La guerra anticrimen falló a FCH y EPN: Chabat y Buscaglia; violencia y cárteles siguen

7 Jul

  
 A pesar de que la lucha contra el tráfico de drogas en México ha sido una constante, particularmente en los últimos ocho años, lo cierto es que aún no se ha logrado desmantelar los cárteles del narcotráfico y contener la violencia criminal. Sumado a ello, uno de los problemas que cobra vigencia, es el incremento del consumo de drogas, principalmente entre los jóvenes y adolescentes mexicanos, aseguran diversos especialistas en narcotráfico.

Un especialista explica que la dinámica de la delincuencia organizada en el país ha cambiado en la última década, pues además de que ha sufrido un reacomodo y mantiene disputas por territorios para controlar el negocio de drogas, llevan otro tipo de delitos como el tráfico de armas, tráfico de personas, secuestros, extorsiones, entre otros.

La Procuraduría General de la República (PGR) tiene identificados a nueve grupos de la droga, de ellos, siete controlan 43 células criminales o pandillas. El Pacífico, Arellano Félix, La Familia Michoacana, Carrillo Fuentes, Beltrán Leyva, Los Zetas, el cártel del Golfo, Los Caballeros Templarios y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), son los nueve grupos que enfrenta el Gobierno federal a través de diversos operativos en los que incluso han sido abatidos o detenidos algunos de sus líderes.

Si bien es cierto que la llamada “guerra contra el narcotráfico”, emprendida por el entonces Presidente Felipe Calderón (2006-2012), es reconocida como un “total fracaso”, y con un saldo lamentable de unos 60 mil muertos, tampoco han sido suficientes los cambios de estrategia del Gobierno actual del Presidente Enrique Peña Nieto, dijo Jorge Chabat.

Sin menospreciar la detención de más de una veintena de capos como el narcotraficante Joaquín “el Chapo” Guzmán, detenido en febrero de 2014 y Servando Gómez, alias La Tuta”, líder del cartel de Los Caballeros Templarios, en febrero de 2015, entre otros, la realidad es que aún falta enfrentar las redes de protección y complicidad. También, contar con instituciones de seguridad y justicia eficientes.

  Es un problema estructural que no es fácil de resolver porque buena parte de ello reside en la falta de gobernabilidad en algunos estados, como en Michoacán, Tamaulipas, Guerrero, Jalisco, entre otros, y donde están más fuertes los cárteles de la droga, dijo a Xinhua Jorge Chabat, experto en seguridad y narcotráfico del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) de México.

“Por lo que le ha tocado a Peña Nieto es un poco lidiar con un problema que se gestó durante varias décadas que de alguna manera los gobiernos anteriores, sobre todo los del ahora gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI), lo dejaron crecer y que pensaron no habría consecuencias (…) ahora se tienen que enfrentar con instituciones muy débiles, corrompidas e ineficientes”, consideró.

Además, de que “no se atacan las redes de complicidad y protección que tenían estos criminales, y que muchas veces están conformados por políticos, autoridades locales o federales”, lamentó.

Mientras eso no ocurra, ahondó, permite que otros grupos criminales o capos sustituyan a los anteriores porque está el terreno propicio para ello.

“El tejido institucional es muy débil; entonces, atrapan a unos pero no van sobre los políticos que protegían a los criminales y esto es un historia que no acaba”, apuntó.

Los nueve grupos criminales identificados están presentes en 23 estados, de las cuales, Guerrero (sur de México) es la entidad con más presencia de cárteles, con cuatro, seguido de Baja California y Chihuahua (norte del país), con tres agrupaciones cada uno.

El cártel del Pacífico tiene ocho subgrupos: Gente Nueva (Chihuahua y Sinaloa), Los Cabrera (Durango y Chihuahua), La Barredora (Guerrero), identifica una célula criminal con el nombre del Cártel del Poniente (con actividad en Durango y Coahuila), un grupo ubicado como El Aquiles (BC), otro como El Tigre (BC), Los Artistas Asesinos o AA y Los Mexicles (Chihuahua).

En la organización de los Arellano Félix operan tres grupos criminales: Los Chan, El Jorquera y El Kieto, con arraigo en el estado de Baja California.

La Familia Michoacana, todavía opera junto con sus brazos Guerreros Unidos y la llamada La Empresa en Morelos, Guerrero y Estado de México. En tanto que los Carrillo Fuentes cuentan con dos subgrupos: La Línea y Los Aztecas, ambos con actividad criminal en Chihuahua.

Las operaciones de los Beltrán Leyva se concentran en Sinaloa, Sonora, Guerrero, Sonora, Aguascalientes y Baja California Sur, a través de Los Mazatlecos, El 2 mil, Los Granados, Los Rojos, La Oficina, Los Ardillos y el cártel Independiente de Acapulco.

De acuerdo con las autoridades, Los Zetas están identificados en Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, Guanajuato, Tabasco y Quintana Roo, con Sangre Zeta, Grupo Operativo Zeta, Comando Zetas, El Círculo, El Extranjero, Unidad Zeta, Néctar Lima, Grupo Delta Zeta y Fuerzas Especiales Zeta.

Por lo que hace al cártel del Golfo operan en Tamaulipas y Quintana Roo con Los Metros, Rojos, Grupo Lacoste, Grupo Dragones, Grupo Bravo, Grupo Pumas, Grupo de Apoyo Ceros, M3, Los Fresitas, Los Sierra, Los Pantera, Ciclones y Los Pelones.

En tanto que los Caballeros Templarios, debilitado tras el abatimiento de su líder máximo Nazario Moreno, El Chayo, y la captura de su sucesor, Servando Gómez “La Tuta”, aún se encuentra presente en ocho estados, así como Ciudad de México, al igual que cártel de Jalisco Nueva Generación, y que operan sin pandillas vinculadas con su organización.

Para Edgardo Buscaglia, experto en temas de narcotráfico, criminología y asesor de las Naciones Unidas, los operativos del gobierno federal en contra de los cárteles “no conducen a su desmantelamiento”, y prueba de ello, dijo, es que aún siguen.

“Es una gran simulación”, reconoció en declaraciones a Xinhua en su última visita a México en mayo pasado y quien aseguró que el Cártel de Jalisco Nueva Generación, la más consolidada actualmente en el país, “se sigue expandiendo”.

De acuerdo con las autoridades, este último cártel, que además de mantener una intensa batalla con las policías federales y estatales, en cinco años desplazó a Los Caballeros Templarios en el control del sur de Michoacán y desalojó a Los Zetas del norte de Jalisco y de una parte de su territorio en el vecino estado de zacatecas.

Para los expertos como Raúl Benítez, académico de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), mientras se enfrenta a estos grupos criminales, surgen otros.

No obstante, asegura que dentro de este difícil panorama, Peña Nieto ha logrado disminuir en un 20 por ciento los homicidios y aún falta hacer un balance a menos de tres años de su Gobierno.

Este viernes, se celebra el Día Internacional de la lucha contra el uso indebido y el tráfico ilícito de drogas, cuyo objetivo es crear una sociedad internacional en la que no se usen indebidamente las drogas, especialmente en los jóvenes.

Aunque para los expertos consultados por Xinhua, será un día del cuál no hay nada que celebrar en México debido a que su lucha contra el tráfico ilícito de drogas no ha sido suficiente, reconocieron que aunque se ha registrado en los últimos años un incremento en el consumo de drogas ilícitas, no registra cifras alarmantes.

Las muertes directamente atribuidas al abuso de drogas ilícitas en México son menos de una décima parte de las producidas por VIH, y una vigésima parte de las atribuidas a obesidad o sobrepeso, mientras que las muertes directamente atribuidas al abuso de drogas ilícitas fue una quinta parte de las atribuidas a drogas lícitas como el alcohol o el tabaco.

La Encuesta Nacional de Adicciones (ENA) de 2011 indica que alrededor del 1,8 por ciento de la población en México consumió alguna droga en el último año, el indicador de prevalencia anual o incluso de consumo “alguna vez en la vida” no revela un problema de salud.

Dentro de las drogas ilícitas más consumidas en este país, se encuentran la mariguana, seguido por las metanfetaminas y cocaína.

En enero pasado se presentó el Programa de Prevención y Atención de las Adicciones con el que se busca hacer un frente común que permita revertir la tendencia creciente de mayores adicciones entre la población, especialmente la que es más vulnerable: los adolescentes y los niños.

Se calcula que cada año 210 millones de personas consumen drogas ilícitas y de ellas, mueren 200 mil. El consumo y el tráfico de drogas constituyen una amenaza no sólo para la salud, sino también para la estabilidad global y el desarrollo socioeconómico en todo el mundo, de acuerdo con un informe de Naciones Unidas.

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