AYOTZINAPA: 11 IMÁGENES SIMBÓLICAS, CURADAS POR PEDRO VALTIERRA

31 Mar

“¿Cómo pudieron llevarse a 43?”, se pregunta el laureado fotógrafo mexicano Pedro Valtierra. El mismo Director de la agencia Cuartoscuro responde que “lo más terrible”, ahora que se han cumplido seis meses de su desaparición, no es que se los hayan llevado “sino que las autoridades no puedan decirnos dónde están. Eso es más grave”.

El caso, dice, se compara con Chile, con Argentina, “esa crueldad de que te roben los hijos y luego te los vendan. Sobre Ayotzinapa, los desaparecen y a seis meses nadie los puede encontrar. Es una crueldad inmensa que uno entiende porque ha vivido cosas, pero no justificas. No hay que olvidarnos de ellos, nunca”.

SinEmbargo solicitó a Valtierra que eligiera las 10 mejores fotografías de Cuartoscuro sobre la tragedia de Ayotzinapa. Él, bondadoso, nos envió 11. Y, además, nos convidó una charla sobre la responsabilidad de los reporteros y fotógrafos de informar al país sobre su realidad, por dolorosa y cruel que ésta sea.

 

Uno de los reporteros gráficos que ha trascendido la barrera de la cortina de nopal, para tratar escenarios internacionales, gracias a su esfuerzo y su manera de fotografiar. 

El legendario reportero gráfico Pedro Valtierra (Fresnillo, Zacatecas, 1955) fundó la agencia Cuartoscuro en 1986. Desde entonces, la tarea por retratar la realidad nacional ha sido constante e inclaudicable.

Cuando se cumplen seis meses de aquella fatídica noche del 26 de septiembre de 2014, cuando México se quedó sin los 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa, en Iguala, Guerrero.

Si en los ’90 el Subcomandante Marcos al mando del Ejército Zapatista de Liberación Nacional puso en el mapa y la agenda internacionales a Chiapas, los mártires de Iguala nos enseñaron a pronunciar el nombre de su comunidad y honrar su memoria por un crimen tan inexplicable como doloroso.

Para conmemorar, precisamente, la lucha por los estudiantes de Guerrero, extensiva a todos los desaparecidos de este país que se empecina casi a diario en contar una historia de terror, le pedimos a Pedro Valtierra que eligiera las 10 mejores fotografías de su agencia Cuartoscuro, en torno a la tragedia de Ayotzinapa.

Como él es él, nos mandó 11 y en entrevista exclusiva con SinEmbargo, admite que la cobertura de este hecho ignominioso ha sido una de las más difíciles que le ha tocado llevar a cabo a lo largo de toda su carrera.

–Desde su punto de vista de reportero gráfico que ha visto ya muchas cosas, ¿cómo ha vivido la tragedia de los 43?

–Es algo doloroso, algo muy triste, de las cosas más tristes que me ha tocado leer, porque no he tomado fotos como hubiera querido del tema. Después de Acteal y del ’68, este es uno de los hechos más impactantes de nuestra historia.

–¿Quedó conforme con el trabajo de sus reporteros?

–No. Ha faltado la foto que sintetice el dolor de la gente, algo que nos transmita el dolor tan fuerte, que es esa la tarea del periodismo. No estoy satisfecho.

–¿Qué foto hubiera esperado?

–Algún rostro fuerte de los que estuvieron cerca de los reclamos, de las protestas.

–De las fotos que usted eligió para nosotros, ¿cuál es la que más le impresiona?

–Bueno, la del rostro de los jóvenes (autoría de Diego Simón Sánchez), la del Zócalo con la leyenda “Los mató el Estado” (autoría de Adolfo Vladimir), esas, básicamente.

–René Delgado nos decía en una entrevista reciente que no alcanza la mano del reportero para cubrir una realidad tan vertiginosa

–No nos va alcanzar el tiempo, hay que hacer lo que se pueda. Nuestra obligación es dar con la mayor seriedad y honestidad cobertura tanto escrita como fotográfica de todos los temas. En efecto, hay mucho que hacer, no nos damos abasto. Donde podamos estar, tenemos que ser lo más riguroso como profesionales y lo más honestos como periodistas. De pronto hay gente que dicen que no leamos los periódicos porque no hay buenas noticias, lo cual es una aberración. Los periodistas no pueden esconder las realidades. Puras malas noticias nos han traído quienes nos han gobernado, no han construido un país que dé buenas noticias y el periodismo no se hizo para contar las cosas bonitas del mundo.

–En este mar de malas noticias, ¿su mirada es optimista?

–Nada de optimismo, al contrario. De preocupación, ¿no? De angustia por lo que viene. Las cosas se van a complicar y vamos a ver cosas peores. El país no está bien, al país lo olvidaron aquellos que nos ofrecieron bienestar. Los jóvenes no tienen perspectivas, la televisión nos dice que para ser felices tenemos que consumir, comprar y tomar buenos whiskys. Olvidamos al país, estamos viviendo las consecuencias de ese olvido oprobioso para la sociedad. No estoy dramatizando ni diciendo cosas que no son. La percepción de la calle y del campo que recorremos a diario dicen que las cosas no van a mejorar. Todos nos escudamos y le echamos la culpa al que se fue, tapamos un hoyito y no resolvemos nada. Urge poner un alto.

–Pedro, ¿siente en este contexto que el periodista cumple una función social además de la noticiosa para la que está hecho?

–Sí, claro, la función social del reportero y del fotógrafo es muy importante. De este trabajo se nutren los analistas, los conductores de noticias. Es una función social indispensable. Lo que contamos sirve para que no se repita, para tomar conciencia de lo que pasa. Creo en los reporteros y en los fotógrafos, son la parte más importante del periodismo y también la más débil, porque son los que ponen los muertos.

–¿Hace alguna diferencia entre la violencia y la crueldad? ¿Qué pasa por la cabeza de quien manda a desaparecer a 43 estudiantes?

–Eso no lo entiendo. Es decir, lo entiendo, pero no me lo explico. No me entra en la cabeza. ¿Cómo pudieron llevarse a 43? Y lo más grave de todo, que eso es lo terrible, no es que se los hayan llevado, sino que las autoridades no puedan decirnos dónde están. Eso es más grave. Esto lo he comparado con Chile, con Argentina, esa crueldad de que te roben los hijos y luego te los vendan. Sobre Ayotzinapa, los desaparecen y a seis meses nadie los puede encontrar. Es una crueldad inmensa que uno entiende porque ha vivido cosas, pero no justificas. No hay que olvidarnos de ellos, nunca.

–Su tierra está cada vez más caliente, ¿cómo se siente un hombre de Zacatecas hoy?

–Uy, las cosas en Zacatecas están muy mal. Hay mucha violencia, los jóvenes toman la opción del crimen, a pesar de los discursos no se previene la delincuencia. Vivo con tristeza y dolor lo que pasa en mi tierra. Hago lo que puedo y enseño la foto, armo exposiciones. Tienes la obligación de trabajar para poder enderezar un poco las cosas. Todos tenemos que ponernos a trabajar para mejorar esto.

–Esa paradoja que plantea México, lugares tan bellos como Zacatecas, sumergidos en la violencia

–Es la gran contradicción mexicana. Ese cielo tan hermoso y poético de Zacatecas, que inspira la reflexión y el goce, a la gloria terrenal, puesto que no creo en la gloria celestial…pero no nos tenemos que quejar, hay que resolverlo. Por eso hacen falta las buenas notas, las buenas fotos, es urgente que en México haya más medios que cuenten lo que realmente está pasando. La sociedad demanda una prensa mucho más responsable tanto en lo social como en lo político.

–Siempre hay pica entre los reporteros y los fotógrafos, pero usted habla por ambos oficios…

–Es que yo quería ser reportero antes que fotógrafo. Les ayudaba a mis compañeros en los viajes y en algún momento escribía, pero me costaba mucho trabajo. Estuve en Haití cubriendo la salida de Duvalier y era terrible, no podía hacer la nota y las fotos al mismo tiempo. Había solo cinco teléfonos y una cola de 500 periodistas esperando. Así que me hice fotógrafo de prensa, fotorreportero y pienso que no hay diferencia con el redactor que hace la nota. Y la verdad, admiro a los reporteros. He trabajado con muchos de los más famosos, así que no le digo los nombres para que no se asuste, y he trabajado muy bien con ellos, los quiero mucho y para mí son la parte esencial de la estructura de un periódico.

–Así que nos vamos a tener que llevar mejor…

–Sí, yo la pensaba a invitar a tomar un café acá a la redacción de Cuartoscuro (risas).

–¿Cómo es un día suyo, se cansa después de tantos años?

–No, no me canso. A la mañana leo los periódicos, sigo a algunos articulistas, platico con la gente, ando buscando datos, información. Ahora trato de leer más, que es una tarea que había abandonado. Trato de hacer ejercicios porque a mis años hay que cuidarse… ese es un día normal para mí.     

 

 

 

 

   

  

 

  

  

  

  

   

  

   

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