Populismo

7 Oct

  
Tengo muchas preguntas con respecto al discurso del Presidente sobre el populismo. Al subirlo en su programa del Tercer Informe de Gobierno pensé que podía estar dedicado (así lo pensamos muchos) a Andrés Manuel López Obrador e incluso a Jaime Rodríguez Calderón, apodado “El Bronco”. Pero cuando lo llevó ante las Naciones Unidas (ONU), entonces dudé. ¿A qué se refiere realmente Enrique Peña Nieto, cuál es el mensaje que manda? ¿Realmente razonó él, o razonaron sus asesores, las implicaciones de subirlo a esa tribuna? ¿Hablaba de, por ejemplo, la filosofía política que han enarbolado varios primeros ministros de Gran Bretaña en las últimas tres décadas? ¿Alertaba sobre los gobiernos de los países nórdicos o se refería –sigo con ejemplos– a ciertos presidentes de América Latina, a quien suele decírseles así: populistas?

Antes de ponerlo en Nueva York, supongo que Peña Nieto habrá leído una de las definiciones más comunes sobre populismo –fácil de encontrar en el diccionario de Princeton–: “The political doctrine that supports the rights and powers of the common people in their struggle with the privileged elite” o, en español, “La doctrina política que apoya a la gente común en su lucha contra una élite privilegiada”. Si leyó esa definición, ¿a qué se refería con la frase de “Nuevos populismos de izquierda y de derecha, pero todos riesgosos por igual; el siglo XX ya vivió y padeció las consecuencias de individuos que carentes de entendimiento, responsabilidad y sentido ético optaron por dividir a sus poblaciones”?
¿Hablaba, desde la tribuna de la ONU, sobre Evo Morales o Nicolás Maduro, sobre los movimientos de Quebec o sobre Occupy Wall Street? ¿De qué hablaba, a quién se dirigía? Cuando hacía la referencia al siglo XX, ¿pensaba en George W. Bush y en Juan Pablo II, a quienes muchos han calificado de populistas? ¿Pensaba en Hugo Chávez o en los populismos socialistas que incluyen a los hermanos Castro (los cubanos, no los cantantes)? ¿Reflexionaba sobre el Papa Francisco, a quien algunos consideran la nueva corriente populista-conservadora de la iglesia católica? ¿Se refería a Donald Trump, a quien Mario Vargas Llosa calificó apenas hace unos días como “un demagogo [sinónimo comúnmente aceptado para ‘populista’], un peligro para toda sociedad democrática”?
No creo que haya llevado sus preocupaciones domésticas a la ONU, ¿o sí? ¿Se refería, desde allá, a AMLO y a “El Bronco”? ¿De verdad? Porque sería como si McDonald’s o Starbucks pagaran por una campaña publicitaria en Endor, el planeta ficticio de la Guerra de las Galaxias, atraídos por los rechonchos ewoks.
Otra duda: ¿Qué es realmente populismo para Peña Nieto? Porque a juzgar por los hechos, entiendo que, en su criterio, populismo no es que alguien pague camiones y ofrezca recompensas para que asistan a uno de sus actos públicos. Populismo no es que durante tres años consecutivos le hayan llevado gente desde el Estado de México para que aplaudir y lanzar vítores durante la ceremonia del Grito. Populismo no es para él que se repartan televisiones de colores antes de una elección federal.
Y si eso no es populismo, ¿qué es realmente populismo para el Presidente de México?
Podría estar refiriéndose a los gobiernos que gastan y gastan y se endeudan y se endeudan. Pero allí, dicho con todo respeto, estaría mordiéndose la lengua porque Rodrigo Medina, Gobernador por su partido (el Revolucionario Institucional, PRI) aumentó la deuda a 100 mil millones de pesos y ahora “El Bronco” deberá enfrentarla con austeridad.
Podría estar refiriéndose a los gobiernos que buscan manipular a las clases sociales más vulnerables a base de venderles vidrios por diamantes, pero allí (otra vez dicho con todo el respeto debido) estaría mordiéndose la lengua, porque el Gobierno federal destinó 7 mil 611 millones de pesos en 2013 (datos de Fundar) en publicidad oficial, 48.8 por ciento más de lo estimado, sólo para promoverse entre los ciudadanos.
Podría estar refiriéndose a gobiernos abusivos que utilizan publicidad engañosa para simular elecciones de Estado. Pero allí tendría que voltear a ver a Chiapas, donde hasta las escuelas primarias se pintaron de verde para promocionar al partido ídem, socio del PRI y de la Presidencia.
Podría referirse a los políticos que prometen y prometen y luego no cumplen, pero también allí estaría resbalándose en su propia demagogia porque, de acuerdo con el recuento que realiza cada año SinEmbargo, el Presidente apenas rebasó (en su tercer año) el 10 por ciento de compromisos cumplidos de la totalidad de los que ofreció como candidato, y sin contar algunos que ha hecho recientemente, como los decálogos.
¿Qué es realmente populismo para el Presidente de México? Porque si no es todo lo anterior (y los ejemplos sobran y hasta aburren), entonces volvamos directamente a la definición que copié literal del diccionario de Princeton: “La doctrina política que apoya a la gente común en su lucha contra una élite privilegiada”.
Y, bueno, encontraremos que, evidentemente, eso tampoco es populismo para él, para el Presidente de México. Porque cuando escucho “élite privilegiada” pienso en “casa blanca”, “casa Malinalco”, “Vicente Fox y el fracking”, “Carlos Salinas y Reforma Energética”, “Grupo Higa y OHL”, “contratos por miles de millones”, “asignaciones directas”, etcétera.
¿Qué es, realmente, populismo para Enrique Peña Nieto? ¿A qué se refiere?
¿O estamos, acaso, frente a una nueva definición de populismo que quedará en los diccionarios de las generaciones que vienen?

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