transparentes.

Desde que las leyes y reglamentos para el acceso a la información y la transparencia se han ejercido en este país, éstos han servido para ocultar lo que debería ser público. Al regular la información el Gobierno tuvo la oportunidad de clasificarla, de decidir de manera unilateral, con la ayuda de Consejos Ciudadanos y Tribunales Judiciales, cuál información es pública, cuál no lo es, y cuál se clasifica como cerrada por un periodo determinado.

Realmente el ejercicio de reglas para el acceso a la información pública y la transparencia ha abonado más a la opacidad de las entidades gubernamentales, que al derecho a la verdad.

Como periodista, en el pasado era común, de hecho una práctica cotidiana especialmente en periódicos independientes alejados de la línea oficial el interés particular y la manipulación de los hechos, que funcionarios honestos o en dado caso sensatos, hartos de la corrupción, el abuso y la presión hacia los ciudadanos, nos “pasaran” copias de expedientes, copias de documentos que avalaban el abuso gubernamental, el exceso de la fuerza, la transa económica. El periodista tenía entonces la responsabilidad de investigar para confirmar lo obtenido gracias a su credibilidad.

Hoy día que un funcionario saque una copia de un expediente, de un documento, de un memorándum oficial, de un convenio o contrato, equivale a cometer un delito y puede ser juzgado por ello. Le pongo un ejemplo:

Hace algunos meses, uno de esos funcionarios que consideran que la información debe conocerse cuanto más si con la propagación se combate la corrupción, proporcionó a Semanario ZETA copias de las declaraciones de Policías Municipales de Tijuana que fueron otorgadas de mutuo propio como parte de los exámenes de control, evaluación y confianza que realiza la Secretaría de Gobernación.

Bien, los Policías declararon algunas de sus fechorías, por ejemplo uno que “movió” cadáveres para las bandas del crimen organizado (para despistar las investigaciones), otro que golpeaba y torturaba detenidos, uno más que llegaba borracho a sus labores policíacas y algunos que habían sido detenidos en los Estados Unidos cuando fueron sorprendidos por las autoridades de aquel país, al intentar cruzar droga desde México hacia aquel país.

Más de 70 Policías Municipales de Tijuana confesaron y firmaron sus dichos; al análisis final de las declaraciones junto al resto de los exámenes de control, evaluación y confianza, la autoridad federal reprobó a los agentes. De acuerdo a la Ley de Seguridad Nacional, los Policías todos, mandos medios y altos, deben aprobar los exámenes para permanecer en la corporación.

Publicamos la información en enero de 2015, y lo primero que declaró el Secretario de Seguridad Pública de Tijuana, Alejandro Lares Valladares, fue que investigarían dentro del Ayuntamiento de Tijuana a quien hubiese filtrado la información a ZETA porque aquello era irregular y afectaba el debido proceso. A la fecha más de la mitad de esos Policías Municipales corruptos, torturadores y traficantes sigue laborando.

En pocas palabras, al Secretario de Seguridad Pública no le preocupó que se diera conocer que está trabajando con Policías corruptos poniendo en peligro a la sociedad, sino que debía localizar a quien hizo pública la información.

El problema de las instituciones de este país es de credibilidad, es de opacidad, impunidad y nula transparencia.

Y al día que esta columna se redacta, se cumplen ocho meses de la desaparición de 43 normalistas en Ayotzinapa, Iguala, Guerrero, y ni la PGR, ni toda la Presidencia de la República con sus asesores, sus secretarios y sus millonarios recursos, han podido convencer, primero a los padres de los desaparecidos y después a la población en general, que el caso está siendo investigado, que fueron asesinados, que hay “culpables” en prisión.

Ni el entonces Procurador Jesús Murillo Karam, ni la actual Procuadora Arely Gómez –quien por cierto no toca el tema- han podido dar certeza de lo que ocurrió aquel 26 de septiembre de 2014 en Iguala. No cuentan con respecto, ni con ética profesional reconocible para creerles versión alguna.

Y recordando a unos desaparecidos, aparecen otros muertos. Del caso de los 43 de Tanhuato, Michoacán, que cayeron supuestamente ante las balas de Policías Federales el viernes pasado, tanto activistas como la Comisión Nacional de los Derechos Humanos realizan investigaciones para dilucidar específicamente qué fue lo que ocurrió, pues fotografías y videos que dan prueba del cambio en la escena de los crímenes –algunos cuerpos se ven sin armas y luego rodeados de cartuchos- hacen cuestionar la versión oficial de un enfrentamiento donde tanto los civiles como los oficiales, estaban armados con gruesos calibres.

La sangre aun tibia en Michoacán y la sospecha persiste no solo en el caso Ayotzinapa sino en el de Tlatlaya, Estado de México. El Gobierno de la República no ha actuado ni con la ciencia del Ministerio Público, ni la investigación Ministerial para dar certeza de los hechos que han cimbrado al país, las decenas de muertes en Guerrero, en Tamaulipas, los más de 250 ejecutados tan solo en Tijuana en los primeros cinco meses del año.

La población mexicana se esconde, se muda, se manifiesta y en algunos casos calla, ante el temor por un lado a ser víctima de una ráfaga de los criminales organizados o los narcotraficantes, o ser presionado y violentado por el Estado Mexicano, en un intento por cubrir su ineficacia y su corrupción.

En México no hay justicia, no hay certeza jurídica y no hay transparencia, porque el origen de este entorno de seguridad está en el Gobierno Federal y en el Poder Judicial, instituciones ambas sin credibilidad y opacas. Mientras esa situación persista, mientras el Presidente Enrique Peña Nieto siga manteniendo en la Procuraduría a una señora que no procura justicia, que no da la cara, que no es transparente y no informa a los mexicanos, los muertos con verdugos intocables seguirán apilándose. Lo mismo mientras Jueces, Magistrados, Ministros sigan contribuyendo a la opacidad y el oscurantismo que rodea al Poder Judicial, que han probado de sobra su habilidad para prestar oídos sordos a las denuncias de corrupción de una sociedad mexicana tan lastimada.

Matemos al Partido @partidoverdemex #NiUnVotoAlVerde 

28 May

+No votar por verdes y acabar con esa calamidad+Un voto al Verde es un voto al PRI

       Sin vender humo, hay una decisión en las manos de los ciudadanos votantes: lo que el INE no se atreve a hacer, se puede lograr el 7 de junio: que el oportunista, oscuro y nefasto Partido Verde Ecologista de México (PVEM), propiedad de la familia González, nido de juniors arribistas de la política y hoy palero del PRI, desapareciera al no alcanzar un 3% de la votación federal.

       Sin vender humo, es posible, aunque también poco probable: las encuestas le otorgan entre 7 y 9 por ciento del voto, con lo que el Partido Verde sobreviviría – para desgracia de la democracia mexicana- en la vida política del país.

       Sin vender humo, también el 7 de junio podría marcar un principio para el fin del PVEM: si la votación a su favor promedia un 5 o 6 por ciento, el mensaje ciudadano en las urnas equivaldría a condenarlos a muerte para 2018. Con una tendencia marcada a la baja en la intermedia, el Verde estaría muy cerca, dentro de tres años, de no lograr el 3%. Es decisión de los votantes y de aritmética electoral.

       El Verde es el partido acusado de violar la ley.

       El Verde es el hijo bastardo del PRI.

       El Verde no abona a la democracia.

       Matemos, sin votar por sus siglas, al Partido Verde.

       Cuando siete partidos políticos piden la cancelación del registro del PVEM, es bajo una premisa indiscutible: los verdes han violado la ley y merecen ser castigados. Eso dentro del Instituto Nacional Electoral (INE), cuya cabeza, Lorenzo Córdova, reculó en esa intención tras ser estrangulado por su propia lengua al mofarse sobre cómo hablan los indígenas.

       Y en el ámbito ciudadano, alrededor de 140 mil mexicanos sumaron sus firmas, mediante la plataforma change.org, exigiendo que se cancele el registro del Verde.

       Plantear la desaparición del PVEM no es un acto de fe. Es un acto de justicia. Cierto: el artículo 94 de la Ley General de Partidos Políticos establece como una causal de cancelación de registro, que: “Incumplir de manera grave y sistemática, a juicio del Consejo General del Instituto o de los Organismos Públicos Locales, según sea el caso, las obligaciones que le señala la normatividad electoral”.

       Y el Partido Verde se ha pasado cuántas veces ha querido, por el arco del triunfo, la ley electoral, al INE y a quien se le ponga enfrente.

       Es el Partido Verde y su historia negra.

       Es el junior Arturo Escobar y su maleta con un millón 100 mil pesos, detenido en el aeropuerto de Tuxtla Gutiérrez en 2009. Primero dijo que no era él. Luego, que el dinero pertenecía a uno de sus empleados. Después, que era billete producto de la renta de una casa. Mentiroso.

       Es el junior Jorge Emilio González, atrapado in fraganti en aquel famoso video del 2004 donde es exhibido cuando pide 2 millones de dólares para gestionar la liberación de unos terrenos cerca de Cancún. Sí, el mismo que fue ligado mediáticamente a la muerte de la búlgara Galina Chankova, quien murió “al caer del piso 19 de la Torre Esmerald, en Cancún. González Martínez negó en todo momento ser propietario del inmueble y se defendió diciendo que se sentía difamado”. (SinEmbargoMX. David Martínez Huerta. “El Niño verde: bueno para el escándalo y malo para legislar”. 24/V/2014).

       De las evidentes pillerías a los escándalos personales, hoy el PVEM se ha convertido en una amenaza para la democracia mexicana, al ser palero del PRI, aprobando y respaldando todo lo que el priato le presenta, sin discusión ni mucho menos equilibrio de poderes. No. Nada de eso.

       Como los priistas, los verdes tampoco practican la democracia. Para ellos, el credo político es: dime qué quieres y te diré cuánto vale. Y mientras persistan éstas desgracias políticas, difícilmente alcanzaremos una democracia de mayor calidad.

       Algunas voces insisten que si el PVEM debe perder el registro, que sea en las urnas. Otras, como la del maestro Eduardo Huchim, especialista en temas electorales, insisten: se trata de hacer cumplir la ley, y eso nada tiene que ver con el sufragio. Si se violan las leyes, hay que castigar. Tiene razón Huchim.

       Por lo pronto, veremos al Partido Verde en las boletas el ya cercano domingo 7 de junio.

       Muchos ciudadanos me han preguntado: ¿Por quién votar si todos son iguales? Mi respuesta ha sido: siempre habrá alguna opción. Por el menos malo. Por el que represente menor amenaza a las libertades. Por el que más convenza. Pero hay que votar. No al voto en blanco ni al nulo ni a la abstención.

       Pero lo que sí podría decirles, con certeza, es por quién no votar: si se insiste en el PVEM, será perpetuar a un partido que en nada abona a la democracia. Ser lacayo del partido en el gobierno es ignominia política.

       No votar por el Verde es la mejor manera de aplicar una justicia electoral que, hasta hoy, nos debe el INE.

       No votar por el Verde. Que no llegue al 3% en 2015 o en 2018. Que lo matemos sin avalarlo en las urnas.

       Entonces sí que habrá justicia de manos ciudadanas.

       A ver qué dice el 7 de junio.

Por Martín Moreno

EL PRI LLEGA AL 7 DE JUNIO COMO EL “MÁS REPUDIADO”

26 May

Con un padrón de 10 millones de priistas, el Partido Revolucionario Institucional posee una maquinaria que aunque vieja, tiene capacidad para ser aceitada. Llegará a las elecciones del próximo 7 de junio como “el partido más repudiado” por la ciudadanía, según recientes encuestas; aún así, sus líderes pronuncian un discurso triunfalista en el que auguran el carro completo para las elecciones intermedias, como en los viejos tiempos.

Desde 2014 alistó su estrategia para avanzar en la geopolítica de las votaciones mexicanas. Preparó un Plan Nacional de Elecciones a través del cual pudo identificar cuáles eran sus “focos rojos” y “amarillos”. Los primeros los reconoció en Guerrero, Michoacán, Baja California Sur y San Luis Potosí. Los otros, en Nuevo León, Querétaro, Sonora y Campeche, de acuerdo con un documento de circulación interna.

El domingo de las elecciones, el tricolor no sólo podría pagar el repudio de la ciudadanía, sino también la caída en la popularidad del Presidente Enrique Peña Nieto.
 
Con crisis de credibilidad, pero latiente aún su voto corporativo. Sobre sus espaldas, una factura social por la controvertida alianza con el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), pero gracias a ello a la vanguardia. Ochenta y seis años de pasado y los ánimos por lo alto. El Partido Revolucionario Institucional (PRI) se posiciona así en el mapa de las elecciones intermedias de 2015 en las que se renovarán 2 mil cargos, entre ellos nueve gubernaturas estatales y las 500 curules de la Cámara de Diputados.

Concluido lo que en el Congreso de la Unión se llamó “ciclo reformador”, es decir la aprobación de las reformas estructurales enviadas por el Ejecutivo en los ámbitos fiscal, energético, financiero, educativo y de telecomunicaciones, entre otros, el PRI está desafiado a lograr la mayoría en la Cámara de Diputados para allanar el camino del Presidente Enrique Peña en sus últimos tres años de Gobierno federal. Desde 2014, alistó su estrategia para avanzar en la geopolítica de las votaciones mexicanas. Preparó un Plan Nacional de Elecciones a través del cual, pudo identificar cuáles eran sus “focos rojos” y “amarillos”. Los primeros los reconoció en Guerrero, Michoacán, Baja California Sur y San Luis Potosí. Los otros, en Nuevo León, Querétaro, Sonora y Campeche, según ese documento de circulación interna.

Con todo, si al partido fundado por Plutarco Elías Calles en 1929, se le viera en un diván, podría decirse que su autoestima está fuerte, con un ánimo triunfal, casi imperturbable. En gira por la capital del país el pasado 18 de mayo, su dirigente nacional, César Camacho Quiroz, en la plaza Lázaro Cárdenas de la colonia Doctores de la Delegación Cuauhtémoc, dijo que el PRI es un “optimista razonable”. El dirigente abrió los brazos y sonrió. El reloj empezaba a girar en contra, las elecciones estaban cada vez más cerca.

  
Son las primeras elecciones federales en las que el partido contiende después de la renovación de sus estatutos, en la XXI Asamblea Nacional. Uno de los cambios trascendentes en ese evento fue la facultad que se le dio al Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, para asistir a las reuniones del partido, no sólo en calidad de “priista destacado”; sino como un integrante del Consejo Político Nacional. “Una sana cercanía” que sepultó la impronta del ex Presidente Ernesto Zedillo Ponce de León (1994-2000) de “la sana distancia”.

REPUDIADO PERO GANADOR

Pero visto en el mismo diván, el PRI se desapega de la realidad inmediata. El verdadero foco rojo del tricolor se encuentra en esos números que le indican una palabra de espanto: repudio.

El PRI lleva más de una década estancado en el desprecio social. En la Encuesta Mitofsky de “Rechazo” se ha mantenido en primer lugar desde 2000. En los resultados de marzo de 2015 apareció con el 44.3 por ciento, después del Partido Acción Nacional (PAN) que tuvo el 36.5 por ciento y el Partido de la Revolución Democrática (PRD), con 35.9 por ciento. Morena tiene el cuarto lugar con el 31.2 por ciento y el Partido del Trabajo (PT), el quinto con el 29.1 por ciento. El PVEM ocupó el octavo sitio con el 8 por ciento.

A este nivel de rechazo, se añade la crisis en que cayó la aprobación del Presidente Enrique Peña Nieto en el segundo año de Gobierno, según Parametría. Se trata de un porcentaje menor al que tuvo Vicente Fox Quesada (2000-2006) y al de Felipe Calderón (2006-2012) para el mismo momento político.

Pero las elecciones suelen ser rompecabezas armados desde muchas manos y muchas perspectivas y la que se presiente al principio puede no ser la pieza que encaje. No obstante el repudio, hoy el tricolor va adelante en la geopolítica de las elecciones. Y según el analista político del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores (ITESM), Gustavo López Montiel, en mucho se debe a su estructura interna, pero también a la alianza estratégica con el Partido Verde. El 32 por ciento de los encuestados por Grupo Reforma votaría por el PRI, mientras que el ocho por ciento lo hará por su aliado, el Verde. En conjunto, es un porcentaje que al final, los pone adelante.

El pasado 14 de mayo, César Camacho Quiroz, dirigente nacional del tricolor sostuvo que esta alianza es solamente electoral; de modo que el tricolor nada tiene que ver con las millonarias multas impuestas al Verde. “Esto es un asunto, un resorte judicial, nosotros vamos a las elecciones con ellos porque somos aliados electorales y aliados programáticos, seguramente ellos echarán mano de los recursos legales que tienen a su alcance, para hacer valer sus argumentos y sus derechos”, dijo ante reporteros que le insistían en si el PVEM se había convertido en un aliado incómodo del PRI.

Las cosas no solían ser así. Si bien el PRI ha coleccionado historias de desacato e indisciplina, salía a pagar o por lo menos a hacer acuse de recibo de sus multas. De hecho, hasta ahora es el protagonista de la mayor sanción emitida hasta el momento por la autoridad electoral. Mil millones de pesos en marzo de 2003 por el episodio llamado Pemexgate, que consistió en desviar recursos de Petróleos Mexicanos (Pemex) a través del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM) a la campaña de Francisco Labastida Ochoa, candidato priista a la Presidencia de la República en 2000.

En los comicios de 2012, el PRI incurrió en desacato, pero libró todos los extrañamientos. El 12 de noviembre de 2011, el boxeador Juan Manuel Márquez exhibió en su calzoncillo el logotipo del partido durante una pelea en contra del filipino Manny Pacquiao. La respuesta del entonces llamado Instituto Federal Electoral (IFE) fue una multa de 698 mil 900 pesos por “aportación en especie” del short del pugilista. Pero ese apenas era un aperitivo de cómo pensaba competir en las elecciones presidenciales de ese año. En una sinergia con la financiera Monex, a la que le pagó 50.5 millones de pesos, distribuyó tarjetas entre los electores. Y aunque el asunto le significó meses de debates, el Consejo General del Instituto Federal Electoral (IFE) lo exoneró.

Este año, en la alianza PRI-PVEM, es el Verde el que ha puesto la cara. Y la ha puesto no sólo para hacer proselitismo; sino para recibir las multas y señalamientos tanto del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación como de la misma sociedad. En estos momentos, las multas impuestas a este instituto político rebasan los 500 millones de pesos y las firmas para que el registro le sea retirado son ya casi 200 mil en la plataforma Change.org. El PRI desplegó algunos mensajes en los que expuso sus logros respecto a las instituciones, en tanto que la imagen del partido del Tucán apareció en paraderos de autobuses; la radio, televisión y cine, en tarjetas de descuento y hasta en papel para envolver tortillas.

Al final, politólogos vaticinan muy poca participación en las elecciones del 7 de junio. Y en prospectiva, indican que ello favorecerá al PRI aunque los números en general no le sonrían. ¿Por qué? “Históricamente, el PRI ha ganado con voto duro. Es decir con el que surge de sus afiliados”, abunda López Montiel, del ITESM. Para Enrique Toussaint, politólogo formado en la Universidad de Guadalajara (UdeG), el tricolor posee una maquinaria que aunque vieja, tiene capacidad para ser aceitada.

El especialista en el sistema electoral mexicano, Eduardo Huchim May, coincide en que más allá de la crisis de confianza y credibilidad, el PRI se encuentra estable por el voto duro de su estructura partidista, unificada con el padrón de beneficiarios de programas sociales y obra pública en los estados y municipios priistas.

¿Quién votaría por el PRI en estos momentos? Hay 10 millones de priistas, de acuerdo con la Subsecretaría de Afiliación y Registro Partidario del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del partido. Esta misma instancia admite que hasta septiembre de 2014, cuando el INE validó los cinco millones 44 mil afiliados, el padrón tricolor había crecido 215 por ciento; pero si se toman en cuenta los millones en el sistema, el crecimiento fue de 330 por ciento en los últimos dos años.

Cuatro centrales obreras (CTM; CROC, CROM y FSTSE) cuyos afiliados suman más de 1 millón 657 mil 891 trabajadores subsisten en la entraña partidista, según una revisión de este medio digital en las organizaciones y la Secretaría del Trabajo.

  

¿VOTAR O NO VOTAR?

En febrero, figuras conocidas como el poeta Javier Sicilia, así como los sacerdotes Alejandro Solalinde y Miguel Concha llamaron a la ciudadanía a no votar en las elecciones de este año con el argumento de que el sufragio sería avalar a institutos corruptos o incluso ligados al crimen organizado. Esta convocatoria se inició en el seno de la manifestación de los padres de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, desaparecidos la noche del 26 de septiembre pasado, en Iguala, Guerrero. Ante el dicho del entonces Procurador General de la República, Jesús Murillo Karam, de que era “verdad histórica” que los estudiantes para maestros fueron asesinados, los padres que los han buscado sin descanso, empezaron a hacer esa petición.

Guillermina Baena Paz, coordinadora de un equipo de Prospectiva en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), establece respecto a los escenarios factibles y no factibles del PRI: “La fórmula es simple: quienes sí votarán lo favorecerán. Y no se trata de un voto acompañado con la esperanza de un cambio. Es el mismo voto de siempre. El antiguo. El que se da a sí mismo, casi por inercia”.

Tanhuato, otra masacre

26 May

            

La pena de muerte ha sido instaurada por el gobierno de Enrique Peña Nieto. Hemos visto su aplicación ilegal en Tlatlaya, luego en Ayotzinapa, después en Apatzingán y ahora en Tanhuato.

Policías federales, militares y marinos ejecutan, no arrestan. Al parecer esa es la orden que impera en todos los supuestos “enfrentamientos” entre fuerzas de seguridad y “sicarios, delincuentes, criminales, narcos”.

Las ejecuciones extrajudiciales cometidas por el Estado mexicano no son nuevas. La historia de este país está llena de excesos y también de impunidad.

Sorprende, sin embargo, que durante este sexenio sean tan recurrentes. Evidentemente el Estado nos está mandando un mensaje con estas matanzas para generar miedo.

Las imágenes de Ecuandureo-Tanhuato, Michoacán, no dejan duda alguna sobre las ejecuciones extrajudiciales. En una de las fotografías, subidas a las redes sociales por Valor por Michoacán, se puede observar como los jóvenes sin camisa, tienen muestras evidentes de tortura: brazos quebrados, machetazos, ausencia de dientes frontales, tiros en la cabeza…

Los boletines oficiales de las fuerzas de seguridad se han convertido en auténticos panfletos propagandísticos al más puro estilo de cualquier sistema dictatorial. “Enfrentamiento” y “emboscada” son las palabras más utilizadas para su coartada oficial. No se necesita ser perito forense para saber que algunas de estas muertes son ejecuciones.

¿Quién puede creer que estos hechos corresponden a un enfrentamiento, si hubo 42 “delincuentes” muertos y un policía? Solo por la aritmética no es creíble. Y lo más importante: ¿Cómo confiar en la autoridad si antes ha sido descubierta “sembrando” armas, uniformes y drogas para justificar sus crímenes de Estado?

Tanhuato no parece ser la excepción. De hecho, ya circulan algunos análisis de la alteración de la escena, costumbre muy arraigada entre nuestras autoridades, independientemente al cuerpo que pertenezcan, pero particularmente utilizada por los federales, militares y marinos.

Las dos imágenes de la escena del crimen, una de antes y otra de después, demuestran que hubo alteración deliberada de la escena: objetos, armas y personas fueron movidas para sostener la versión del enfrentamiento.

De los otros jóvenes, cuyas imágenes, los ubican en el terreno del enfrentamiento, podemos observar que ni siquiera se preocuparan por sembrarles nada, aparecen torturados y ejecutados tal cual.

El gobierno mexicano ha perdido el respeto a la sociedad. Piensa que nos vamos a tragar cualquier versión oficiosa repetida infinidad de veces por la prensa vendida al poder.

Con los avances de la tecnología, Internet, redes sociales y los teléfonos celulares, es muy difícil que el Estado pretenda ocultar los hechos. Ya no son los tiempos de Aguas Blancas o Atenco, mucho menos de la matanza de Tlatelolco.

Si los masacrados eran o no delincuentes, ya no lo podremos saber. El Estado perdió su oportunidad de demostrarlo al ejecutarlos. No podremos tener la certeza si son miembros del Cartel Jalisco Nueva Generación o miembros de otro grupo criminal. ¿O acaso era ese el objetivo? Lanzar las campanas al vuelo, anunciando una acción militar contra el cártel que puso en ridículo al gobierno.

Según la Constitución todo mexicano tiene derecho a tener un juicio justo. Se supone que todos los ciudadanos sospechosos de un delito tienen garantías individuales que se les deben respetar.

Pero policías federales, militares y marinos que se han atrevido a ejecutar extrajudicialmente a sospechosos se han convertido en criminales. Han terminado por ser lo mismo, o tal vez, peor, porque estos miembros de seguridad tienen la fuerza del Estado.

Seguramente habrá gente que aplauda las ejecuciones, pero eso no las legitima. Son ilegales, vulneran el Estado de derecho. Y esas personas que las legitiman corren el riesgo de convertirse un día en víctimas. Ese día las condenarán.

Por lo pronto, organismos internacionales como Amnistía Internacional han documentado los casos y han advertido en informes, la gravedad de estos crímenes de Estado. El Informe final de Misión a México del Relator Especial sobre ejecuciones extrajudiciales, sumarias o arbitrarias, Christof Heyns, fue contundente al señalar que el “derecho a la vida” en este país está “gravemente amenazado”.

En el mismo sentido, José Manuel Vivanco de Human Rights Watch HRW en una carta dirigida al gobierno, expresó preocupación: “HRW obtuvo pruebas creíbles en 24 casos de que miembros de las fuerzas de seguridad perpetraron ejecuciones extrajudiciales. En la mayoría de estos casos, había pruebas contundentes que indicaban que miembros de las fuerzas de seguridad —en particular, militares— habrían alterado el lugar de los hechos con el fin de manipular o destruir evidencias. Ante la ausencia de investigaciones exhaustivas e imparciales y la reiterada manipulación de evidencia por parte de policías y soldados, es imposible saber cuántas muertes son efectivamente resultado de un uso lícito de la fuerza, si bien hay evidencias fuertes de que los casos que examinamos representaban ejemplos de una práctica más extendida. De hecho, en un informe de 2014 sobre México, el Relator Especial de la ONU sobre las ejecuciones extrajudiciales, sumarias o arbitrarias determinó que “sigue produciéndose un número alarmante” de violaciones del derecho a la vida, y expresó consternación por la impunidad “sistemática y endémica” de estos asesinatos”.

Evidentemente no se puede combatir la criminalidad convirtiéndose en criminales. No es admisible que estas fuerzas de seguridad sigan ostentando licencia para matar. ¿Dónde está la Comisión Nacional de Derechos Humanos? ¿Dónde está el Congreso, el Senado, la Procuraduría General de la República? ¿Por qué las instituciones miran hacia otro lado mientras ocurren estos crímenes deleznables?

Se requiere una investigación rigurosa contra quienes han avalado estos hechos: el comisionado Nacional de Seguridad, Monte Alejandro Rubido; el General de la XXI Zona Militar, José Francisco Morales Cázares; el titular de la Policía Federal, Enrique Galindo; así como el procurador General de Justicia de Michoacán, José Martín Godoy. Tanhuato no puede ser otro nombre en la lista de las matanzas que quedan en la impunidad.
Finalmente, a quienes aplauden estas ejecuciones bajo el argumento de que son “narcos o delincuentes”, les pregunto: ¿Si fueran sus familiares también las avalarían?
Por Sanjuana Martínez