Analistas alertan: la deuda pública crecerá 45% en la primera mitad del sexenio

4 Dic

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Ciudad de México, 2 de diciembre (SinEmbargo).– El tercer año de gobierno de Enrique Peña Nieto empieza con una mayor perspectiva de endeudamiento, ante la baja en los indicadores de crecimiento económico y la baja en el precio del barril de petróleo. Así, de 2013 a 2015, la deuda neta histórica del sector público –tanto interna como externa– se incrementará 45 por ciento, según se desprende de los distintos paquetes económicos correspondientes a la gestión de Enrique Peña Nieto.

Si a esta cantidad se le agregan los pasivos laborales de Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE), calculados en 1 billón 347 mil millones de pesos, la cantidad rebasa los 7 billones de pesos. Todo esto sin contar las amortizaciones y pago de intereses que deberán realizarse de 2015 a 2018, y que significan un monto superior a 1 billón 622 mil millones de pesos.

La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) dio a conocer la semana pasada que el saldo histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP) llegó a finales de octubre a 7 billones 66 mil millones de pesos, esto es 562 mil millones de pesos más que a diciembre del año anterior.

Al cierre de octubre anterior, el saldo de la deuda interna neta del gobierno federal fue de 4 billones 238.6 mil millones de pesos, mientras el débito externo neto en el mismo periodo ascendió a 76.4 mil millones de dólares.

La dependencia federal detalló que el adeudo interno de la administración federal, al décimo mes de 2014, es superior en 344.6 mil millones de pesos al registrado a diciembre del año pasado, y eso se explica debido a un endeudamiento neto de 505.3 mil millones de pesos, por ajustes contables al alza de 38.0 mil millones de pesos y al incremento en las disponibilidades del Gobierno Federal de 198.7 mil millones de pesos.

Ello obedece, se planteó, a un endeudamiento interno neto durante el periodo de 581.7 mil millones de pesos, a ajustes contables al alza de 39.2 mil millones de pesos y a un incremento en las disponibilidades del sector público federal de 276.0 mil millones de pesos.

Por su parte, la deuda externa neta del sector público federal fue de 147.4 mil millones de dólares, monto superior en 16.5 mil millones de dólares al saldo de 2013, debido a un endeudamiento neto de 17.3 mil millones de dólares, a ajustes contables a la baja de 2.0 mil millones de dólares y a una disminución en las disponibilidades del sector público federal de 1.1 mil millones de dólares.

LA DEUDA QUE VIENE

Para 2015, el gobierno solicitó en su Paquete Económico un endeudamiento interno por 595 mil millones de pesos y 6 mil millones de dólares en pasivo externo. Es decir, un adicional en deuda pública a lo que ya se lleva a cuestas en los últimos 21 meses de 673 mil millones de pesos.

Héctor Villareal Páez, director general del Centro de Investigaciones Económicas y Presupuestarias (CIEP), dijo que “en principio es un número que para la economía mexicana no nos debe de asustar en el sentido de que nos llevará al borde de una crisis o a enormes problemas de finanzas públicas, sin embargo queremos resaltar que esta tendencia no es sostenible”.

“Si se ve la velocidad a la que está creciendo la deuda pública en México, necesitamos una Reforma Fiscal muy pronto que revise ingresos y se meta mucho al gasto público y vea lo que es indispensable y que ponga mucha atención en la deuda”, agregó.

Casi para finalizar el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa, la SHCP publicó un comunicado de prensa –el 13 de noviembre de 2012– en donde informó que la deuda pública neta en México registró un saldo de 35.8 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) a septiembre de 2012. Ese año terminó con un déficit que representaba un porcentaje del PIB de 37.7.

En el PEF de 2013 se estimaba una deuda pública de 281 mil 516 millones 074 mil 809 pesos. Sin embargo, en el reporte publicado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), el 29 de noviembre de ese año, se destacó que “el saldo de la deuda interna neta del Gobierno Federal al cierre de octubre fue de 3 billones 703 mil millones de pesos, monto superior en 202.6 mil millones de pesos al registrado al cierre de diciembre de 2012”.

“Mientras que el saldo de la deuda externa neta del Gobierno Federal al cierre de octubre [de 2013] registró 69.4 mil millones de dólares, cifra superior en 3.4 mil millones de dólares a la observada al cierre de 2012”, se agregó en el reporte.

Esto provocó que 2013 cerrara con una deuda pública que representó el 40.4 por ciento del PIB, de acuerdo con cifras proporcionadas por el CIEP.

En este sentido, Miguel Ángel Corro Manrique, director del Departamento de Economía del Tecnológico de Monterrey, Campus Santa Fe, afirmó que “en los últimos años ha crecido esta deuda de forma muy importante; de hecho este año el gobierno, al mes de agosto, pagó entre 138 y 139 mil millones de pesos sólo por intereses de la deuda pública”.

“A estos 139 mil millones de pesos –que se pagaron de enero a agosto– se agregan casi 5 mil millones de dólares por concepto de deuda externa. Y sucedió que en este periodo había un nivel histórico de casi 4 billones… ya los ceros no nos dan. Esto representa un aumento de cerca de 15 por ciento respecto al año anterior, que también creció”, expuso el economista.

Héctor Villareal agregó que hay dos cosas que preocupan: “La primera es la tendencia y la segunda es que aunque una deuda del 50 por ciento parezca no muy grande para un país como México, la realidad es que dada a nuestra baja recaudación, la capacidad de pago también es muy baja”.

A principios de 2014, el PEF tenía estimado un gasto programable de 3 billones 931 mil 847 millones 280 mil 065 pesos, que representa una variación real entre este año y el próximo de 1.2 por ciento. En el caso de la deuda pública se tenía un estimado para 2014 de 307 mil 646 millones 100 mil pesos, teniendo un aumento de 1.2 por ciento para 2015.

De acuerdo con la evolución de los Saldos Históricos de Requerimientos del Sector Público Federal, como porcentaje del PIB, los últimos tres años han reflejado un aumento relevante.

Las proyecciones realizadas por el simulador fiscal del CIEP revelan que para 2015 se espera que la deuda cierre con 44 por ciento del PIB, y en caso de seguir aumentando los gastos de la misma manera, para el término del sexenio de Peña Nieto –en diciembre 2018– se estima que será de aproximadamente 50 por ciento.

“Si esto se va acumulando, de acuerdo con las cifras de Hacienda, la deuda pública total neta, la de todo –que son los requerimientos financieros del Estado– representa hoy en día cerca de 40 por ciento del PIB. Y si seguimos en esta lógica, donde no están cobrando más impuestos pero tampoco se disminuye el gasto y en cambio sube, la cantidad de dinero que necesitamos para pagar de todo lo que produce la Nación tendríamos que dar el 40 por ciento”, informó Miguel Ángel Corro.

RIESGOS Y PROYECCIONES

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Si la deuda pública sigue su actual tendencia, en el mediano plazo será insostenible.
Si la deuda pública sigue su actual tendencia en el mediano plazo será insostenible, advierten economistas.

“Si nos seguimos endeudando y en el corto o mediano plazos hay una reducción de liquidez en los mercados internacionales, y por ende suben las tasas de interés, sí vamos a sentir mucha presión. Ahora con una deuda relativamente baja, 10 por ciento del presupuesto federal está destinado a su pago y este número si no se cuida puede subir”, advirtió Héctor Villarreal.

A pesar de que la Ley de Responsabilidad Hacendaria habla de cuidar las finanzas públicas y el déficit, no habla de un nivel de deuda, ni existe actualmente un organismo que regule el límite de endeudamiento público.

Miguel Ángel Corro dijo que “antes de terminar el sexenio la cifra, de acuerdo al nivel de endeudamiento y considerando cuestiones vinculadas a la imposibilidad del gobierno de tener más ingresos, podría llegar a una situación muy cercana del 55 por ciento del PIB. ¿Podría estar más grave el asunto?”.

“El gasto de gobierno no es ley, no hay penalización por un mal uso, y es la Cámara de Diputados quien debería de establecer sobre la base de la Ley de Ingresos que se tendrá que marcar tanto el piso como el techo, y considerar que al menos en esa ley se estableció que casi 40 por ciento del ingreso proviene del sector petrolero y durante el 2015 de la mezcla mexicana tendrá un precio promedio de 79 dólares. Además, con precios ya de 71 dólares por barril y menos, no hay en estos momentos una proyección de cuál será el piso más bajo… y todavía no terminamos 2014. Si esto representa casi la mitad de los ingresos, y quizá tampoco se vayan a tener, y no hay consciencia de la deuda en la Cámara de Diputados, entonces quiere decir que los requerimientos financieros podrían estar arriba del 55 por ciento del PIB”.

Sobre este tema, Héctor Villarreal agregó que no se puede tener un déficit grande y permanentemente. “Este año nuestro paquete económico trae un déficit de 4 puntos del PIB, el año pasado fue igual, pero esto no puede durar mucho tiempo, si no a la vuelta de la esquina estaremos metidos en un gran problema”.

POSIBLES SOLUCIONES

Aunque todavía no exista un riesgo palpable de una crisis macroeconómica, sí está el riesgo de que se tenga un gobierno maniatado en términos de finanzas públicas y sin el dinero para llevar a cabo planes y proyectos pensados.

Debido a esto, el director del CIEP afirmó que “en los años que le restan al sexenio si se cumple el acuerdo de incertidumbre fiscal, de que no habrá un cambio importante, nosotros pronosticamos que tendremos un gobierno muy atado de manos, que aunque quiera hacer proyectos no tendrá los recursos para hacerlos. Si se llegarán a aumentar los pagos por el servicio de la deuda esto todavía se acentuaría más”.

Para que la tendencia de la deuda sea sostenible a mediano y largo plazos, se llegó a la conclusión que se requiere una nueva Reforma Fiscal que permita a las finanzas públicas dejar de ser dependiente de los ingresos petroleros. También se hizo hincapié en que se necesita hacer una revisión a fondo al gasto público y medir la incidencia en el sistema fiscal en lo que se refiere a las generaciones venideras.

Ya que la deuda se mantiene en relación constante con el PIB, no habrá problema siempre y cuando se manejen deudas pequeñas. “Otra manera es ahorrar durante la época de vacas gordas, para que en la de vacas flacas se gaste y aunque haya déficit se financie con un ahorro de años buenos”, agregó Villareal.

No obstante, Miguel Ángel Corro agregó que “México, independientemente de toda la parafernalia de las reformas, tiene que vivir en sus circunstancias y poco a poco ir construyendo sin arriesgar el futuro. Creo que si esta parte no se ve, y es en esta parte donde ingreso público está muy ligado a la parte petrolera y a la dinámica de la economía mundial, tendría que hacerse un examen más objetivo para adecuar los niveles de gasto”, concluyó.

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