Las “dádivas” sociales impiden el avance de programas asistenciales: fundaciones

2 Dic

La Cruzada contra el Hambre ha sido catalogada por distintos sectores como un programa asistencialistas que no ha dado resultados.

El actual diseño de los programas asistenciales del gobierno federal, basado en “dádivas” y regalos para los beneficiados no dará resultados en tanto la gente que aparece en los padrones no ingrese a proyectos productivos que les den herramientos para adquirir distintas habilidades y no sólo para recibir los apoyos, consideraron representantes de distintas fundaciones privadas, quienes expresaron que las Asociaciones Civiles, en algunas ocasiones, cumplen con tareas que deberían ser obligación del gobierno.

Felipe Cajiga Calderón, director de Responsabilidad Social Empresarial del Centro Mexicano para la Filantropía A. C. (CEMEFI), indicó que las organizaciones de la sociedad civil cumplen un papel fundamental en México, se crean con el fin de complementar las acciones del gobierno y, en otras ocasiones, cubrir algunas fallas que las autoridades no logran enmendar; se trata de acciones privadas, eligen los temas o causas sociales que son de interés o que afectan directa o indirectamente al sector de la sociedad que eligen.

“A diferencia de los programas de desarrollo social del Gobierno Federal, que son una de sus responsabilidades, nuestros porgramas son elaboradas a partir de un diagnóstico nacional de necesidades y en función de eso se les da prioridad y se comienzan a elaborar los programas necesarios”, explicó Cajiga Calderón.

PROGRAMAS NO ASISTENCIALISTAS
El Teletón es una de las fundaciones privadas más criticadas, incluso, a nivel internacional.

Para la directora del Centro de Investigación en Economía y Negocios (CIEN) del Tecnológico de Monterrey, María Fonseca Paredes, los programas del Gobierno Federal deberían ser más productivos, es decir, encaminados a una reciprocidad en la figura que brinda el apoyo y por parte de quien lo recibe.

“Hay programas que tienen un enfoque más productivo, exigen de los beneficiarios un involucramiento (…) se hace de ellos gente productiva con lo que saben hacer; el Gobierno les ayuda para que en un futuro eso se vuelva sustentable y se pueda dejar ese programa; ya echaste a andar la maquinaria”, explicó.

De los 22 programas de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), no todos consideran este principio; a forma de ejemplo, la investigadora abordó el tema del apoyo a los adultos mayores, en los que sólo se les entrega dinero y no se contempla un plan de atención integral.

“(Los programas) Deberían tener un sentido de involucramiento, que no sea sólo dar, sino dar, pero participa. Y así, en la medida que se involucran y ven el beneficio, con mayor razón o gusto se sumarían las personas”.

Diferentes organizaciones de ayuda en el país han optado por ofrecer programas de atención integrales, como es el caso de la Fundación Mexicana para el Desarrollo Rural A. C. y de Un Kilo de Ayuda.

Ambas coinciden en la importancia de acabar con programas asistencialistas, que sólo atacan las consecuencias del problema y pasar a programas que fomenten la producción y autosuficiencia de los beneficiados.

La Fundación Mexicana de Desarrollo Rural A. C., una de las organizaciones civiles más antigua del país, actualmente trabaja con programas como EduCampo y En Pro de la Mujer, que incentivan la participación de los campesinos. Esto, con planes de financiamiento de insumos para la producción de alimentos, acompañamiento y asesoría técnica y, finalmente, los conecta con pequeños y medianos empresarios para la venta de sus productos y así asegurar un círculo productivo.

En el caso de En Pro de la Mujer, se les impulsa para que inicien sus propios proyectos y puedan aportar dinero a sus hogares.

Óscar González, gerente de Comunicación Social de la fundación indicó: “Nosotros no damos dádivas y no regalamos nada, propiciamos un círculo productivo y además, los campesinos lo aprecian. El nuevo modelo del Gobierno Federal anunciado en el último informe, se parece mucho al de la fundación y eso no tiene nada de malo, ya que nosotros trabajamos esperando que nuestros programas se transformen en políticas públicas. Lejos de ver quién funciona más, lo que se tiene que hacer es quitar el ingrediente asistencialista a todos los programas sociales, así todo funcionaría mejor”.

Un Kilo de Ayuda es un programa que fue constituido hace más de 27 años con el fin de trabajar en un modelo enfocado al desarrollo infantil temprano y en los años más recientes, se han enfocado hacia la buena nutrición de los niños de México con un programa integral de nutrición.

Yunuhen Mendoza Avilés, subdirectora de Comunicación de la A.C., señaló que la ayuda que brinda el programa se considera como una inversión, “(la desnutrición) es un tema de salud y se le apuesta a la inversión en la infancia para que en el futuro, la inversión federal en sector salud va a disminuir si le ponemos prioridad a la atención a la infancia temprana y se utilice en atender otras necesidades; a la larga una gran contribución”.

El programa contempla tres fases: desarrollo físico, desarrollo neurológico y psicoafectivo, y desarrollo comunitario. Gira alrededor de la prevención, detección y tratamiento de la anemia durante el embarazo, la lactancia y la niñez temprana. No sólo por cuestiones de salud, ya que según información de Mendoza Avilés, un niño que no recibió las atenciones debidas, tendrá como consecuencia un menor coeficiente intelectual, menor desarrollo motor, afectaciones para escribir, leer, hablar; así, tendrá más probabilidades de desertar en el tercer año de primaria.

Añadió que cuentan con tratamientos correctivos y preventivos, “se trata de estar muy al pendiente, ya que en México es un problema que no se ha atendido. En números, tenemos más niños anémicos que África: la prevalencia allá es de 20.2 y en México 20.3. Lo habla de las condiciones en que se encuentran nuestros niños”.

LA LUCHA POR LA SUPERVIVENCIA
Tanto en el caso de la Fundación para el Desarrollo Rural y como en el de Un Kilo de Ayuda, un problema que sale a la luz es el de las donaciones.

Yunuhen Mendoza explicó que ayudar resulta sencillo (con la compra de la tarjeta), además también reciben apoyo de fundaciones de segundo piso, pero, comentó, las personas dejan de donar pensando en que otras lo harán.

Por su parte Óscar González, señaló que a pesar de que durante los más de 50 años de existencia, la fundación siempre se ha mantenido con donaciones, el hecho de que las grandes empresas tengan ahora sus propia fundaciones, ha provocado que ya no donen a otras, “los grandes corporativos nacionales e internacionales, con el asunto de la responsabilidad social, han creado sus propias fundaciones, por lo que han dejado de donar a fundaciones pequeñas o medianas que no pertenecemos a ningún grupo empresarial”.

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