Mancera: terquedad irresponsable

26 Oct

  
Agobiados por la sucesión de ejecuciones registradas en la delegación Iztapalapa en días recientes, los capitalinos escuchamos otra vez a nuestro jefe de Gobierno empecinado en negar las evidencias. En el Distrito Federal, insiste, no actúa el crimen organizado. Los capos vienen sólo de compras, de vacaciones, dice. Llega a tal grado su terquedad que de pronto parece una broma de mal gusto su reiterada resistencia frente a hechos tan contundentes como son un colgado, un entambado, un calcinado, o las amenazas dirigidas al propio Miguel Ángel Mancera Espinosa en el término de apenas 48 horas.
Oídos sordos pone el funcionario ante las afirmaciones de activistas como Isabel Miranda de Wallace, que con base en casos documentados de extorsiones, secuestros y ejecuciones afirma que en la capital de la República “sí opera el crimen organizado”. Advierte en conferencia de prensa que pese a que lo niegue el propio Jefe de gobierno del Distrito Federal y también el Procurador de Justicia, Rodolfo Ríos Garza, “sí hay delincuencia organizada, sí hay extorsión, sí hay derecho de piso y sí hay secuestros”.
Con base en registros oficiales la presidenta de la organización civil Alto a la Delincuencia dio datos concretos: el delito de secuestro creció seis por ciento en septiembre pasado, en comparación con el mes anterior. Dijo que tiene pruebas para demostrar que el Cártel de Los Zetas está operando en el Distrito Federal, y extorsiona a comerciantes capitalinos. Y refirió que “el grupo que nosotros hemos detectado que estaba operando era La Familia, pero ahora son Los Zetas, o al menos se dicen ser grupos de Los Zetas”. Sobre el número de casos de secuestro, Miranda de Wallace informó que el número de denuncias por ese delito pasó de 136 en agosto a 146 en septiembre. Agregó que el número de víctimas también aumentó, pues mientras en agosto hubo 175, en septiembre se registraron 189.
Otra voz, la del ex subdirector de Seguridad Pública capitalina, Gabriel Regino, coincidió en que el crimen organizado opera “sin duda” en la Ciudad de México, por lo que “negar su existencia es sólo un discurso político-electoral”. Al menos siete grupos del crimen organizado operan en el Centro de la Ciudad y se dedican a extorsionar, robar y matar a los comerciantes de la zona. Así lo denunciaron la agrupación de empresarios y comerciantes Procéntrhico y la Autoridad del Centro Histórico (ACH), instancia que depende de la Jefatura de Gobierno.
Por primera vez, en efecto, un funcionario del gobierno capitalino, Jesús González Schmal, titular de la ACH, se sumó a la denuncia durante una conferencia de prensa al lado de Guillermo Gazal, presidente de Procéntrhico. Ellos revelaron que, por ese delito, ambos presentaron el pasado 6 de octubre una denuncia ante la Procuraduría General de Justicia del DF (PGJDF) respaldada con 487 quejas. Las extorsiones, indicó Gazal, se han cobrado en el último año a 487 establecimientos por parte de sujetos que se han presentado en nombre de Los Zetas, La Familia, Los Coreanos y Los Aferrados, entre otros grupos, cuyas cuotas mensuales son de entre 10 mil y 20 mil pesos. González Schmall, por su parte, explicó que, anteriormente, para que una denuncia de este tipo prosperara, se requería que la víctima acudiera personalmente ante la autoridad, pero ello no sucedía por miedo a represalias. Actualmente, por fortuna, ya no es así.
Una y otra vez, sin embargo, Mancera Espinosa responde que no, que no actúa el crimen organizado en el territorio que dice gobernar (en el que el narcomenudeo se ejerce todos los días a través de más de 13 mil “tienditas”). Es claro que no le importa la seguridad de los capitalinos, que debiera ser su obligación primera. Atiende más a sus cálculos electoreros personales que a la realidad reflejada cotidianamente en los medios y denunciada por organismos y activistas nacionales e internacionales. No parece medir por supuesto las consecuencias de su empecinamiento a mediano y largo plazo, cuando el crimen organizado protegido por una negación contumaz del propio jefe de Gobierno y su equipo, siente sus reales en la metrópoli y su combate se convierta entonces en una pesadilla, como ocurre en otros lugares del país. El mayor absurdo radica en que tampoco parece entender que con su actitud testaruda pone en riesgo su propio futuro político, ya de por sí bastante mellado por la sucesión de desaciertos que ha marcado su administración. En lugar de asumir con valor la realidad y actuar en consecuencia –lo que implica acordar con la autoridad federal los apoyos necesarios- recurre a la negación sistemática.
Hemos visto esa misma actitud terca e irresponsable en temas como su imposición del No circula Sabatino, su inacción frente a los bloqueos de vialidades y los actos violentos de los llamados “anarcos”, impunes, o su sospechoso empecinamiento en llevar adelante el cuestionado proyecto vial en Río Mixcoac que implica la tala injustificable de 850 árboles. Lo inaudito de esta irresponsabilidad atroz es ahora el comportamiento público del jefe de Gobierno, que en medio de macabros hallazgos como los recientes su muestra despreocupado y feliz, frívolo, y sólo asegura sonriente que “pronto daremos con esos amigos”. Válgame.

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