Peña Nieto se quedó sin delfín

29 Dic

Si en este momento existe alguien en el país a quien le urge que acabe el año, sin duda es el Secretario de Hacienda y Crédito Público, Luis Videgary Caso.

Este fue el año en el que Videgaray Caso dejó de ser uno de los hombres más admirados de la administración federal, tanto en el país como en el extranjero. Sus poco atinados pronósticos sobre el crecimiento de la economía, por segundo año consecutivo, el hartazgo de la gente y, por último, el escándalo de la casa de 7.5 millones de pesos en Malinalco, Estado de México, que compró a Grupo Higa, de Juan Armando Hinojosa, en 2012, y que liquidó en sólo dos años, echaron por los suelos el buen nombre que había conseguido entre la comunidad financiera global.

Desde aquellos tiempos como coordinador de campaña de Enrique Peña Nieto, Videgaray era mencionado como el delfín que sustituiría al actual mandatario en 2018. Para todos era el cerebro detrás del entonces candidato a la Presidencia.

El Secretario de Hacienda supo venderse como la gran figura que estaba atrás del futuro mandatario, por lo que nadie dudaba no sólo de su poder sino de su inteligencia y de que él sería el próximo Presidente.

Pero así como a Peña el país se le fue de las manos en pocas semanas, luego de la desaparición de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos, de Ayotzinapa, Guerrero, a Videgaray se le fue la candidatura para la sucesión presidencial en la última parte de este año.

Por segundo año consecutivo, el Secretario de Hacienda no cumplirá con sus pronósticos de crecimiento, pero es el escándalo de la casa en Malinalco el tiro de gracia que lo dejó fuera de cualquier aspiración presidencial.

En este caso, no se sabe qué fue lo que indignó más: si el pago de la millonaria casa en tan sólo dos años, cuando la mayoría de los mexicanos tarda un promedio de 15 a 20 años en pagar un crédito de una vivienda media que apenas llega al millón y medio de pesos, o la explicación del funcionario.

La explicación de Videgaray básicamente consistió en decir que la casa la había adquirido cuando no era funcionario público, y que a raíz del escándalo no renunciaría a su cargo ni tampoco vendería la casa.

Tanto el tema de la propiedad de Videgaray, como el de “casablanca”, que involucra a la Primera Dama, Angélica Rivera Hurtado, también con Grupo Higa, salen a la luz pública en un momento en el que la población se encuentra sumamente sensible por el tema de los normalistas, harto de la situación económica y divorciada de la familia presidencial, lo cual, no augura nada bueno para el futuro.

Todo en conjunto no solamente significó para Videgaray el descrédito sino también lo que pudo haber sido la candidatura presidencial para el 2018; con sus acciones y titubeos, Peña Nieto se quedó sin su delfín y el Secretario de Hacienda en una incertidumbre en la que ni siquiera sabe si terminara el sexenio como funcionario de primer nivel del gabinete federal.

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