Vida y muerte en una urna

9 Jun

La guerra electoral que tendrá lugar este domingo ya está decidida: de acuerdo a los sondeos, el PRI y sus aliados conseguirán la mitad o un poco más de los escaños de la Cámara de diputados; es decir, algo similar a lo que actualmente poseen. Quizá mejoren, incluso. Así que las elecciones intermedias no serán un plebiscito sobre el gobierno de Peña Nieto. El partido del Presidente no lo ha hecho bien, pero la oposición lo ha hecho igual o peor. No obstante, aunque la guerra esté decidida, hoy tendrán lugar varias batallas dramáticas a lo largo del territorio. Estas, por ejemplo:

El Bronco. Si Jaime Rodríguez, el candidato ciudadano gana la gubernatura de Nuevo León habrá un hito histórico. No se si será un buen gobernador o no, pero por lo pronto habrá quebrado el esquema de los partidos y trasmitido un mensaje brutal a sus dirigencias: “podemos ganar a pesar de ustedes, por encima de ustedes”. El hecho de que se trate de la joya de la corona de estas elecciones, el estado más importante en disputa, otorga al hecho una significancia aun mayor.

Morena vs. Partido Verde. Son los primeros comicios en los que participa la organización de Andrés Manuel López Obrador. En las últimas elecciones el Partido Verde logró instalarse como la cuarta organización política; pero los sondeos indican que esta posición será muy disputada por estas dos organizaciones. Para Morena sería un logro mayúsculo conquistar tal posición en su primera contienda. Por lo demás, las dos fuerzas enfrentan su propio desafío. El PVEM ha apostado por incurrir en todo tipo de irregularidades bajo la lógica de que el pago de cualquier multa o daño a su reputación valen la pena a cambio de impulsar su marca y conquistar uno o dos puntos porcentuales adicionales. En 2012 superó el 5% de los votos y logró colocar a 34 diputados en la Cámara, un número decisivo para otorgarle al PRI la mayoría en los debates polémicos. Si logra una votación entre 7 y 8%, habrá demostrado que sus malas artes le habrían permitido salirse con la suya. Pésima señal. Por su parte, Morena trae una disputa “personal” con el PRD. La intención de AMLO es presentarse a las elecciones del 2018 como la principal fuerza política de izquierda. Es demasiado pronto para que pueda superar a su rival en estas primeras elecciones, pero la diferencia en puntos será un fuerte indicador de cuan realistas o no son esas pretensiones. Morena aspira a 9 o 10%, por 12 del PRD. ¿Podrá?
La batalla por el DF. Durante quince años el PRD ha logrado imponerse en las distintas instancias del gobierno de la Ciudad de manera indisputada (Jefatura de Gobierno, Delegaciones y Asamblea). Morena y en menor medida PRI y PAN romperán este monopolio a partir del domingo. Los partidarios de El Peje están en condiciones de llevarse al menos un par de las 16 delegaciones (las muy codiciadas Iztapalapa y Cuauhtémoc, y quizá alguna más). Los otros dos partidos podrían arrebatar algunas otras. Aún más lesivo para el PRD será el hecho de perder el control de la Asamblea, la instancia equivalente al congreso local. Todo indica que Morena conquistará los suficientes escaños para obligar a Mancera a negociar sus presupuestos y proyectos de ley a partir de ahora.
Vida o muerte de los pequeños. La nueva legislación exige un mínimo de 3 por ciento de la votación para que un partido siga existiendo. Este domingo será mortal para algunas organizaciones. Movimiento Ciudadano y el Panal, todo indica, podrán superarlo, pero se las verán negras el PT, Encuentro Social y Partido Humanista.
Gubernaturas en la balanza. Además de Nuevo León, hay por lo menos tres comicios estatales que cierran en condiciones dramáticas, según los sondeos. El PRI aventaja al PAN en San Luis Potosí, pero con escaso margen de error. En Michoacán la elección parecería dividida en tercios entre los tres grandes partidos, con una ligerísima ventaja para Silvano Aureoles del PRD. En Querétaro el PAN aventaja por una nariz a la coalición que apoya al candidato priista. Y en Sonora, salvo alguna sorpresa, se impondría el candidato del PAN luego de que la priista Claudia Pavlovich perdiera la delantera que llevaba, debido a escándalos de corrupción y abuso.
Si a los tensiones anteriores añadimos el interés por conocer el porcentaje de votos nulos al que han apostado algunos ciudadanos (5% hace seis años) o el resultado del boicot que la CNTE realiza en Oaxaca y Guerrero, hay bastantes razones para afrontar la jornada con una buena dosis de expectativas y una bolsa de palomitas. Estas elecciones intermedias son frustrantes por muchas razones, pero no anodinas.
Por Jorge Zepeda Patterson 

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