Eruviel desafía a Peña Nieto

3 Jun

Por Martín Moreno

+”Qué se espere el Presidente”, se mofa Ávila
+Eruviel, cercado por peñistas en Toluca

Durante la reciente celebración del Día del Trabajo, ante líderes de la CTM y de la CROC, el gobernador mexiquense, Eruviel Ávila, desafió, de manera abierta y directa, a Enrique Peña Nieto. A los líderes obreros les soltó:

-Claro que tengo ganas de formar parte del equipo del Presidente… siempre y cuando él esté dispuesto a esperarme hasta 2017 cuando yo termino mi gestión en el Estado de México…

Aún más.

A finales de abril, Eruviel convocó con urgencia a legisladores federales y locales mexiquenses a la Casa Estado de México. Ante ellos les dio el mensaje principal:

-Yo de aquí no me voy…

Eruviel Ávila le está ganando, de momento y entre un juego de espejos, la partida a Enrique Peña Nieto y a su equipo: se resiste a salir de la gubernatura mexiquense para integrarse al gabinete presidencial. A Desarrollo Social, por ejemplo, en lugar de la vapuleada y cada vez más invisible Rosario Robles.

Ávila iría ganando la partida a Peña… aunque prácticamente ya está rodeado de peñistas que no son, precisamente, cercanos a Eruviel, quien sigue en la gubernatura.

Sin embargo, en éste entra-pega-y sal, Eruviel Ávila está cayendo en el pecado principal e inevitable de los políticos: la soberbia.

Su desafío abierto, su reto directo, su encare a Peña Nieto, su burla política, le pueden costar muy caro a Eruviel Ávila. Hasta el destierro en una embajada europea.

Retar públicamente a cualquier presidente de la República, llámese como se llame, del partido que sea, en el año que fuera, es un mal negocio. Es sellar un destino poco prometedor.

La soberbia, el pecado de los estúpidos.

Y Eruviel está desafiando a Peña Nieto.

A ver hasta dónde llega.

En su blog “Periodismo a toda prueba”, la periodista Yohali Reséndiz publicó, ayer martes, en un texto titulado “Eruviel… el traidor”, que Ávila aseguró el pasado uno de mayo que si el Presidente lo quería en el gabinete, tendría que esperar hasta 2017. “Lo dijo utilizando el dedo retador”, apuntó Reséndiz.

Este columnista checó esa versión con fuentes mexiquenses y, efectivamente, el gobernador Ávila sí advirtió, ante los líderes obreros cetemistas y croquistas, aquello de sí me voy al equipo de Peña Nieto, pero que se espere…

Y en varias reuniones privadas, como la que relatamos líneas arriba con legisladores federales y locales, Eruviel ha insistido, una y otra vez, que seguirá en la gubernatura mexiquense. Al precio que sea.

Pero en el ejercicio de gobierno –y del poder-, Eruviel Ávila se está quedando solo, o, en el menos grave de los escenarios, sin equipo de confianza. Sus colaboradores de mayor peso, los encargados de la política y de la justicia mexiquense, han sido eliminados.

José Manzur (política), fue nombrado secretario general de Gobierno, en sustitución de Efrén Rojas Dávila, cercano a Eruviel. Manzur fue subsecretario de Gobierno con Arturo Montiel y con Enrique Peña Nieto. Es montielista-peñista.

Alejandro Gómez Sánchez llegó a la Procuraduría de Justicia del Edomex en lugar de Miguel Ángel Contreras, del equipo avilista. Gómez está ligado a la Consejería Jurídica presidencial. Es decir: fue enviado por Los Pinos.

En la praxis, a Eruviel Ávila le implantaron dos prótesis peñistas en los brazos derecho e izquierdo para ser manejados desde Los Pinos: tanto Manzur como Gómez Sánchez responderán y rendirán cuentas más a Los Pinos que a Palacio de Gobierno en Toluca.

Eruviel está rodeado y cercado en su oficina por peñistas.

La pregunta es: ¿Haber aceptado a Manzur y a Gómez Sánchez en la secretaria de Gobierno y en la PGJEM, respectivamente, es el precio que Eruviel Ávila tiene que pagar con tal de no ser removido en la gubernatura mexiquense?

Es posible.

Lo cierto es que en varios foros privados, y utilizando como voceros a columnistas que están en la nómina de TV Mexiquense, por ejemplo, Eruviel Ávila proclama, una tras otra, la misma cantaleta: no me voy del Estado de México. ¿El Presidente? Que se espere.

¿Por qué quieren Peña Nieto y su equipo, desde finales del año pasado, quitar a Eruviel Ávila de la gubernatura mexiquense? Sencillo: para retomar el control político del estratégico Estado de México. Control que les ha arrebatado Eruviel Ávila.

Nos remitimos, para detallar el tema, a la primera columna que publicamos en SinEmbargoMX hace un año, el 22 de mayo de 2013, titulada “Eruviel, al gabinete”:

“Resulta que el Presidente y el grupo mexiquense que lo rodea, tienen enfado con Eruviel debido a que ha desplazado, tanto en puestos operativos como en tareas de gobierno, a integrantes del grupo peñista. A los del misterioso y legendario Grupo Atlacomulco. Los ha relegado, y eso ha causado irritación en Los Pinos.

“El movimiento sería después del Segundo Informe de Gobierno de Ávila, a inicios de septiembre próximo, y no antes, evitando así la obligación constitucional de convocar a elecciones.

Hasta aquí lo escrito en aquella columna.

¿Qué pasó en los meses siguientes?

Pues que Eruviel Ávila se ha aferrado a la gubernatura y desafiado, abiertamente, al gobierno de Peña Nieto, aun sacrificando a sus colaboradores de confianza y evitando, a cualquier costo, dejar al Edomex.

Pero entonces hubo un error de cálculo mayúsculo de Eruviel Ávila: el Edomex se convirtió en uno de los estados más violentos del país, con el crimen organizado secuestrando, matando, extorsionando y consolidando la venta de droga en la entidad. Un dato: cien ejecuciones entre enero y febrero, y estado líder en secuestros, con 664 en términos absolutos. (Ver Red Pública “Edomex: el fracaso de Eruviel”. SinEmbargoMX. 5/III/2014)

Y ese factor, el de la violencia, fue la llave que necesitaba el gobierno de Peña para abrir la puerta de la oficina de Eruviel en Toluca, quien ante los innegables síntomas de vacío de autoridad, tuvo que ceder y cambiar piezas estratégicas de su gabinete. Negociar, pues.

Sabido es que Eruviel Ávila no era el candidato de Peña Nieto gobernador para el Edomex. El preferido del hoy Presidente era su primo, Alfredo del Mazo Maza. Sin embargo, del Mazo no garantizaba el triunfo y corría el riesgo de perderlo para el PRI, según las encuestas.

Pragmático, Peña Nieto se decidió por Eruviel Ávila. Y no se equivocó.

Pero Eruviel se volvió loco y comenzó a construir su proyecto propio, brincándose a Los Pinos. Desplazó a los peñistas en Toluca y entonces comenzó el agarrón.

¿Y qué creen? Los principales beneficiados de que Eruviel dejara la gubernatura, sería la familia Del Mazo, con Alfredito junior a la cabeza como gobernador interino. Se cerraría la pinza.

Hoy, ganador a medias en un juego de espejos, Eruviel se da el lujo de retar y hasta de burlarse de Enrique Peña Nieto.

Ya veremos cuánto lo aguantan.

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