#ANUARIO2014 | Corrupción, “tema casi humano” que arrasó al Estado de Derecho

4 Ene

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La noche del 19 de agosto pasado, Enrique Peña Nieto dio en televisión nacional una larga opinión sobre lo que él –el Presidente de un país cuyo sistema político está considerado uno de los más deshonestos del mundo– considera que es la corrupción: “Lamentablemente es un cáncer social que no es exclusivo de México, lo es, yo creo, que de todas las naciones, un tema casi humano que ha estado en la historia de la humanidad”.

Es decir, ironizaron después columnistas, nadie es responsable de estos delitos, no se puede hacer nada para combatirlos, es casi antinatural.

“A ver, no puedes pensar tú (una sola figura, una sola institución) que sea la que nos asegure que no tengamos o no corrupción el día de mañana. Yo creo que mucho de esto tiene que ver con un cambio cultural, tiene que ver con ajustes y con un marco legal que sancione no sólo conductas de corrupción dentro del servicio público, sino también del sector privado”, agregó el Presidente.

Peña Nieto dijo lo anterior en una entrevista organizada por mismo Gobierno federal a través del Fondo de Cultura Económica que, para celebrar sus 80 años, convocó a un grupo de periodistas a hablar con el primer mandatario sobre “el tema de hoy, las reformas estructurales alcanzadas en los 20 meses del actual gobierno” que “todo indica, marcan un antes y un después en la vida nacional”.

En ese contexto, y después de varias preguntas, la periodista de Televisa, Denise Maerker, mencionó que aun cuando el Estado recaudara más recursos –producto, según decía Peña Nieto, de la Reforma Fiscal– sería “más dinero para el Estado” y sin embargo no había acuerdos para sacar adelante la Comisión Nacional Anticorrupción.

“O sea, es un tema, yo insisto, de orden cultural”, respondió el Presidente para luego enlistar las instancias existentes para combate en la materia, como la Auditoria Superior de la Federación y el Instituto Federal de Acceso a la Información Pública.

De los seis periodistas convocados, el único que cuestionó el concepto de corrupción de Peña Nieto fue León Krauze.

“Yo me resisto, señor Presidente, a su lectura sobre el orden cultural de la corrupción. Yo vivo en Estados Unidos, allá hay 13 millones de mexicanos, si fuera un estado sería el segundo estado más grande del país, ¿qué pasa con esos mexicanos? Se detienen en los altos, pagan multas, pagan impuestos. No es así, yo creo que el problema es un asunto de sistema que viene francamente del partido que nos gobernó durante años en este país, y es un asunto de Estado de Derecho. La diferencia entre Noruega y Rusia, pensando en la Reforma Energética. La única diferencia es la corrupción. Rusia es una oligarquía dirigida por un autócrata, Noruega es un país vibrante; Noruega ocupa el quinto lugar en la transparencia, en el mundo, Rusia 127, México 106”, dijo Krauze.

“Para que al final de su gobierno no estemos en el 106 sino en el 60, ¿qué vamos a hacer?”, cuestionó el periodista.

“Tú has señalado un responsable, a un partido político que es justamente el que yo represento. Creo que va más allá de eso, creo que es un tema que está en el orden social y que para que realmente logremos cambiar esta condición cultural, debe haber un espacio de participación de todos, tanto de las entidades públicas responsables de combatir la corrupción, como de los propios agentes sociales de toda la sociedad en su conjunto a partir de la denuncia, del señalamiento, de asumir conductas cercanas, más apegadas a la legalidad y no provoquen actos de corrupción”, dijo el Presidente.

–Pero si yo denuncio, sale libre el responsable –insistió Krauze.

–Perdóname, yo creo que no es tal como tú lo señalas. Si hay denuncia, con prueba, que es el tema, no cabe la denuncia por sí misma (…) Creo que esto tomará tiempo, pero quienes tenemos responsabilidad pública creo que aquí hemos sido más que claros, y creo que el ejercicio de este Gobierno en lo que va de esta administración ha dejado claro ante todos que ha emprendido acciones de investigación no importando quién sea; no importando a qué partido político pertenece o de quién se trate, aseguró Peña Nieto.
http://www.youtube.com/watch?v=cgqlzfeH7tE
Bastaron dos meses para que, una vez más, la realidad desmintiera las palabras del primer mandatario mexicano: el 16 de octubre siguiente, el equipo de investigación de Noticias MVS publicó que en el consorcio y único competidor por el contrato de 50 mil 820 millones de pesos para construir el tren rápido de México a Querétaro participaban –junto con China Railway Construction Corporation, del Gobierno chino– tres empresas estrechamente vinculadas con el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el propio Peña Nieto: Constructora Teya y Grupo Higa, propiedad de Juan Armando Hinojosa, amigo de Peña Nieto y su constructor más favorecido desde que fue Gobernador del Estado de México; y GIA+A, propiedad de Hipólito Gerard, cuñado del ex presidente Carlos Salinas de Gortari.

La misma investigación –que revisó las actas de las juntas de aclaraciones del proceso de licitación– encontró que el consorcio de estas empresas cercanas a Peña Nieto se había quedado solo en la competencia luego de que la Secretaría de Comunicaciones y Transportes había forzado al resto de las empresas nacionales y extranjeras interesadas en el mismo proyecto a retirar su interés por falta de tiempo.

La licitación fue cancelada la noche del siguiente 6 de noviembre, cuando, de última hora –a las 23:23 horas–, la SCT anunció que “en razón de las dudas e inquietudes que han surgido en la opinión pública, el Presidente de la República, Enrique Peña Nieto”, ordenó la reposición del proceso.

“Con la finalidad de dar un tiempo más amplio y propiciar la posible participación de un mayor número de fabricantes de trenes, así como de fortalecer la absoluta claridad, legitimidad y transparencia, el Ejecutivo Federal determinó se convoque a un nuevo proceso de licitación”, indicó el titular de SCT.

La medida, de cualquier forma, estaba imposibilitada para detener el resto de la historia que el mismo equipo de investigación había encontrado entre el presidente Peña Nieto y su amigo constructor y, así, tres días después del anuncio de la SCT, el sitio de noticias Aristegui Online publicó:

“En mayo de 2013, los lectores de la revista ¡Hola! –habituados a conocer de las vidas y propiedades de la élite y el jet set internacional– se toparon con un reportaje que la publicación calificó como ‘excepcional e histórico’. Al recorrer sus páginas, pudieron observar grandes fotografías de una lujosa y moderna residencia ubicada en Lomas de Chapultepec que servían de marco para presentar una amplia entrevista con la actriz Angélica Rivera, esposa del presidente Peña Nieto (…) Rivera habló del amor a su marido, de los seis hijos de ambos y… de la casa: ‘En nuestra casa llevamos una vida de lo más normal posible. Les he hecho saber que Los Pinos nos será prestado sólo por seis años y que su verdadera casa, su hogar, es ésta, donde hemos hecho este reportaje”.

A continuación, el artículo narraba cómo, a través de datos del Registro Público, la investigación había encontrado que la residencia en la que se hizo el reportaje –ubicada en Sierra Gorda número 150– “no está registrada a nombre de Enrique Peña Nieto, tampoco al de Angélica Rivera ni a los de sus hijos. La residencia –con un valor aproximado de 86 millones de pesos, unos 7 millones de dólares, según un avalúo independiente contratado para esta investigación, es propiedad de Ingeniería Inmobiliaria del Centro, una empresa que pertenece a Grupo Higa”.

La revelación no pudo llegar en peor momento para la imagen de Peña Nieto. Justo en esos días, a más de un mes de la desaparición de los 43 estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa, el Presidente enfrentaba en México su peor crisis política y, en el extranjero, una incesante ola de críticas por parte de medios de influencia internacional que antes habían alabado sus reformas económicas.

“Esto no es ‘Mover a México’, el lema del Gobierno, éste es el viejo México, donde las autoridades locales son ineptas, corruptas y están en colusión con el crimen organizado; donde la vida no vale nada y la justicia es difícil de alcanzar”, había publicado Financial Times una semana antes.

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Este 2014, que bien puede ser el año de la publicación de los peores escándalos de corrupción en el país con mayor corrupción en el mundo, había tenido ya su despliegue de casos desde antes de la revelación de la transacción de la “casa blanca”: en abril, el mismo equipo de investigación de MVS había publicado que Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, entonces dirigente del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en el Distrito Federal, maneja una red de prostitución que recluta a jóvenes entre 18 y 32 años y que cobran en efectivo, 11 mil pesos mensuales.

“El dinero sale de la Secretaría de Finanzas a cargo de Roberto Zamorano Pineda, un incondicional del líder. 11 mil pesos mensuales reciben las reclutadas para nutrir las fantasías sexuales de quien representa, en la capital del país, al partido del Presidente de México”, publicó Noticias MVS, provocando la destitución de Gutiérrez y su proceso judicial.

Este año, también, se consolidó uno de los nombramientos con mayor conflicto de interés en el entramado burocrático que se está creando para dar vida a la reforma energética: el de Luis Téllez, que entre otros negocios privados trabaja para la trasnacional energética Sempra y en septiembre pasado fue nombrado consejero independiente del Comité Técnico que manejará el nuevo Fondo Mexicano del Petróleo, que administrará los ingresos generados por la explotación de hidrocarburos.

“Se cuidó que no existiera ninguna violación o conflicto de interés”, dijo el Secretario de Hacienda, Luis Videgaray Caso, al comparecer en septiembre ante la Cámara de Diputados.

La misma desaparición de los estudiantes –que por mucho es la mayor crisis política vivida en México no sólo en 2014, sino en los últimos años– es además la evidencia de la cara más asesina del fenómeno de la corrupción política: fueron elementos de la policía Municipal de Iguala, quienes secuestraron a los estudiantes y, de acuerdo con la investigación oficial hasta el momento, fueron también quienes los entregaron a un grupo delincuencial que luego les habría asesinado. Este mismo esquema de participación de fuerzas armadas del Estado en el crimen quedó de nuevo expuesto este pasado 22 de diciembre, cuando el Archivo Nacional de Seguridad de la Universidad George Washington publicó información desclasificada por la Procuraduría General de la República y que indica que policía municipales de San Fernando habrían colaborado con los Zetas en el secuestro y homicidio de los cientos de migrantes encontrados en fosas clandestinas en 2010.

El año de la corrupción, en el que también se descubrió –gracias al periódico The Wall Street Journal– que incluso el Secretario de Hacienda tiene una casa regalada por el empresario Hinojosa, no podía cerrar más que con la exoneración de Raúl Salinas, hermano del ex presidente y quien, el pasado 16 de diciembre, fue declarado por el Tercer Tribunal Unitario Penal del Distrito Federal inocente de los cargos de enriquecimiento ilícito (224 millones de pesos sustraídos del erario) y, por tanto, se le deberán regresar sus bienes.

“En el ADN de muchos priistas corre la sangre de la corrupción”, escribió el periodista Martín Moreno en una columna publicada en SinEmbargo en agosto y que, luego de la entrevista de Peña Nieto en el FCE, cuestionaba que su mensaje de que la corrupción era “cultural” enviara el mensaje de que estaba permitida.

En esa misma columna, Moreno reforzaba su argumento recordando cómo Peña Nieto había justificado la corrupción también en 2013, cuando la Secretaria de Desarrollo Social, Rosario Robles Berlanga, fue acusada de utilizar recursos etiquetados como “gasto social”, para apoyar tareas electorales del PRI en Veracruz.

“Ante las críticas –escribió Moreno el pasado agosto– ¿qué le recomendó Peña Nieto a su Secretaria de Desarrollo Social? ‘No te preocupes, Rosario…tú aguanta’. Ese ‘tú aguanta’ lleva un mensaje preocupante: tú aguanta aunque te comprueben desvío de recursos. Tú aguanta porque así es la política. Tú aguanta porque aquí está el Presidente para arroparte. El mensaje presidencial integral fue entonces: tú aguanta, PRI, porque aquí estoy para solaparte”.

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