Patente de corso para Peña Nieto

15 Abr

El blindaje para Enrique Peña Nieto está servido. El señor de Los Pinos podrá cometer todo tipo de abusos y excesos y nada le pasará. La maquinaria del PRI se ha encargado de darle una auténtica patente de corso para protegerlo de cualquier investigación o un eventual reclamo judicial.

La impunidad, ese mal endémico de México, seguirá siendo la gran asignatura y todo indica que el actual gobierno no está por la labor para terminar con el cáncer de la corrupción. Con absoluto cinismo, la administración peñista se ha encargado de envolver al Ejecutivo en el fuero, una especie de patente de corso por encima de la ley que confiere todo tipo de privilegios al señor que se sienta en la Silla del Águila.

El recién creado Sistema Nacional Anticorrupción nace con un defecto congénito: no podrá procesar al “Señor Presidente”. Todos los funcionarios y ciudadanos en general estarán sujetos al mismo, excepto él.

A los señores diputados se les olvidó modificar el artículo 108 o más bien, fue una decisión tomada con antelación y con toda la intención, algo que se demuestra con una votación de casi carro completo: 409 votos, tres abstenciones y 24 en contra.

¿Quién dijo que el presidencialismo había terminado en México? Aquí está otra prueba de que vivimos en un bajo preocupantes tintes autoritarios. En cualquier democracia avanzada, los fueros son cosas del pasado, pero claro, vivimos en este país, cuyo edificio democrático aún es débil y no parece tener cimientos basados en la legalidad ni el estado de derecho.

Lo que si tiene este sistema, es la simulación. Para eso son buenos los señores diputados y senadores, los funcionarios en general. Entre todos han creado un sistema de simulación ajustado precisamente para que gobernadores, alcaldes y todo funcionario, sigan robando a manos llenas.

¿Cuántos gobernadores mexicanos procesados por corrupción conoce usted? Los escandalosos casos de Tomás Yarrington, Humberto Moreira, Fidel Herrera, Andrés Granier, Arturo Montiel, Ulises Ruiz, Mario Marín… y un largo etcétera, han quedado para la ignominiosa memoria de una clase política generalmente sucia e intocable. La política está desprestigiada. Y no es para menos. Ser político en México es sinónimo de ser corrupto e impune.

Y sus Señorías siguen perpetuando estas características. Para empezar el Sistema Nacional Anticorrupción lo integran funcionarios que de hecho ya se dedicaban supuestamente a combatir la corrupción. Este órgano esta compuesto por los titulares de la Auditoria Superior de la Federación, Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción, Instituto Federal de Acceso a la Información, Secretaría de la Función Pública del Gobierno Federal, del Consejo de la Judicatura Federal del Poder Judicial, Tribunal Federal de Justicia Administrativa y un representante del Comité de Participación Ciudadana.

¿Cómo es posible que teniendo tantos funcionarios e instituciones encargadas de prevenir y sancionar la corrupción, este delito siga siendo un verdadero cáncer que carcome los cimientos de todo el sistema político mexicano?

Es evidente que a pesar de los millones de pesos de presupuesto destinado a estas dependencias y a los súper sueldos de quienes las componen, algo no está funcionando, algo huele a podrido. Y en lugar de romper esta inercia, el Congreso de los Diputados aprueba más bien un Sistema de Simulación contra la Corrupción.

Esto, aunado al patético espectáculo dado por Peña Nieto y su paladín Virgilio Andrade Martínez secretario de la Función Pública quien supuestamente investigará el origen de las casas construidas por la próspera constructora Higa en las Lomas e Ixtapan de la Sal, propiedades sospechosas de Peña Nieto y la del Secretario de Hacienda, Luis Videgaray en Malinalco, igualmente sospechosa. Claro, lo “investigará” para decirnos simplemente que todo está conforme a derecho.

La simulación para proporcionarle la patente de corso al presidente llega hasta la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) donde han colocado estratégicamente a los priístas, el último, el señor Eduardo Medina Mora.

Y por si fuera poco, Peña Nieto ha cubierto su completo blindaje con la nueva Procuradora de Justicia de la Nación, la señora Arely Gómez, integrante de la telebancada, vinculada directamente a Televisa. Con semejante enorme patente de corso entregado al monarca en turno y a su corte de mancebos, ¿qué justicia imparcial podemos esperar los simples mortales?

Por Sanjuana Martínez 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: