Archivo | marzo, 2015

No se queden en los “likes” y actúen, dice Alto Comisionado de la ONU a los mexicanos

31 Mar

Los mexicanos deben dejar de preguntarse qué hacer contra la corrupción y la constante violación a los derechos humanos, para cuestionarse sobre lo que realmente están haciendo para exigir se cumplan a cabalidad sus garantías civiles, planteó Javier Hernández Valencia, representante de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas (ONU) en el país.

Agregó que para cerrar las brechas donde prevalece la corrupción, los ciudadanos deben asumir una voluntad política, “no partidista”, para frenar el “desempoderamiento” social que se vive. Aconsejó no esperar “el rayo de la tragedia” para actuar.

Durante el foro “Sociedad Responde”, organizado por asociaciones civiles, Hernández Valencia explicó que la movilización ciudadana “no debe quedar solamente en un like en redes sociales o en una firma electrónica”. Es necesario, dijo, buscar los mecanismos –los cuales son un derecho– para exigir a las autoridades el respeto de las garantías mas esenciales, por ejemplo: el acceso a la información.

“El empoderamiento da la libertad de derechos”, dijo. Y agregó: “No asuman una postura desde la victimización, no esperen el rayo de la tragedia para actuar”.

El representante de la Oficina del Alto Comisionado de la ONU expuso que a pesar de casos como el asesinato de civiles en Tlatlaya, que involucra al Ejército, o la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, la clase política sigue actuando de la misma manera.

Previó que, en un escenario donde la mayoría de mexicanos no se informa y ni siquiera sabe cuál será el día de los comicios, se votará como siempre.

“Lo que aquí [en México] denominamos crisis no ha alterado el escenario del poder ni a su política. Por ello sucederá lo que les ocurrió a los españoles hace seis años, cuando se vivía una gran crisis: eligieron a los mismos partidos en las elecciones”, explicó.

Desde la muerte de 22 civiles en junio pasado, en Tlatlaya Estado de México, quienes habrían sido confundidos por militares, y posteriormente con la desaparición de los 43 alumnos de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos, de Ayotzinapa, Guerrero, el respeto a los derechos humanos en México ha sido cuestionado por organismos nacionales e internacionales, principalmente por la negativa del gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto de reconocer que el país atraviesa por una emergencia en la materia.

México también ha sido criticado a nivel internacional por los casos de conflicto de interés que salieron a flote en noviembre pasado, cuando se dio a conocer que la Primera Dama Angélica Rivera Hurtado había comprado a Grupo Higa, uno de los principales contratistas del gobierno, una casa con un valor superior a los 86 millones de pesos. El segundo escándalo involucró al Secretario de Hacienda y Crédito Público, Luis Videgaray Caso, quien tuvo que admitir la propiedad de una residencia en Malinalco, Estado de México, comprada también al grupo empresarial de Juan Armando Hinojosa Cantú y por la cual la inmobiliaria no obtuvo ninguna ganancia, de acuerdo con documentos a los que tuvo acceso SinEmbargo.

Hace unos días, el Relator Especial de la Organización de las Naciones Unidas sobre la Tortura expuso que “la tortura es una práctica generalizada hoy en México”.

“La expresión ‘tortura generalizada’ es la expresión correcta, no he cambiado de opinión”, declaró Juan E. Méndez, durante una rueda de prensa en Ginebra y en el marco del Consejo de los Derechos Humanos de la ONU.

LOS OTROS HUECOS

Por su parte, Jacqueline Peschard Mariscal, ex Comisionada Presidenta del Instituto Federal de Acceso a la Información Pública (IFAI), informó que en México, a pesar de los avances, sigue habiendo “huecos” donde se utilizan recursos de programas de alivio a la pobreza para plataformas electorales.

“Debe haber un movimiento de la sociedad y tiene que ser político. ¿Y qué quiere decir político? Que tienes que recurrir a todos los canales para, justamente, la acción política, para la demanda, para que seas escuchado y para que puedas tener injerencia sobre quienes toman decisiones”, afirmó la también socióloga mexicana.

Ambos expertos hablaron sobre la titularidad de los derechos humanos, la cual muchas veces se piensa que debe ser otorgados por un Estado pero aseguraron que en gran parte cada individuo tiene que asumir la tarea de luchar por esa titularidad, porque cada uno es “dueño de sus derechos”.

“Debemos dejar el facilismo, debemos buscar otras tareas, porque si nuestra única tarea es el Like, perdimos el norte. Y eso sí me preocupa. […] Hagamos las cosas que nuestras herramientas, nuestra formación, nuestra vocación y las vías políticas nos permiten ”, expresó.

AYOTZINAPA: 11 IMÁGENES SIMBÓLICAS, CURADAS POR PEDRO VALTIERRA

31 Mar

“¿Cómo pudieron llevarse a 43?”, se pregunta el laureado fotógrafo mexicano Pedro Valtierra. El mismo Director de la agencia Cuartoscuro responde que “lo más terrible”, ahora que se han cumplido seis meses de su desaparición, no es que se los hayan llevado “sino que las autoridades no puedan decirnos dónde están. Eso es más grave”.

El caso, dice, se compara con Chile, con Argentina, “esa crueldad de que te roben los hijos y luego te los vendan. Sobre Ayotzinapa, los desaparecen y a seis meses nadie los puede encontrar. Es una crueldad inmensa que uno entiende porque ha vivido cosas, pero no justificas. No hay que olvidarnos de ellos, nunca”.

SinEmbargo solicitó a Valtierra que eligiera las 10 mejores fotografías de Cuartoscuro sobre la tragedia de Ayotzinapa. Él, bondadoso, nos envió 11. Y, además, nos convidó una charla sobre la responsabilidad de los reporteros y fotógrafos de informar al país sobre su realidad, por dolorosa y cruel que ésta sea.

 

Uno de los reporteros gráficos que ha trascendido la barrera de la cortina de nopal, para tratar escenarios internacionales, gracias a su esfuerzo y su manera de fotografiar. 

El legendario reportero gráfico Pedro Valtierra (Fresnillo, Zacatecas, 1955) fundó la agencia Cuartoscuro en 1986. Desde entonces, la tarea por retratar la realidad nacional ha sido constante e inclaudicable.

Cuando se cumplen seis meses de aquella fatídica noche del 26 de septiembre de 2014, cuando México se quedó sin los 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa, en Iguala, Guerrero.

Si en los ’90 el Subcomandante Marcos al mando del Ejército Zapatista de Liberación Nacional puso en el mapa y la agenda internacionales a Chiapas, los mártires de Iguala nos enseñaron a pronunciar el nombre de su comunidad y honrar su memoria por un crimen tan inexplicable como doloroso.

Para conmemorar, precisamente, la lucha por los estudiantes de Guerrero, extensiva a todos los desaparecidos de este país que se empecina casi a diario en contar una historia de terror, le pedimos a Pedro Valtierra que eligiera las 10 mejores fotografías de su agencia Cuartoscuro, en torno a la tragedia de Ayotzinapa.

Como él es él, nos mandó 11 y en entrevista exclusiva con SinEmbargo, admite que la cobertura de este hecho ignominioso ha sido una de las más difíciles que le ha tocado llevar a cabo a lo largo de toda su carrera.

–Desde su punto de vista de reportero gráfico que ha visto ya muchas cosas, ¿cómo ha vivido la tragedia de los 43?

–Es algo doloroso, algo muy triste, de las cosas más tristes que me ha tocado leer, porque no he tomado fotos como hubiera querido del tema. Después de Acteal y del ’68, este es uno de los hechos más impactantes de nuestra historia.

–¿Quedó conforme con el trabajo de sus reporteros?

–No. Ha faltado la foto que sintetice el dolor de la gente, algo que nos transmita el dolor tan fuerte, que es esa la tarea del periodismo. No estoy satisfecho.

–¿Qué foto hubiera esperado?

–Algún rostro fuerte de los que estuvieron cerca de los reclamos, de las protestas.

–De las fotos que usted eligió para nosotros, ¿cuál es la que más le impresiona?

–Bueno, la del rostro de los jóvenes (autoría de Diego Simón Sánchez), la del Zócalo con la leyenda “Los mató el Estado” (autoría de Adolfo Vladimir), esas, básicamente.

–René Delgado nos decía en una entrevista reciente que no alcanza la mano del reportero para cubrir una realidad tan vertiginosa

–No nos va alcanzar el tiempo, hay que hacer lo que se pueda. Nuestra obligación es dar con la mayor seriedad y honestidad cobertura tanto escrita como fotográfica de todos los temas. En efecto, hay mucho que hacer, no nos damos abasto. Donde podamos estar, tenemos que ser lo más riguroso como profesionales y lo más honestos como periodistas. De pronto hay gente que dicen que no leamos los periódicos porque no hay buenas noticias, lo cual es una aberración. Los periodistas no pueden esconder las realidades. Puras malas noticias nos han traído quienes nos han gobernado, no han construido un país que dé buenas noticias y el periodismo no se hizo para contar las cosas bonitas del mundo.

–En este mar de malas noticias, ¿su mirada es optimista?

–Nada de optimismo, al contrario. De preocupación, ¿no? De angustia por lo que viene. Las cosas se van a complicar y vamos a ver cosas peores. El país no está bien, al país lo olvidaron aquellos que nos ofrecieron bienestar. Los jóvenes no tienen perspectivas, la televisión nos dice que para ser felices tenemos que consumir, comprar y tomar buenos whiskys. Olvidamos al país, estamos viviendo las consecuencias de ese olvido oprobioso para la sociedad. No estoy dramatizando ni diciendo cosas que no son. La percepción de la calle y del campo que recorremos a diario dicen que las cosas no van a mejorar. Todos nos escudamos y le echamos la culpa al que se fue, tapamos un hoyito y no resolvemos nada. Urge poner un alto.

–Pedro, ¿siente en este contexto que el periodista cumple una función social además de la noticiosa para la que está hecho?

–Sí, claro, la función social del reportero y del fotógrafo es muy importante. De este trabajo se nutren los analistas, los conductores de noticias. Es una función social indispensable. Lo que contamos sirve para que no se repita, para tomar conciencia de lo que pasa. Creo en los reporteros y en los fotógrafos, son la parte más importante del periodismo y también la más débil, porque son los que ponen los muertos.

–¿Hace alguna diferencia entre la violencia y la crueldad? ¿Qué pasa por la cabeza de quien manda a desaparecer a 43 estudiantes?

–Eso no lo entiendo. Es decir, lo entiendo, pero no me lo explico. No me entra en la cabeza. ¿Cómo pudieron llevarse a 43? Y lo más grave de todo, que eso es lo terrible, no es que se los hayan llevado, sino que las autoridades no puedan decirnos dónde están. Eso es más grave. Esto lo he comparado con Chile, con Argentina, esa crueldad de que te roben los hijos y luego te los vendan. Sobre Ayotzinapa, los desaparecen y a seis meses nadie los puede encontrar. Es una crueldad inmensa que uno entiende porque ha vivido cosas, pero no justificas. No hay que olvidarnos de ellos, nunca.

–Su tierra está cada vez más caliente, ¿cómo se siente un hombre de Zacatecas hoy?

–Uy, las cosas en Zacatecas están muy mal. Hay mucha violencia, los jóvenes toman la opción del crimen, a pesar de los discursos no se previene la delincuencia. Vivo con tristeza y dolor lo que pasa en mi tierra. Hago lo que puedo y enseño la foto, armo exposiciones. Tienes la obligación de trabajar para poder enderezar un poco las cosas. Todos tenemos que ponernos a trabajar para mejorar esto.

–Esa paradoja que plantea México, lugares tan bellos como Zacatecas, sumergidos en la violencia

–Es la gran contradicción mexicana. Ese cielo tan hermoso y poético de Zacatecas, que inspira la reflexión y el goce, a la gloria terrenal, puesto que no creo en la gloria celestial…pero no nos tenemos que quejar, hay que resolverlo. Por eso hacen falta las buenas notas, las buenas fotos, es urgente que en México haya más medios que cuenten lo que realmente está pasando. La sociedad demanda una prensa mucho más responsable tanto en lo social como en lo político.

–Siempre hay pica entre los reporteros y los fotógrafos, pero usted habla por ambos oficios…

–Es que yo quería ser reportero antes que fotógrafo. Les ayudaba a mis compañeros en los viajes y en algún momento escribía, pero me costaba mucho trabajo. Estuve en Haití cubriendo la salida de Duvalier y era terrible, no podía hacer la nota y las fotos al mismo tiempo. Había solo cinco teléfonos y una cola de 500 periodistas esperando. Así que me hice fotógrafo de prensa, fotorreportero y pienso que no hay diferencia con el redactor que hace la nota. Y la verdad, admiro a los reporteros. He trabajado con muchos de los más famosos, así que no le digo los nombres para que no se asuste, y he trabajado muy bien con ellos, los quiero mucho y para mí son la parte esencial de la estructura de un periódico.

–Así que nos vamos a tener que llevar mejor…

–Sí, yo la pensaba a invitar a tomar un café acá a la redacción de Cuartoscuro (risas).

–¿Cómo es un día suyo, se cansa después de tantos años?

–No, no me canso. A la mañana leo los periódicos, sigo a algunos articulistas, platico con la gente, ando buscando datos, información. Ahora trato de leer más, que es una tarea que había abandonado. Trato de hacer ejercicios porque a mis años hay que cuidarse… ese es un día normal para mí.     

 

 

 

 

   

  

 

  

  

  

  

   

  

   

Chapulines no, ¡sabandijas!

31 Mar

Concluido el brincadero el panorama es desolador. Convertidos en negociantes sin escrúpulos, políticos y partidos han dado un espectáculo patético. Los principios y valores que alguna vez los distinguieron, cuando menos a algunos de ellos, se han diluido para formar un solo fango gris y pestilente. La búsqueda del hueso, la canonjía, el moche, las prebendas, prevaleció como nunca antes sobre la vocación de servicio o la búsqueda del bien común. La lana manda.

Y no es sólo el caso de los chapulines –con todo respeto para tan admirable  insecto, delicioso por cierto a la manera oaxaqueña– que dejan colgados a sus electores para saltar en busca de una nueva rama de poder para seguir lucrando cínicamente. Abundan también las cucarachas que no brincan pero se arrastran. Y las sabandijas de todos los colores. (Según la RAE, el término “sabandija” tiene dos acepciones. Ambas son aplicables al caso: “1. f. Reptil pequeño o insecto, especialmente de los perjudiciales y molestos, y 2. f. Persona despreciable). Eso son los panistas que pasan a ser perredistas, aliancistas y hasta morenos. Perredistas que se convierten en abanderados del Movimiento Ciudadano, de Encuentro Social, de Nueva Alianza, del Partido Humanista. Priistas que se visten de verde, azul o de amarillo, o de todos a la vez, sin recato alguno. A donde les den, van.

Los partidos políticos se alquilan como franquicias. Y ya no es sólo el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), paladín de las “negociaciones”, o el Partido del Trabajo (PT). Ahora son todos: tiran el anzuelo y jalan a quien pueden en aras de la conquista de un puesto legislativo o una posición de gobierno. Y todo se vale.

Imaginemos, uno por uno, a personajes como Heberto Castillo, Manuel Gómez Morín,  Lázaro Cárdenas del Río, Carlos Castillo Peraza, Demetrio Vallejo, Jesús Reyes Heroles, Adolfo Christlieb Ibarrola,  Vicente Lombardo Toledano, Ramón Danzos Palomino, Manuel Clouthier del Rincón, Valentín Campa. ¿Qué cara pondrían frente a este escenario? ¿Qué pensarían? ¿Qué dirían? Ya no se trata de traición a los principios, que muchos de los integrantes de esa fauna nociva nunca tuvieron,  sino de una ausencia de elemental congruencia y dignidad. No se puede pasar impunemente a las filas de la agrupación política que ayer denostamos, criticamos, repudiamos.

Los ejemplos, como las alimañas, abundan en todo el país. Uno reciente: la nominación del experredista  Zeferino Torreblanca Galindo como candidato ¡del PAN! a la alcaldía de Acapulco. Alguien podría pensar que este caso ya es el colmo. No lo es, por supuesto. Hay otros muchos, peores quizá. Zeferino fue gobernador de Guerrero (2005-2011) por el PRD. Hoy se le investiga por la muerte del líder de la bancada perredista en el congreso local, Armando Chavarría Barrera, hacia el final de su mandato. La viuda del político asesinado en 2009, Martha Obeso Cásares, pidió al PAN en las vísperas no postularlo. Acompañada de sus hijos entregó en la delegación estatal panista en Chilpancingo un documento en el que pedía a la dirigencia estatal del partido blanquiazul que reconsidere la propuesta de lanzarlo como candidato. Señalaba que durante el periodo gubernamental de Torreblanca, los índices de pobreza registraron un repunte importante, además de que en el tramo final de su administración se generó la versión de que había un desfalco por varios cientos de millones de pesos.

No sólo eso. El propio secretario general del PAN en Guerrero, Braulio Zaragoza Maganda, advirtió dos días antes de la postulación que “la sola presencia de Zeferino Torreblanca Galindo en el Partido Acción Nacional mancharía la imagen del PAN en Guerrero”. Tajante,  descartó cualquier posibilidad de que el gobernador Torreblanca Galindo en el periodo 2005-2011, pudiera ser incorporado a las filas del PAN en la entidad. Reiteró que Zeferino “tiene manchada su imagen por los lamentables hechos ocurridos hace cinco años, cuando era gobernador y fue asesinado Chavarría Barrera”. Dos días después, en el CEN panista, Gustavo Madero Muñoz imponía como candidato de su partido para la presidencia municipal acapulqueña al cuestionado experredista, a quien levantó la mano para la foto, felices ambos. No tienen vergüenza.

Tampoco la tienen los partidos, candidatos y dirigentes que tratan de colgarse de tragedias como la de Iguala para ganar votos. SinEmbargo.Mxnos informa que en la víspera de la gira que realizará este fin de semana Andrés Manuel López Obrador, líder del Movimiento Regeneración Nacional (Morena), para impulsar a sus candidatos en distintos municipios de Guerrero, el vocero de los padres de los 43 alumnos de la Escuela Normal Rural Raúl Pedro Burgos, desaparecidos hace ya seis meses, rechazó cualquier “apoyo” de los partidos políticos. Aseguró que desconfían de todos, porque forman parte del sistema. “No nos interesa que Andrés Manuel vaya a Guerrero o Iguala. No lo vemos con buenos ojos para estos momentos”, dijo Melitón Ortega, padre del normalista Mauricio Ortega, uno de los desaparecidos  el pasado 26 de septiembre. Ortega indicó que los familiares de los estudiantes de la Escuela Rural Raúl Isidro Burgos (Ayotzinapa) desconfían de todos los partidos políticos, incluyendo a Morena y a sus candidatos.

El dilema verdaderamente grave es para el electorado, los ciudadanos comunes a quienes se ofrecen como opciones esas mescolanzas indignas en las que todo se ha desdibujado, diluido. ¿Qué hacer ante la boleta electoral el próximo 7 de junio? El presidente  Enrique Peña Nieto ya dijo que serán los comicios más fiscalizados y transparentes de nuestra democracia, la cual cuenta con una ciudadanía cada vez más informada y activa. “Todos los mexicanos pueden tener la certeza de que su voto cuenta y será respetado en las elecciones del 7 de junio próximo”, aseguró. Con razón, digo yo, sigue cayendo en las encuestas. Válgame.

AYOTZINAPA 6 MESES: EN BUSCA DE “LA OTRA VERDAD”

31 Mar

Seis meses después de la desaparición de sus hijos, los padres de los 43 alumnos de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa se dicen cansados y enfermos, pero con fuerzas para mantener la búsqueda hasta que sepan qué fue lo que realmente pasó entre la noche del 26 y la madrugada del 27 de septiembre de 2014, en Iguala, Guerrero.

Su lucha ya traspasó las fronteras: no hay continente en el que no hayan encontrado solidaridad, aunque lo que buscan es la verdad, algo que no encuentran aún, dicen, en su país.

Hoy, los padres de los 43 saldrán nuevamente a las calles en demanda de justicia porque, dicen, hasta ahora sólo tienen en sus manos “la verdad histórica” que les dejó Jesús Murillo Karam y la certeza de que el cambio del titular de la Procuraduría General de la República (PGR) no significó, como pensaban, avances en las investigaciones.

Las autoridades mexicanas no se han pronunciado oficialmente sobre la recomendación de los expertos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos: reclasificar el caso como desaparición forzada, lo que lleva implícito aceptar la participación de fuerzas del Estado.

Líderes de organizaciones y movimientos sociales coinciden con los padres de los estudiantes desaparecidos: el gobierno federal le apuesta al cansancio y al olvido. Sin embargo, dicen expertos, en épocas electorales si no hay resultados inmediatos, la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa será manoseada y utilizada por personas ajenas que sólo buscarán sacar provecho a la tragedia. Los padres quedarán en medio, sin justicia ni respuestas.

Cansados, desgastados y superados por el paso del tiempo, así describen padres de los 43 alumnos de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos su situación, a seis meses de la desaparición de sus hijos.

La lucha sigue, como dicen, pero el paso del tiempo no logra menguar el dolor por la desaparición de sus hijos aquella noche del 26 de septiembre de 2014, en Iguala, Guerrero. La falta de una verdad concluyente y no “histórica”, hace que sus sentimientos sean más profundos.

La respuesta de la Procuraduría General de la República (PGR) sobre lo ocurrido el 26 de septiembre no los convence y los inquieta ante la certeza de que el gobierno federal quiere “enterrar” el caso de sus hijos. Sepultar los hechos bajo la “verdad histórica” del ex Procurador Jesús Murillo Karam.

Los padres viajan a Estados Unidos, van a las embajadas, se trasladan al Distrito Federal para marchar, a la ciudad de Chilpancingo, en su natal Guerrero, hacen colectas para rentar autobuses. Todo parece en vano, pues el caso sigue sin una respuesta contundente y sólo cuentan con un molar y un hueso de dos centímetros que la PGR asegura pertenecen a Alexander Mora Venancio, uno de los muchachos desaparecidos, evidencias con las que la autoridad mexicana pretende resolver la desaparición del grupo de normalistas.

“El gobierno está prolongando esto. La nueva Procuradora [Arely Gómez González] está para eso: para prolongar la investigación, para que los padres nos desesperemos y dejemos la lucha. Ella no está ahí para encontrar la verdad, sino para proteger otros intereses”, dice Melitón Ortega, Padre Mauricio Ortega, normalista de Ayotzinapa.

Melitón asegura que varios padres y madres están enfermos por la desesperación y el dolor. Muchos de ellos cambiaron sus actividades cotidianas, abandonaron sus trabajos y se dedicaron por completo a la búsqueda de sus hijos.

“Esto es muy desesperante, ya son seis meses y no hay nada. Pero nos vamos a mantener firmes, el cansancio no nos va a detener”, dice Melitón.

La organización internacional Médicos Sin Fronteras (MSF), que mantiene un equipo de trabajo en Ayotzinapa, lugar que los padres hicieron su base de operaciones, dijo a SinEmbargo esta semana que los familiares presentan cuadros de ansiedad, problemas de sueño y depresión que pueden prolongarse el tiempo que sus hijos duren desaparecidos.

“El duelo es una de las cosas más frecuentes, afecciones psicosomáticas –toda enfermedad que corresponde a un proceso psíquico que tiene su influencia en el cuerpo. Es una dolencia física real, que tiene su origen en conflictos emocionales y psicológicos inconscientes sin resolver– en las que todo el dolor y la impotencia se va hacia el cuerpo, una de las cosas más relevantes”, explicó Ivonne Zabala Paternina, responsable de la misión de MSF en Ayotzinapa.

Rafael López Catarino, padre de Julio César desaparecido en Iguala, acepta que están enfermando y que la situación con cada mes que pasa, se vuelve más desesperante.

“Pero pues nosotros vamos a seguir en la lucha, no nos queda de otra. Vamos hasta las últimas consecuencias porque un hijo no es un animal, nuestros hijos son gentes. Yo soy campesino y me tocó esto a mi. No vamos a descansar hasta que se esclarezca”, dice.

La realidad es que no sólo los padres están desgastados. El movimiento que surgió a partir de la desaparición y que se gestó en Guerrero durante las primeras semanas, también lo está.

José Félix Rosas Rodríguez, vocero del Movimiento Popular de Tecoanapa Ayotzinapa –municipio de donde son originarios ocho normalistas desaparecidos –, acepta que el apoyo a los familiares se ha visto mermado, principalmente entre el magisterio.

“En el caso de Guerrero, nos está repercutiendo la situación laboral, la incertidumbre de los pagos. Es como si estuviéramos cumpliendo a dos amos: la lucha económica del magisterio y la lucha social por los 43. Hay muchos compañeros maestros golpeados gubernamentalmente por la falta de pagos hasta la fecha y los padres de familia quieren que ya nos presentamos a clases”, indica.

Félix Rosas narra que al inicio del movimiento por los 43 desaparecidos, salían de Tecoanapa alrededor de 11 autobuses para acudir a las manifestaciones.

“Ahora a veces apenas completamos los dos autobuses nada más. Los demás compañeros se quedan a trabajar, tenemos la presión y la responsabilidad. No es que nos hayamos cansado y estemos desgastados, sino que el mismo gobierno tiene su estrategia para que el asunto de los 43 se olvide y nos está soltando el problema del magisterio, para diluirnos”, expone.

El intento es claro, indica José Félix: el “carpetazo” del caso Ayotzinapa inició cuando la PGR anunció el hallazgo de los restos de Alexander Mora.

A la incertidumbre de los pagos, se le suma un acoso continuo hacia los maestros en Guerrero: hay retenes de las fuerzas castrenses en las carreteras y en los caminos del estado, mismos que se incrementan cuando se planea alguna protesta por los desaparecidos de Ayotzinapa.

“A veces salimos en los camiones y el Ejército nos detiene. Nos hacen preguntas y ahí nos tienen, entre lo que discutimos, pasan horas, que hasta terminamos por regresarnos”, cuenta Félix.

La situación, dice José, se agrava mes con mes. Cuando se cumplieron cinco meses de la desaparición de los 43 estudiantes, Vidulfo Rosales Sierra, abogado del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan y representante legal de los padres, declaró que la PGR mantenía detenidas las investigaciones.

Mientras que la Unión de Pueblo Originarios del Estado de Guerrero (UPOEG), anunció que saldría de Iguala y abandonaría la búsqueda intensa de los normalistas, que iniciaron desde principios de octubre del año pasado, para concentrarse en reunir evidencias sobre los casos de desaparición que involucran no sólo a los estudiantes de Ayotzinapa, sino a la población de Guerrero víctima de la delincuencia organizada y del Estado.

Crisóforo García Rodríguez, promotor de la UPOEG, reconoció hace un mes que el ánimo de la movilización disminuyó.

“El movimiento perdió mucha fuerza. Hubo infiltrados que mancharon la imagen de la lucha. Tenemos que reconstruir con los errores que cometimos y el gobierno federal sí logró que el movimiento se desvaneciera un poco. Nos pasa a nosotros, a las organizaciones y al sector magisterial”, dijo.

El promotor de la UPOEG agregó que la apuesta del gobierno de Enrique Peña Nieto es que el “movimiento se desinfle”.

OTROS “HORRORES” COMO AYOTZINAPA

El poeta y escritor Javier Sicilia Zardain coincide con Crisóforo y con los padres de los normalistas: el gobierno de Peña Nieto le apuesta al desgaste no sólo de los familiares, sino del movimiento.

“Para los movimientos sociales fuertes y que generan un verdadero movimiento político, el gobierno cuenta con el desgaste y la saturación de las agendas”, dice.

Sicilia Zardain, líder del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD), que surgió a raíz del asesinato de su hijo Juan Francisco, asegura que el gobierno busca la fractura de una iniciativa que surgió a raíz del dolor profundo de perder a 43 hijos.

“Muchos usan el movimiento hasta que se cansan y luego lo abandonan”, expresa.

Con Sicilia coincide el activista Jorge González de León, para quien el gobierno federal no necesariamente tiene que triunfar en su afán por enterrar el caso Ayotzinapa.

“Todo dependerá de la participación ciudadana. Yo no apostaría a que el gobierno gane, quizás pierda, pero desgraciadamente vamos a tener que pasar por otros horrores como Ayotzinapa. Van a perder, pero van a pasar más cosas”, dice.

González de León explica que se están articulando varios movimientos a nivel nacional alrededor de los miles de desaparecidos y muertos que suman entre el sexenio del ex Presidente Felipe Calderón Hinojosa y la administración actual –hasta ahora sólo se reconocen oficialmente cerca de 23 mil.

“Se está trabajando el Congreso Constituyente, en el voto nulo, vamos a ver el resultado de todo eso. Aunque ahorita se vea que se está enfriando, vamos a tener un verano calientito por las elecciones”, dice.

Pero Pablo Monzalvo Pérez, criminólogo de la Universidad Iberoamericana (UIA), plantea que mientras no exista una declaración clara y científica confiable, a pesar de los esfuerzos del gobierno federal por dar carpetazo al caso de los 43 normalistas, el conflicto continuará y se acrecentará durante los próximos tres meses electorales.

“El problema se ha prologando porque no hay una solución jurídica-política y mientras eso no se dé, será un motivo de bandera política y de agitación, tengan o no razón. Tiene que haber una respuesta contundente, científica, que nos permita saber qué pasó, no sólo una especulación mediática”, explica.

Para el criminólogo, la llegada de la nueva Procuradora General de la República debió suponer una resolución al caso.

Pero no fue así. Por lo contrario el Estado se niega a aceptar que lo ocurrido en Iguala fue una desaparición forzada.

“El Estado no ha aceptado eso porque implica aceptar que sí hay una responsabilidad de los funcionarios de seguridad pública. Si la hay, deberían decirlo y hacer las consignaciones que se tengan que hacer. Si no hay una solución, Ayotzinapa será una bandera de campaña de los grupos que están en contra del sistema en las elecciones”, detalla.

donde_estan

DESAPARICIÓN FORZADA

Uno de los pocos avances logrados durante el sexto mes de la desaparición de los normalistas, fue que los cinco expertos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) recomendaron a la PGR reclasificar el caso como desaparición forzada, dice José Manuel Olivares Hernández, secretario técnico de la Red Guerrerense de Organizaciones de Derechos humanos.

“Para nosotros es importante el trabajo que el grupo de expertos está haciendo, porque finalmente ellos sacarán a la luz pública las lagunas y fallas que han tenido las autoridades ante la gravedad del caso. El Estado mexicano no ha sido capaz de dar una respuesta satisfactoria a los padres de familia que están esperando el regreso de los hijos”, afirma Olivares Hernández.

La semana pasada, los expertos que se encuentran en México trabajando en el caso de la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa recomendaron al gobierno de México reclasificar el caso que se investiga actualmente como un delito del crimen organizado, como desaparición forzada, debido a que, dijeron, son delitos de lesa humanidad.

“Vemos elementos que estructuran el delito de desaparición forzada”, dijo la ex Fiscal colombiana Ángela Buitrago.

Sin embargo, el criminólogo Pablo Monzalvo explica que la recomendación de los expertos, por muy buena que sea, no es vinculante.

Si la PGR se niega a reclasificar el caso, la CIDH no puede obligarla y la opinión de los expertos terminará archivándose, agrega.

“Al no ser vinculante, lo que dicen los expertos de la Comisión terminará por olvidarse”, sentencia.

Los expertos también recomendaron a la PGR continuar con la búsqueda de los normalistas.

Carlos Beristain, uno de los integrantes de la misión, indicó que durante los primeros 15 días de su estancia en el país, revisaron el expediente y las pesquisas realizadas y no encontraron evidencia si se han detenido o no las investigaciones, como denunciaron los padres de los desaparecidos.

“Solicitamos que se continúe con el proceso de búsqueda, porque no hay certeza de lo que sucedió con los normalistas. No sabemos si se ha detenido o no, pero el caso sigue abierto”, dijo en conferencia de prensa.

Buitrago agregó que de parte del gobierno federal, no encontraron hasta el momento la intención de dar por única la “verdad histórica” anunciada por la PGR.

De acuerdo con organizaciones cercanas al caso, la Procuraduría no ha desechado la línea de investigación que involucra a normalistas con el crimen organizado.

“Los abogados que han estado checando el expediente se dieron cuenta que no se ha cancelado de manera total esa línea. Murillo Karam declaró públicamente que esa línea estaba descartada, pero lo no está de manera total, por eso exigimos que se reclasifique el caso como desaparición forzada”, dice Olivares Hernández.

El año pasado Jesús Murillo Karam, declaró que los criminales de la banda “Guerreros Unidos”, secuestraron y asesinaron a los estudiantes, porque la noche del crimen corrió “un rumor” de que pertenecían a la banda contraria de “Los Rojos”.

Después, ante las demandas y la indignación de los familiares y la sociedad civil, el ex Procurador declaró que no había una línea de investigación que involucrada a los jóvenes con el narcotráfico.

“A nosotros nos informó ayer Vidulfo [Rosales Sierra] que sigue abierta, latente y que la está siguiendo la PGR [Procuraduría General de la República], que incluso son señalados con apodo algunos muchachos y que ellos fueron responsables de la violencia que se generó en Iguala”, revela el vocero del Movimiento Popular de Tecoanapa Ayotzinapa.

Esa línea busca criminalizar a los normalistas y exonerar de toda culpa al Estado, para que todo quede en “un levantón” entre bandas del narcotráfico, dice.

Hasta el momento, la PGR no ha declarado oficialmente su postura en torno a las recomendaciones realizadas por los expertos de la CIDH.

Mientras que los familiares confían en que la Comisión le de voz a lo que han denunciado durante los últimos seis meses: que fue el Estado quien desapareció a los estudiantes, a través del 27 Batallón de Infantería del Ejército y la policía municipal de Iguala.

El grupo de trabajo informó durante su primera conferencia de presa en México, que se encuentra analizando declaraciones ministeriales de testigos e inculpados para verificar y contrastar la información. Los expertos también solicitarán algunos peritajes durante los próximos meses.

La izquierda quebrada

31 Mar

No ha sido fácil la construcción de una izquierda electoral en México. Durante las décadas del proteccionismo al monopolio del PRI, la legislación se usó para evitar el registro de partidos que no fueran dóciles al control del régimen y, sobre todo, para evitar el ingreso del Partido Comunista al restringido sistema de partidos que aparecían en las boletas, reservado para aquellas organizaciones que habían obtenido la venia de la coalición de poder hegemónica. El espacio reservado para la izquierda en el sistema electoral proteccionista de la época clásica del PRI lo ocupó el Partido Popular creado por Vicente Lombardo Toledano en 1948 y que, convertido en Partido Popular Socialista, se hizo cada vez más dócil hasta quedar reducido a una comparsa del PRI que, con un discurso pro—soviético y una disciplina interna estalinista, se dedicó a justificar la deriva a la derecha del régimen y a apoyar a uno tras otro de sus candidatos presidenciales desde 1958 hasta 1982.

            Marginado de las boletas electorales desde 1948, cuando se le quitó el registro que había obtenido gracias a un artículo transitorio de la ley electoral de 1946 que le permitió eludir los ingentes requisitos de militancia y asambleas exigidos para ingresar al sistema de partidos no competitivo, el Partido Comunista, sin embargo, persistió en el intento de construir una corriente electoral propia y no dejó de presentar candidatos a las presidenciales: en 1952 apoyó la candidatura de Vicente Lombardo Toledano, registrada por su propio Partido Popular y sostenida también por otra pequeña formación de izquierda, el Partido Obrero Campesino de México; en 1958 postuló a un viejo socialista de los tiempos de la Revolución Mexicana, el abogado Miguel Mendoza López; en 1964 el candidato fue el líder agrario Ramón Danzós Palomino; sólo en 1970 los comunistas llamaron a la “abstención activa”, como protesta por la represión del movimiento estudiantil de 1968, mientras que en 1976 —cuando el candidato del PRI fue el único en las boletas, debido a la crisis interna del PAN que lo dejó sin representante— el PCM postuó sin registro a Valentín Campa, dirigente del movimiento ferrocarrilero de 1958—60, preso político durante once años, cuya liberación fue bandera de los jóvenes del 68.

            Los votos de los candidatos sin registro no se contaban; las campañas de los comunistas eran testimoniales, pero eran un reconocimiento de la importancia de lograr construir una corriente electoral incluso cuando declarativamente se despreciaba a la “democracia burguesa”. La insistencia de los comunistas rindió frutos en 1976, pues aunque oficialmente no se supo cuánto apoyo había conseguido Campa con su campaña precaria, hostilizada y sin recursos, las encuestas realizadas por el gobierno —únicas existentes entonces— calcularon en un millón los votos claramente disidentes, según reconoció Jesús Reyes Heroles  ante los propios dirigentes comunistas, cuando los llamó a negociar su incorporación al proceso de reforma política que impulsó apenas se hizo cargo de la Secretaría de Gobernación del gobierno de José López Portillo.

            El PCM logró abrirse paso como fuerza electoral en la elección intermedia de 1979, cuando alcanzó cerca del 5 por ciento de la votación después de conseguir su registro “condicionado” gracias a la apertura del sistema de partidos que la reforma de Reyes Heroles propició. El Partido Popular Socialista, tradicional comparsa del régimen, apenas si sobrevivió con las nuevas reglas y la nueva competencia, pero también se abrió paso el Partido Socialista de los Trabajadores, organización a la que el régimen veía con simpatía y a la que auspició desde los tiempos de Echeverría para sustituir al anquilosado PPS y para no dejar solos a los comunistas en el proceso de apertura.

            Las nuevas reglas de registro de partidos y los relativamente buenos resultados del PCM fueron incentivos para que otras organizaciones de izquierda buscaran participar en los comicios. En 1982 los trostkistas del Partido Revolucionario de los Trabajadores ingresaron a la competencia por los votos de la izquierda y en 1985 lo hizo el hasta entonces abstencionista Partido Mexicano de los Trabajadores de Heberto Castillo. Por su parte, los comunistas entendieron muy bien hacia donde soplaban los vientos democráticos y en 1981 disolvieron su organización histórica, con su carga de herencia estalinista, para fusionarse con otros grupos. De ahí surgió el Partido Socialista Unificado de México, amalgama de grupos que iban desde la socialdemocracia hasta la ortodoxia pro soviética. El PSUM mantuvo un discreto apoyo electoral que rondaba el tres por ciento de los votos, mientras que en total los grupos que se reivindicaban de izquierda o socialistas tuvieron, en las elecciones intermedias de 1985 alrededor del nueve por ciento de la votación efectiva, repartida entre el propio PSUM, el PMT, el PRT, el PST y el decrépito PPS. Cinco partidos en pugna por un flaco mercado de votos, en un escenario donde la hegemonía del PRI apenas se atemperaba con una exigua pluralidad que, en el flanco derecho sumaba alrededor del 20 por ciento entre los votos del PAN y de los sinarquistas del Partido Demócrata Mexicano.

            La hegemonía del PRI, que incluso después de la apertura iniciada en 1977 concentraba cerca del 70 por ciento de la votación, con un sistema de reglas abusivo que no sólo obstaculizaba el crecimiento de sus adversarios, sino que dejaba en manos del gobierno la posibilidad de modificar los resultados cuando éstos le resultaban adversos, se rompió con la escisión de la que surgió la candidatura de Cuauhtémoc y, a su alrededor, el Frente Democrático Nacional. Fue la escisión del PRI la que propició la formación de un polo electoral de izquierda relevante. Después de la elección de 1988 y del movimiento de impugnación de sus cuestionables resultados, la creación del Partido de la Revolución Democrática significó un avance cualitativo en la capacidad electoral de la izquierda.

            El PRD nació como un partido- frente, como una coalición de corrientes que, sin embargo, no logró desarrollar una institucionalidad democrática interna para procesar sin conflictos sus diferencias u sus luchas por el reparto de posiciones electorales y de control partidista. Al principio, el arbitraje de los conflictos quedó en manos de Cuauhtémoc Cárdenas, incuestionable líder que, sin embargo, impidió el crecimiento de nuevos cuadros y asfixió la deliberación. Después fue López Obrador el que ejerció como factótum. Sin posibilidad de desarrollar una agenda atractiva que le permitiera crecer entre el electorado más ciudadano y ocupar el centro, el partido ha sido desde el origen extremadamente dependiente de su capacidad para servir como opción de salida a los disidentes priístas con clientelas suficientes como para ganara elecciones.

            Con todas sus limitaciones, el PRD evitó que la democratización en México deviniera bi partidista y frustró las aspiraciones panistas de consolidarse como única oposición con capacidad de ganar elecciones presidenciales. En dos ocasiones ha sido el candidato del PRD el contrincante a vencer en las presidenciales y el mapa electoral del país ha estado dividido en tres tercios. Sin embargo, eso está a punto de cambiar.

            La escisión de López Obrador y la creación de Morena, junto con la incapacidad de la dirección actual del PRD para abrirse a las nuevas identidades de izquierda que surgen entre los jóvenes y entre los ciudadanos refractarios a la política de clientelas, además de la operación de acoso y derribo orquestada por el PRI y el PAN contra el principal partido de la izquierda está a punto de provocar un cambio mayor en el escenario partidista mexicano. Por una parte, si ocurre lo que las encuestas anuncian, la división electoral de la izquierda llevará a un resultado muy cercano al bipartidismo, con el PRI y el PAN reuniendo entre ambos el 60 por ciento de los votos, mientra la izquierda fragmentada se repartiría en pequeñas fracciones parlamentarias. Por la otra, el sistema mayoritario, donde el ganador se lleva todo, que impera en la elección de cargos ejecutivos, permitirá que el PAN y el PRI se hagan con las delegaciones de la ciudad de México, aunque con menos votos de los que tendría la izquierda de haber mantenido su unidad.

            En las elecciones de este año veremos el fin de la izquierda que surgió durante la transición democrática. A ver si la división no le abre paso a la consolidación del bipartidismo PRI-PAN.

¿Está Peña Nieto en sus cabales?

31 Mar

+Confusiones, amenazas… y su forma de gobernar

+ ¿A dónde llevan a México?

        En enero pasado, durante un foro con víctimas organizado por “Alto al Secuestro” que encabeza la valiente Isabel Miranda de Wallace – todos sabemos que su hijo Hugo Alberto fue secuestrado y asesinado por sus plagiarios-, el Presidente se encargó de inaugurarlo. Casi al salir del recinto, Peña Nieto miró a un hombre joven, volteó hacia Isabel, y ante la sorpresa de todos, le preguntó:

        -Oiga Isabel… ¿él es su hijo?

        -No, señor Presidente… mi hijo está muerto… él es mi sobrino…

        Ese es Enrique Peña Nieto.

        *****

        El 20 de febrero, ante la comunidad judía, Peña Nieto lanzó una frase que pasó un tanto desapercibida en los medios, pero no por ello menos preocupante por la manera cómo el presidente de México percibe la crítica o la opinión respecto a su gobierno. Dijo Peña sobre la situación del país:

        “No faltarán los que quieran ser destructivos y todo verlo bajo una óptica negativa”.

        Es decir: para Peña Nieto, los críticos a su gobierno; aquellos que revelaron el affaire Casa Blanca, en el caso de Carmen Aristegui y de su equipo; quienes mostraron y demostraron su enriquecimiento brutal; los que desde The Wall Street Journal exhibieron a su amigo Videgaray como parte del beneficio financiero-empresarial con Grupo Higa; la oposición real; las plumas que cuestionan los excesos de “La Gaviota” y de sus hijas en reciente gira presidencial a Londres; las voces que punzan la manera cómo se está gobernando; los periodistas que critican a Peña por la conducción político-económica-social del país; todos esos personajes incómodos para el poder presidencial, son destructivos.

        “Ya sé que ustedes no aplauden…”, dice Peña a periodistas. En Toluca sí le aplaudían.

        Para Peña Nieto, no debe haber críticos. Y si los hay, son tildados de “destructivos”. Okey.

        No podía explicarse de otra forma: los priistas y, particularmente, los formados bajo el priismo mexiquense, no toleran la crítica y, antidemocráticos, no conciben el papel de una prensa libre, abierta y plural. Para ellos, esta posibilidad es una afrenta a su política, un agravio a su manera de gobernar. No hay espacio para el cuestionamiento. Así los formaron. Así los enseñaron. Así lo practican.

        Bien lo retrata Alejandro Páez Varela en su columna de esta semana en SinEmbargoMX:

        “La sensación que se ha confirmado es que este gobierno sueña con repetir en México ‘el modelo Toluca’: Edomex apenas tiene prensa o activistas; la oposición está borrada, y a los ciudadanos se les compra con Monex”.

        Es cierto. Contundente.

        A esas vamos con el presidente de México: al que critica, cuestiona o investiga, los califica de “destructivos”.

        Yo destructivo. Tú destructivo. Él destructivo…

*****

        El personal estilo de gobernar de Peña Nieto –por llamarlo de alguna manera-, se retrata ya en tendencias contrarias a su gobierno entre la opinión pública, síntomas inequívocos del malestar cuasi generalizado que prevalece en el país, apenas con 2 años y 3 meses de gobierno peñista.

        Algunas muestras:

-Con base en encuesta del Gabinete de Comunicación Estratégica (GCE), 44.5%  de los ciudadanos considera que el modelo democrático mexicano se encuentra estancado.

–        Otra reciente del diario Reforma da cuenta que… ¡78% de los jóvenes no aprueba la gestión de Peña Nieto!, mientras que el 60% considera que México está estancado.

La primera encuesta (GCE), ofrece signos más que preocupantes: se confirma la advertencia de que el regreso del PRI al poder presidencial significaría un retroceso democrático para México. No nos equivocamos quienes lo alertamos.

Y la segunda (Reforma), es reflejo de que los jóvenes mexicanos pronto cayeron en la decepción porque tener a un Presidente joven, ni es sinónimo de eficacia ni, mucho menos, de garantía de gobierno democrático. Allí está Carlos Salinas, quien con sólo 46 años de edad abandonó la Presidencia dejando a México en la crisis financiera más dolorosa de la historia. Peña Nieto es, en sí, un cuerpo joven con formación, costumbres y mañas de viejo priista. Peña tiene el corazón de Alfredo del Mazo, la entraña de Arturo Montiel y el alma de Emilio Chuayffet. La edad es irrelevante cuando no hay democracia.

*****

¿Quién es realmente Enrique Peña Nieto, un personaje con frecuentes extravíos mentales que llegan hasta confundir a una persona con el hijo muerto de la señora Wallace?

¿Es el  Peña que confundió a Emilio Gamboa Patrón con Manlio Fabio Beltrones?

¿Es el Peña que dijo que la capital de Veracruz es Boca del Río?

¿Es el Peña que intentó saludar de mano a la Reina Isabel II?

¿Es el Peña que justifica la corrupción diciendo que es un asunto cultural?

¿Es el Peña que se carcajea públicamente en medio de la furia de los mexicanos por la Casa Blanca, por los excesos de “La Gaviota” y por el cinismo de su amigo Luis Videgaray, orondo, con su casota financiada por Grupo Higa en Malinalco?

¿Cómo está gobernando Peña Nieto, que a sus críticos los califica de destructivos?

¿Hasta dónde llegará Peña Nieto en su afán de llevar a México al “modelo Toluca”: sin democracia ni prensa crítica ni oposición fuerte y bajo un clima de sometimiento y represión?

¿A dónde lleva Peña Nieto a México?

De todos depende evitar que el país regrese, con mayores retrocesos, a la dictadura perfecta.

¿Cómo? Allí viene el 7 de junio.

Aristegui, fue Peña Nieto

31 Mar

La periodista Carmen Aristegui fue víctima, hace unos días, del más arbitrario poder represor del gobierno de Peña Nieto.

Esta represión de Estado, que se ha intentado encubrir con la apariencia de unos cambios en la reglamentación del medio de noticias MVS, ha tenido como causa esencial los reportajes que pusieron al descubierto la corrupción que vive la pareja presidencial y sus colaboradores más cercanos, como Luis Videgaray.

La evidencia que dio la vuelta al mundo (y la sigue dando) fue el caso de la Casa Blanca, que no pudieron disolver.

Derivado de esto, el poder represor del gobierno federal se activó de dos formas: primero para desacreditar a Carmen Aristegui y, luego, para amordazarla.

Como a la emisora del mensaje (Carmen Aristegui) no pudieron acallarla, el gobierno de Peña Nieto buscó a su canal, la empresa de  noticias (MVS), a la cual, como ya vimos, lograron ponerle una cinta canela en la boca.

¿Quiénes fueron los personajes que, en mayor o menor medida, pudieron ayudar a que el aparato represor se activara? Doy sólo dos nombres, de los muchos que puede haber: Felipe Chao y Andrés Chao, ambos hermanos. El primero, alto directivo de MVS; el segundo, influyente funcionario de la Secretaría de Gobernación. Cualquiera con un poco de entendimiento de la condición humana y de la forma en que se arreglan los asuntos en este país no dudaría en resolver el acertijo.

La represión contra Carmen Aristegui, la periodista mexicana más emblemática de este momento, representa la mayor evidencia de que vivimos, ya, en un estado despótico, donde el gobierno empieza a convertirse en el único responsable de los crímenes cometidos contra la libertad de expresión.

Todo esto sin que nadie, lamentablemente, pueda hacer nada para evitarlo.