LA CNDH, como nunca antes, en el descrédito

28 Sep

Parcialidad, uso político de la información que cae en sus manos, omisión en los casos de abuso a los menos favorecidos [como indígenas, migrantes, desplazados, desaparecidos, mujeres, niños y sociedad civil en general, entre otros], excesos y desvíos en el gasto público para lograr que el actual Presidente sea reelecto en los últimos días de octubre o a principios de noviembre próximos, son algunas de las acusaciones que por estos días enfrenta la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH).

El organismo, al que desde el 13 de septiembre de 1999 se le dio una total autonomía de gestión y presupuestaria, fue creado con el objetivo de proteger y defender los derechos humanos de TODOS los mexicanos.

Sin embargo, en el camino recorrido desde que Jorge Carpizo McGregor asumió en 1990 la primera etapa de la CNDH, pasando por Jorge Madrazo Cuéllar, Mireille Roccatti Velázquez, José Luis Soberanes y, ahora, Raúl Plascencia Villanueva, la Comisión ha incumplido y dejado amplias dudas sobre diversos temas, en particular los que relacionan con el quebranto de las garantías individuales de los ciudadanos a los tres Poderes de la Unión y, dentro de éstos, a los militares y a los políticos de alto rango, íntimamente relacionados con los gobiernos federal y estatal en turno.

También ha trastocado su mandato exigir al Estado mexicano “proveer y mantener las condiciones necesarias para que, dentro de una situación de justicia, paz y libertad, las personas puedan gozar realmente de todos sus derechos. El bienestar común supone que el poder público debe hacer todo lo necesario para que, de manera paulatina, sean superadas la desigualdad, la pobreza y la discriminación”.

Ninguno de los comisionados mencionados líneas arriba se fue limpio de críticas y señalamientos, pero nunca como ahora el ombudsman nacional había estado metido en tantas irregularidades.

Ayer, un grupo de más de 85 ciudadanos y organizaciones de la sociedad civil presentaron, en la Cámara de Diputados una denuncia contra el titular de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, Plascencia Villanueva, para que se le siga un Juicio Político.

Los dos argumentos fundamentales que esgrimen estos 80 organizaciones civiles y ciudadanos que por su cuenta presentan la demanda son los siguientes:

1. “Las gravísimas omisiones de la CNDH frente a innumerables violaciones de los derechos humanos en México”, que además conforman un expediente detallado de más de 20 casos.

2. “La utilización de la institución a “modo” y para fines distintos a la defensa de los derechos humanos”.

Por si esto fuera poco, hace tres días, el Diputado federal Ricardo Mejía Berdeja, vicecoordinador del grupo parlamentario de Movimiento Ciudadano (MC), anunció que interpondrán una denuncia ante el órgano interno de control de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos para que investigue el probable desvío de recursos que busca favorecer “los apetitos reeleccionistas” de Plascencia Villanueva.

El 5 de noviembre de 2009, en el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa, el actual ombudsman nacional fue electo por la Cámara de Senadores, y deberá entregar el cargo el próximo 15 de noviembre.

De acuerdo con el legislador Mejía Berdeja, en las últimas semanas la Secretaría Técnica de la CNDH ha enviado a las comisiones locales de derechos humanos afines, un sinnúmero de machotes de cartas con la finalidad de que organizaciones de la sociedad civil apoyen la reelección de Plascencia.

“Esto es un hecho sumamente grave ya que el presupuesto de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos para este año, es de mil 416 millones 381 mil, 46 pesos, el cual está siendo utilizado para proyectos personales de quien se ostenta como ombudsman nacional”, denunció.

Pero la continuidad de Raul Plascencia Villanueva no está clara ni por sus controvertidas decisiones en casos flagrantes contra los derechos humanos ni por la señal que, políticamente, enviaría el país a sus ciudadanos y al mundo.

Permitir que un hombre que es señalado por tantos agravios se quede otros cinco años al frente del organismo terminaría por nulificar a esa institución, una que ahora está en el descrédito total y a la que sólo le falta un empujoncito para que se derrumbe por completo.

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