EL ARCHIPIÉLAGO NUBLADO DEL CALDERONISMO

5 Feb

Felipe Calderón Hinojosa, dicen sus críticos, emuló al PRI en muchas cosas: se sentó con los corruptos, como Elba Esther Gordillo, en su ambición por los votos; impulsó a su familia y a sus amigos sólo porque le garantizaban control. Puso un pie sobre su partido, el PAN, y lo volvió “una secretaría de Estado más”. Pero se fue fue quedando solo.

Hoy, dicen los analistas y los mismos panistas, sueña con el regreso. Usa a Margarita Zavala como ariete y a sus incondicionales. Pero no tiene los votos ni en el Comité Ejecutivo Nacional ni en las calles. No los tiene, y no los tuvo: de 2006 a 2012, Acción Nacional fue de derrota en derrota, como lo demuestran las estadísticas. Eso le fue mermando campos de acción porque un partido, el que sea, vive de votos.

Y luego está el tema de su carácter o, diría Juan Molinar, su conducta. Muchos coinciden en que el maltrato como forma de imponerse lo fue aislando, aislando, hasta convertir lo que alguna vez fue el calderonismo en un archipiélago con nubes negras encima…

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“Margarita [Zavala] nunca va a ser candidata a la Presidencia, ni Presidenta. ¿Y sabes por qué? Porque Felipe [Calderón, su esposo] no la dejaría jamás. Es profundamente misógino. Checa su gobierno: ¿cuáles mujeres? Fue un sexenio borrado para las mujeres”, dice una panista con 20 años en el primer círculo del Partido Acción Nacional (PAN).

Una segunda fuente –ambas exigieron no hacer públicos sus nombres– agrega que el “calderonismo”, como se identificó al grupo de amigos y leales al ex Presidente mexicano, quedó en un mito.

“Si hubo algo llamado así, calderonismo, hoy es nada. Se traicionan entre ellos. No generan votos, entonces tienen un desmedido interés por ganar espacios sólo haciendo política; o grilla, mejor dicho. Quieren poder para mantenerse dentro del presupuesto. Porque si sumas, su poder es nulo, ya sea personal y en equipo. Dentro del Consejo, por ejemplo, tienen dos votos: el de Margarita y el del mismo Calderón. Y nada más”.

Calderón, agrega esa segunda fuente, “está pagando muy pronto su menosprecio a los demás, su ira, su grosería”.

–Pero Margarita tiene votos. No se le ve mal entre los panistas.

–Eso le servirá a Margarita para canjearlo por algo. No le alcanza para más. No les alcanza para más.

–¿Tanto así?

–Mira: los supuestos “calderonistas puros” son puros chantajistas. Ernesto Cordero podrá sonreírle en cámaras a Margarita y salir en Milenio Televisión a defenderla supuestamente, pero él mismo ya tiene su grupo y ejerce de acuerdo con sus intereses.

Otros coinciden en la misma tesis, aunque no todos.

A la luz la carta a Calderón que Juan Francisco Molinar Horcasitas hizo pública hace unos días –en donde lo califica de fracasado e iracundo–, una tercera fuente dentro del PAN dice:

“No es para tanto. Mira, si a hechos nos vamos, si nos salimos de la pasión y nos vamos a los hechos, Calderón le hizo más bien a México que lo que ya no pudo hacer Enrique Peña Nieto a pesar de todo el dinero que dedica a comprar de medios. Allí está la economía, por ejemplo, ¿qué pero le pones? Podrán decir lo que quieran pero allí están los resultados. En términos de corrupción, es cierto que muchos panistas se vieron con las uñas muy largas y que se metieron a pocos corruptos a prisión, pero, oye, frente a lo que estamos viendo de Videgaray, de Angélica [Rivera], de la casa Higa o ‘casa blanca’, honestamente el gobierno el gobierno de Calderón hizo más por los mexicanos que muchos otros. Los hechos, hay que irse a los hechos”.

–Pero la guerra…

–Bueno, sí, eso.

–Y la división del PAN, atribuida a su mal carácter, a su intento de controlar…

–Algo hay de eso. Pero así es él. Eso le ha ayudado a sobrevivir en esta vida, y él mismo lo reconoce así.

Molinar Hoscasitas, en su carta:

“Lamentablemente, Felipe Calderón anuncia que la más reciente andanada no será la última. Era de preverse, pues sigue su patrón de conducta: controlar las organizaciones a las que él pertenece ‘está en su naturaleza’. Usar malas formas es su costumbre. Alguien me explicaba su conducta diciendo que actúa así porque es un hombre de carácter muy fuerte. Contesté que no, que es un hombre de temperamento muy fuerte, y que le falta carácter para templar su temperamento. Por eso, a pesar de su enorme talento, sucede lo que con gran lucidez anticipó Carlos Castillo, en una conocida carta: el creciente aislamiento al que la personalidad de Calderón lo conduciría”.

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El aparente fracaso de los principales cuadros del calderonismo para controlar al partido albiazul, dicen los analistas, puede medirse. La mayoría de los que pertenecieron al círculo rojo del entonces Presidente están acomodados en despachos privados, defenestrados por escándalos de corrupción y frivolidad o colocados en los reductos que le quedan al PAN en el Poder Legislativo o en su estructura burocrática.

Eduardo Bueno León, académico del Departamento de Ciencias Sociales y Políticas de la Universidad Iberoamericana (UIA), considera que el poder de Calderón sobre Acción Nacional se está diluyendo. “Sí existe el calderonismo pero está para abajo, es una corriente que ha ido perdiendo espacios y los sigue perdiendo”.

El especialista dice que el poder de Calderón controla un archipiélago de áreas de gobiernos estatales que ya no son relevantes para la lucha interna por el PAN. “Pero aparte de eso el calderonismo ha perdido poder de veto. Lo cual evidencia hasta qué punto el sector que controla al partido está tratando por todos los medios de buscar su propio perfil, de buscar su propia autonomía pensando también en las elecciones del 2018”, explica.

En su momento, dicen otros, Calderón manejó de manera muy dura a Acción Nacional. Colocó incondicionales, cerró espacios a militantes panistas de larga trayectoria.

“El Partido Acción Nacional es un partido en donde hay influencia de algunos militantes que tienen trayectoria. Recordemos que Felipe Calderón fue presidente del partido, ha sido uno de los congresistas más destacados en la historia de Acción Nacional, junto a otras grandes figuras históricas de ese partido”, indica el maestro Antonio Elvira de la Torre, profesor investigador del Departamento de Estudios Políticos de la Universidad de Guadalajara (UdG).

El michoacano intenta establecer una especie de maximato en el PAN y eso generó muchos resentimientos. A diferencia de Vicente Fox en su momento, quien hasta cierto punto se puso al margen del partido tras ganar la elección del 2000, Calderón, formado en las estructuras internas panistas pelea el liderato del blanquiazul.

No obstante, la derrota electoral del 2012, junto con el autoexilio de Calderón a Estados Unidos, reconfiguraron el panorama.

“Déjeme decirle: usted está ausente dos años y pega mucho en un partido. El partido es de todos los días. Quien conozca un partido político sabe que el trabajo es de todos los días”, afirma el Diputado José Isabel Trejo, entonces coordinador panista en San Lázaro, respecto a Calderón y a su esposa Margarita Zavala.

“Honestamente no veo que Gustavo Madero vaya para abajo. Tampoco veo a Felipe Calderón como que está recuperando al PAN de nuevo, lo que observo es que hay un partido panista que tiene una dinámica de oposición leal al gobierno del PRI y un Felipe Calderón y su gente que verían con muchísimo agrado el surgimiento de una segunda opción de partido, en el cual puedan refuncionalizar sus aparatos desplazados”, explicó Eduardo Bueno León, académico de la Ibero.

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EL CALDERONISMO
El calderonismo es una corriente que se formó en el PAN que cobró fuerza en el momento en que Felipe Calderón Hinojosa era Presidente de México. No tiene una fecha exacta de nacimiento ni está conformada a lo largo de los años por los mismos integrantes por lo que los académicos no lo consideran un movimiento ideológico como tal.

No se compone de un grupo monolítico, sino que es más parecido a un grupo de personalidades panistas y neo panistas que cobraron fuerza durante el sexenio pasado por tenían una visión partidista similar e intereses políticos comunes.

“No es un grupo invariable inmutable monolítico, es una agrupación de personas que durante algún tiempo generaron una lógica de funcionamiento coordinado y colectivo con base en intereses partidistas y que hoy ya no se refleja, porque los incentivos para la coordinación de esos grupos ya no se dan, ya no están los mismos intereses”, afirmó Antonio Elvira de la Torre, profesor investigador de la Universidad de Guadalajara.

Varios de ellos vivieron momentos de gloria durante el sexenio pasado, pero a partir del desastroso resultado electoral del año 2012, hoy buscan aferrarse a puestos políticos que les permitan mantenerse con vida en la escena pública.

Durante su mandato presidencial Calderón se allegó de un grupo de funcionarios que habían trabajado con él en el Partido Acción Nacional en distintos ámbitos, en la vida pública, otra serie de funcionarios que no habían estado en Acción Nacional pero que habían compartido cargos en la Cámara de Diputados.

El michoacano fue coordinador del grupo parlamentario del PAN en la LVIII Legislatura del año 2000 al 20003, con 206 legisladores bajo su control. Entre estos diputados federales, se conformó un grupo de personajes que posteriormente formarían el selecto círculo rojo del Presidente Felipe Calderón.

Juan Camilo Muriño, Diputado plurinominal por Campeche, quien posteriormente sería secretario de Gobernación y hombre de toda la confianza de Calderón. José Francisco Blake Mora, Diputado electo por Baja California, que sería designado secretario de Gobernación. O César Nava Vázquez, Diputado plurinominal que fungió como subcoordinador de Proceso Legislativo de la bancada. Posteriormente Nava sería designado presidente nacional del PAN por presión de Calderón.

EL CONTROL DEL PAN
El calderonismo hoy vive momentos aciagos aunque en el pasado no tuvo problemas para colocar a personajes clave en sitios estratégicos del partido.

Así fue en diciembre de 2007 cuando Felipe Calderón por fin pudo librarse de Manuel Espino en la dirigencia nacional del PAN y logró colocar en su lugar a Germán Martínez Cázares, quien se había desempeñado desde el inicio del sexenio como secretario de la Función Pública.

Martínez Cázares es oriundo de Quiroga, Michoacán, misma entidad donde nació Calderón. Ha sido dos veces diputado federal, y en su segundo periodo del 2003 al 2006 se desempeñó como coordinador parlamentario adjunto.

En las elecciones federales intermedias de 2009 el resultado electoral no fue el esperado para Acción Nacional. A decir de los propios militantes panistas el resultado fue desastroso, de hecho se le considera un retroceso en términos de la elección del 2006.

En ese momento surgen voces de reclamo de la militancia panistas y de sus estructuras en los estados, por lo que Germán Martínez Cázares es orillado a solicitar licencia al cargo.

En su lugar llegó otro incondicional del Presidente Calderón, el también michoacano César Nava Vázquez.

Nava fue vocero de la campaña presidencial de Felipe Calderón en el 2006. Al darse a conocer el cuestionado triunfo electoral fue designado secretario particular del presidente electo y Calderón lo confirmó como su secretario particular al inicio del sexenio.

El 8 de agosto entró al relevo en la dirigencia nacional panista tras la renuncia de Martínez Cázarez.

Nava fue electo diputado federal para el periodo 2009-2012 en la misma legislatura que Josefina Vázquez Mota fungió como coordinadora parlamentaria, cargo que se vio obligado a desempeñar a la par de su nombramiento como presidente nacional panista.

En marzo de 2010 su falta de oficio político y el nulo cabildeo con la bancada del PRI, propició que el pleno de la Cámara de Diputados aprobara su solicitud de licencia como legislador federal para concentrarse en su cargo partidista, a fin de enfrentar los 14 procesos electorales en puerta, en los procesos electorales estatales de ese año.

César Nava impulsó alianzas electorales entre el partido albiazul y el PRD, en una alianza que académicos y especialistas calificaron como “contra natura” pues unía a la derecha y a la izquierda política de México para enfrentar al PRI en cinco estados de los 14 que tuvieron elecciones este año.

Lograron ganar en Durango, Puebla y Zacatecas. El triunfo más sonado fue el del Gobernador Gabino Cué en Oaxaca, la cual fue celebrada con bombo y platillo por Nava como presidente del PAN y por Jesús Ortega, presidente del PRD.

“A César Nava le toca encarar una serie de procesos internos que son muy fuertes en el PAN y que trae como consecuencia hasta este último cambio de estatutos que se da en 2013-2014, pero al final del día es un proceso que va durando dos o tres años”, afirmó el maestro Antonio Elvira de la Torre, profesor investigador del Departamento de Estudios Políticos de la Universidad de Guadalajara (UdG).

En la práctica el triunfo no representó ningún éxito para el PAN en una entidad en donde históricamente es nula la presencia del blanquiazul. Por lo que los panistas impulsaron la renovación de la dirigencia en ese mismo 2010, en una elección en donde resultó electo el entonces Senador Gustavo Madero Muñoz.

Madero inmediatamente reordeno la casa y sacó prácticamente todo rastro calderonista del Comité Ejecutivo Nacional.

“Del año 2000 a año 2012 fuimos partido en el gobierno, tuvimos buenos gobiernos; sin embargo, no alcanzaron a satisfacer las expectativas de la población y fuimos perdiendo respaldo popular y también, consecuentemente, perdiendo elecciones de manera consuetudinaria”, afirmó Madero en su mensaje para anunciar su regreso como líder partidista, tras obtener la diputación federal plurinominal a partir de septiembre de este año.

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EL DECLIVE DEL CALDERONISMO
A los calderonistas les tomó sólo seis años llevar al PAN de ser la primera fuerza política del país en el 2006 para llevarlo a perder 106 legisladores en el Congreso y llegar a ser la tercera fuerza política por el número de votos obtenidos durante la elección presidencial del 2012.

Tras una contienda sumamente cerrada en el proceso electoral presidencial del 2006, el PAN salvó la cara del polémico triunfo de Felipe Calderón Hinojosa sobre Andrés Manuel López Obrador con sus triunfos mayoritarios en ambas cámaras del Congreso de la Unión.

En la LX Legislatura, que inició labores el primero de septiembre de 2006, El PAN tenía 258 diputados y senadores. Pese a lo cerrado de la contienda presidencial el electorado le dio la mayoría simple al partido albiazul.

Seis años después el número de legisladores se redujo drásticamente para un total de 152 diputados y senadores.

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Pese al histórico número de legisladores en San Lázaro y Xicotencatl en 2006, Calderón fue incapaz de sacar adelante las reformas estructurales que planteó su Gobierno: la principal de ellas fue la ambiciosa reforma energética que fue reducida por la oposición conformada por priistas y perredistas en 2008.

Calderón tampoco pudo sacudirse de encima la feroz oposición lopezobradorista en el Congreso, que criticó y rechazó cada propuesta e iniciativa enviada desde Los Pinos.

Prácticamente desde el primer día de la LXI Legislatura en 2009, el entonces Diputado federal Gerardo Fernández Noroña llamó “usurpador”, “ratero”, “ladrón”, “cínico” a Felipe Calderón Hinojosa y lo acusó de “haberse robado la Presidencia de la República”.

Posteriormente lo calificó como “borracho” y “asesino” tras la guerra que el mandatario emprendió contra el crimen organizado.

EL DESASTROSO 2012
En el 2012 el PAN se enfrentó a la elección en una condición muy distinta al 2006, académicos concuerdan en que el partido no necesariamente estaba vinculado en torno al liderazgo de la figura presidencial, la cual había quedado dañada luego de que Ernesto Cordero, el “gallo” de Calderón perdiera la contienda interna para ser el candidato presidencial.

“No había una sola candidatura, un solo liderazgo, lo cual ya no fue suficiente para convencer a los militantes de que Ernesto Cordero es la opción más conveniente”, dijo Antonio Elvira de la Torre, profesor de la U de G.

“A raíz de que se pierde la Presidencia de la República el grupo que algunos denominan calderonismo que yo insisto en que es un grupo que se aglutina en una lógica de mucho tiempo, termina por no tener el mismo impacto o la misma fuerza que pudo haber tenido años atrás”, apuntó.

Calderón alcanzó a colocar a incondicionales suyos en áreas estratégicas del Congreso, principalmente en el Senado de la República

Cuatro de ellos trabajaron en el gabinete de la pasada Administración: Ernesto Cordero (ex secretario de Hacienda), Javier Lozano (ex secretario del Trabajo), Roberto Gil (ex secretario particular) y Salvador Vega Casillas (ex secretario de la Función Pública). Dos más son familiares directas del ex mandatario: Luisa María “Cocoa” Calderón, su hermana; y Mariana Gómez del Campo, su sobrina.

A partir del resultado electoral del año 2012, los panistas iniciaron una serie de acciones para corregir el rumbo que había dado Calderón al partido, fortalecer su plataforma electoral y afianzar una nueva organización interna.

Al presidente Gustavo Madero se le confió la tarea de sacar al partido del atolladero. El líder partidista encontró en el Pacto por México el respiro que necesitaba para volver a colocar a Acción nacional en las primeras planas y en los círculos de negociación con el gobierno del priista Enrique Peña Nieto.

Acuerdos en los que no participaron los calderonistas en el Senado de la República, por lo que obviamente mostraron inmediatamente su desacuerdo.

En reiteradas ocasiones Cordero se quejó de que su dirigente no les pedía opinión, pero sí sumisión para aprobar las iniciativas que se procesaban en el Pacto por México. Su bancada, donde contaba con el apoyo de 23 de los 38 senadores había sido determinante para modificar las propuestas que eran “planchadas” por PRI y PAN a nivel de las dirigencias nacionales.

Las diferencias entre Manero y Cordero se acrecentaron el 15 de mayo del 2013, cuando el ex secretario de Hacienda hizo pública una propuesta de reforma político-electoral elaborada de forma conjunta con senadores de izquierda.

“¿Cómo llegan las iniciativas del Pacto? Son iniciativas trabajadas ‘en lo oscurito’, que nadie conoce y donde se envían a las Cámaras y donde se nos solicita de la manera más atenta que las aprobemos sin cambiarles un punto y una coma, sin escuchar a nadie”, criticó el entonces líder panista.

El resultado su remoción de la coordinación de la bancada y ser relegado, junto con los otros calderonistas o corderistas a ser oposición crítica de todas las decisiones que toma Madero desde el CEN del PAN.

Fue el jueves de la semana pasada, en Los Cabos. Rafael Moreno Valle apareció en la escena. Con comitiva cuasi presidencial, el Gobernador poblano se presentó a la plenaria de senadores y habló sobre “unidad” y “cohesión”.

Algunos habían apostado que Moreno Valle tenía el apoyo de los calderonistas y del propio Calderón. Una señal: le aplaudieron, cuando habló ante los senadores, pero no todos. Luisa María “Cocoa” Calderón prefirió anudar los brazos. Ni una sonrisa. Nada.

Antes, allí mismo, Gustavo Madero había dado su mano a Javier Lozano para escenificar una supuesta “operación cicatriz” entre las distintas fracciones en las que se ha divido el Partido Acción Nacional (PAN) en estos meses. El Senador Lozano había llamado al presidente nacional “vulgar, ambicioso, sin palabra”; “carente de ética”; “asco de tipo”. Simularon la paz.

Nada raro que Lozano, el Senador que llamó a Calderón “el más grande Presidente de México”, usara esa cantidad de insultos. La carta que envió a Vicente Fox Quesada para “despedirlo” del PAN es un cúmulo de adjetivos. Algo pocas veces visto en política.

Apenas unos días antes, Molinar Horcasitas había realizado dos acciones: una, dar entrada a una queja contra Lozano para analizar su expulsión, porque no es la primera vez que baña a Madero de lodo. El año pasado lo llamó “un priista más” y en corto y en privado lo califica de “escoria”.

El segundo movimiento de Molinar fueron las dos cartas en donde no baja de iracundo y fracasado a Calderón Hinojosa.

Max Cortázar, quien fuera director de Comunicación Social de la Presidencia de Calderón, trabaja ya con Moreno Valle. Era calderonista. Ahora cree que volverá a Los Pinos con Moreno Valle. Y “Cocoa” sigue siendo calderonista por la obviedad del apellido. Pero trabajan en distintos frentes.

Los observadores dicen que, entonces, el grupo compacto de Calderón se partió en pedazos, muchos, tantos como es casi imposible contar.

“El calderonismo, más allá de su familia, no existe más”, dice una fuente del Comité Ejecutivo Nacional. “Si analizas el grupo, está hecho pedazos. Ernesto [Cordero] tiene su propio equipo, en donde se acomodaron por conveniencia Pancho Domínguez, Carlos Mendoza, Jorge Luis Lavalle; y hasta Mariana Gómez del Campo, quien juega a sonreírle a varios. Max está con Rafa Moreno Valle. Es un desmadre. No hay calderonistas. Los supuestos amigos salieron corriendo de él”.

Otra fuente del PAN:
“No tienen plurinominales. Dejaron a Calderón sin nada en donde es posible ganar algo. Tendrá candidatos a Gobernador en San Luis Potosí, Michoacán, Querétaro, Baja California Sur. Pero Calderón sólo ha ganado una vez: en 2006. Y desde entonces, ni un triunfo. Su familia está posicionada por el sistema político, que permite las pluris. Y nada más”.

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